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lunes, 28 de agosto de 2023

La danza butō, 24

Ōno Kazuo, 5

“Baila mientras tu corazón siga latiendo.” Ōno Kazuo

En el anterior artículo dejamos a Ōno Kazuo con su presentación en el Festival de Nancy de 1980. A partir de ese momento su actividad internacional es incesante.

Mi madre (Watashi no okāsan), 1981

Llegados a este punto de la trayectoria de Ōno, quedan claros cuales son los temas centrales de toda su producción. Su admiración por La Argentina, su fe cristiana, y el amor a su madre. En 1981 estrena bajo la dirección de Hijikata, Mi madre, una obra de la que en 1995 elabora una nueva versión dirigida por su hijo Yoshito. Con esta pieza se reafirma en que su personaje lleve siempre una flor como símbolo de admiración, perdón y amor, tres cualidades respectivamente asociadas a los tres focos de inspiración mencionados. 

Ōno Kazuo en Mi madre, 1981.
Foto: Ikegami Naoya.

En Mi madre, Ōno utiliza atrezo por primera vez en una obra: una mesa con una pata inclinada que da la impresión de inestabilidad. La mesa simboliza su madre, la nuestra, a la que Ōno parece atado con una cuerda. La simbología de ambos elementos es obvia. Más que danzar, Ōno ejecuta gestos estilizados, armoniosos pero de una intensidad que sugieren cierta vulnerabilidad, un rasgo recurrente en el butō

Ōno Kazuo en Mi madre en una función de 1992.
Foto: Naoya Ikegami en 
Ōno Kazuo y Ōno Yoshito: 
Hidden Body. the World of Kazuo Ohno. 
Tokio: Creo Corporation, 2006. 

Inserto a continuación un clip de poco más de un minuto que he extraído de un vídeo de YouTube de una representación de la obra Mi madre que Ōno ofreció el 1 de marzo de 1998. Si se desea ver la grabación completa, que dura tres cuartos de hora, solo se tiene que clicar en este enlace.

El clip es del inicio de la obra, una sección que se conoce como “Sueño fetal”, en alusión a las cintas que lleva Ōno a lo largo de la espalda, una evocación del embrión. La danza se acompaña con música de shamisen.

Ese mismo 1981, Ōno hace una gira por América. En Caracas presenta Mi madre y Admirando a la Argentina, además de ofrecer un taller en la universidad de esa ciudad. En Nueva York presenta ambas obras durante seis noches en el célebre La MaMa Experimental Theatre Club. En 1982, recorre Europa y actúa en Múnich, Copenhague, Aviñón y Barcelona. En febrero de 1983 se presenta en Italia, y en marzo, Israel, donde visita el Mar Muerto. En 1984. Ōno se toma un respiro en sus giras, se concentra en su estudio con sus seguidores y alumnos y prepara su siguiente obra que titulará El mar muerto (Shikai).

Ōno Kazuo en Mi madre, en 1986. Foto: Ikegami Naoya.

El mar muerto (Shikai), 1985

Cuando Ōno visita el Mar Muerto constata que, a pesar de lo inhóspito del lugar, en él sobreviven minúsculas criaturas. De nuevo, esa visión le recuerda las tres fases del ciclo vida, muerte y renacimiento. Ese viaje le servirá de inspiración para plantear su siguiente obra. En ese momento, tiene 79 años, hecho que debe tener en cuenta a la hora de enfocar sus coreografías y, en concreto, no centrarlas exclusivamente en sus solos.

En el mes de febrero de 1985, Ōno se presenta en el Asahi Hall de Tokio con un programa doble formado por su paradigmática Admirando a la Argentina y un estreno, El mar muerto y el vals vienés, dirigido por Hijikata. Esta será la última colaboración entre ambos. En agosto, Ōno actúa en Italia, Rimini y Rovereto, y luego en Alemania, Colonia. En septiembre ofrece en Nueva York el mismo programa doble que en Tokio. 

Ōno Kazuo con Hijikata en un ensayo de El Mar Muerto, 1985. Foto: Nourit Masson-Sekine.

El 21 de febrero de 1986 fallece Hijikata Tatsumi. Su prematura desaparición obliga a Yoshito a dirigir las obras de su padre. En ese año, Ōno realiza tres grandes giras. En marzo, se presenta en Adelaida, Australia. En abril actúa en San Paulo y Buenos Aires. En junio viaja a Minneapolis y Boston. En septiembre se presenta en París, Londres y Lyon, y en octubre, en Bruselas, Grenoble y Roma.

