Páginas

martes, 28 de enero de 2014

Cerámica japonesa: la porcelana

La porcelana en la cerámica japonesa
En los artículos de la semana pasada y anteriores comenté algunos de los planteamientos estéticos de la cerámica tradicional japonesa y cuán alejados estaban de la búsqueda de la simetría y el rechazo de lo imperfecto que regían en la alfarería europea. Pues bien, hoy vamos a adentrarnos en el mundo de la porcelana japonesa para comprobar que también ocurría algo semejante, o al menos parcialmente.

Cuando los holandeses empezaron a comerciar con Japón, los centros de producción de porcelana se dedicaron, una vez más, a copiar los modelos chinos que por esos años tenían gran éxito en el mercado del Viejo Continente. Eso ya lo expliqué semanas atrás, pero se debe insistir en que desde el archipiélago nipón nunca, antes de 1860 aproximadamente, se exportaron a Occidente piezas como las que hemos visto en anteriores artículos, esas que encantaban a los maestros de té, letrados, señores feudales o samurai cultivados.

martes, 21 de enero de 2014

Cerámica japonesa: la cerámica raku

La cerámica japonesa raku
A partir del periodo Momoyama (1573-1603), gracias a la pericia de los alfareros, muchos de ellos coreanos, y a los adelantos en la construcción de los hornos, la cerámica japonesa alcanzó no solo un nivel de excelencia más que notable, sino un prestigio que la equiparaba a otras especialidades artísticas.

Como expliqué la semana pasada, fue durante esos años cuando los utensilios japoneses destinados a la ceremonia de té comenzaron a ser comparados con los de origen chino o coreano. Como consecuencia de ello y de la fuerte demanda de los aficionados a dicho rito, muchos centros alfareros empezaron a especializarse en la fabricación de piezas destinadas al rito de té. Bizen producía tinajas; Shigaraki, vasijas; Mino, utensilios para usos diversos (todos comentados en el artículo del martes pasado) y Raku, un alfarero de quien hablaré hoy, se dedicaba exclusivamente a los tazones.

martes, 14 de enero de 2014

Cerámica japonesa: la época de madurez

La edad de oro de la cerámica japonesa
Tras el anterior artículo, hoy vamos a entrar de lleno en los siglos dorados de la cerámica japonesa, una época en la que maduraron los estilos más profundamente japoneses de toda la historia de la alfarería nipona.

Durante el siglo XVI la ceremonia de té, hasta entonces practicada exclusivamente por los más altos estamentos religiosos y militares, se fue popularizando entre las clases simplemente acomodadas, hecho que produjo una fuerte demanda de utensilios para su celebración. Como consecuencia, los exquisitos objetos importados de China empezaron a ser sustituidos por otros fabricados en Japón, mucho más económicos y accesibles. Poco a poco, primero los hornos de la región de Seto y luego los de Bizen y Shigaraki comenzaron a ganarse el favor de los aficionados gracias a sus piezas de texturas variadas y paredes irregulares.

martes, 7 de enero de 2014

Cerámica japonesa: el nacimiento de un estilo

Los orígenes de la cerámica japonesa
Tras los anteriores artículos introductorios, voy a comenzar hoy un corto recorrido por la historia de la cerámica japonesa con el que intentaré ofrecer una visión general y muy concisa de su evolución a lo largo de los siglos.

Todo empezó hace mucho, mucho tiempo. Hoy por hoy, las investigaciones arqueológicas demuestran que la cerámica más antigua del planeta es la japonesa. Sin embargo, en 2009 se descubrieron restos en China que podrían ser todavía anteriores. Centrándonos en el caso japonés, estamos hablando del entorno de unos 10.000 años antes de Cristo.