Ōno Kazuo en El Mar Muerto, 1985.
Foto: Nourit Masson-Sekine.

Ōno Kazuo en El mar muerto, 1985.
Foto: Tsukamoto Hiroaki.
















Inserto un cortísimo videoclip de un fragmento de la primera parte de El mar muerto. La imagen es de una calidad mediocre, pero puede servir para ver la actuación de Ōno con 79 años. Dura menos de un minuto y medio.


En marzo de 1987, Ōno ofrece en Madrid el programa doble que más veces ha presentado: El mar muerto y Admirando a La Argentina. En junio de ese año interpreta esa primera obra en Viena y ese mismo mes estrena en Stuttgart Nenúfares (Suiren), coreografía que baila en agosto en Tokio como parte del Homenaje a Hijikata Tatsumi.  

Ōno Kazuo y su hijo Yoshito en Nenúfares, 1987.
Foto de 1994 de Hosoe Eikō.
Ōno Kazuo en Nenúfares, 1987.
  Foto: Ohno Dance Studio Archives.

En agosto de 1988, Ōno presenta en el Studio 200 de Ikebukuro en Tokio Metamorfosis de insectos (Mushi-biraki). Y dos años más tarde, por encargo del Teatro Ponchielli de Cremona en Italia, crea Flores, pájaros, viento, luna (Ka-cho-fu-getsu), una obra interpretada por Kazuo y Yoshito imbuida de la característica concepción japonesa de la naturaleza. Por segunda vez en su carrera aparecen en el escenario varios objetos de atrezo. Recordemos que en Mi madre utilizó una mesa y una cuerda.

Ōno Kazuo en Flores, pájaros, viento, luna, estrenada en 1990.
Imagen de su actuación en el Joyce Theater, Nueva York, 1993.
Foto: Kack Vartoogian.

En 1999, cuando Ōno tiene 93 años, se lesiona al caerse en escena. Se le diagnostica Alzheimer. En diciembre de ese año hace su última gira y actúa en Nueva York con Requiem por el siglo XX. En 2002 ejecuta en Tokio su “penúltima danza” ante su público con solo una de sus enormes manos. El clip que inserto es de ese momento. Sus tres minutos y medio de duración rezuman emotividad a raudales.


En las propias palabras de Ohno: "Cuando mi cuerpo ya no pueda moverse, bailaré con mis brazos; cuando finalmente esté confinado en la cama, bailaré con los dedos. Incluso ya muerto, seguiré bailando." Exactamente, eso fue lo que hizo.

Con un cuerpo envejecido Ōno personifica en su gran obra Admirando a La Argentina los temas medulares de su danza que mencioné en otro artículo: la vida y la muerte, la ilusión y la realidad, la masculinidad y la feminidad, lo profano y lo sagrado.

Conclusión

La obra de Ōno nació de sus numerosas experiencias: sus vivencias en la guerra, su trabajo de profesor de educación física, su fe cristiana, el contacto con la danza moderna, pero sobre todo de su compromiso con el butō. Todos sus esfuerzos se centraron en mostrar lo que Zeami (1363-1443), el maestro del teatro nō, denominó "flor" con la idea de que se supiera ver la belleza de su efímera vida en todos sus momentos, ya fuese durante su floración o con sus pétalos marchitos.

Con esto finalizo este pequeño grupo de artículos consagrados a la vida y obra del gran Ōno Kazuo, un pionero cuya obra y enseñanzas pervivirán ya para siempre. Ōno desarrolló su personal e intransferible estilo tras largos años de preparación y sobre todo de sensibilidad. Su inspiración partía de la poesía, la pintura, la música, incluso del vestuario.

Sin embargo, a la hora de actuar en el escenario, el aquí y el ahora tenían prioridad, por lo que bailaba según percibía el momento, improvisando cuando lo sentía necesario. En su vida diaria, Ōno mostraba un amor ilimitado hacia todas las criaturas vivas. En su fusión de todos esos elementos, sin distinguir entre hombre y mujer, oriental y occidental, creó una obra verdaderamente personal y universal.

Quiero concluir este artículo con un vídeo de un solo de Ōno, con más de ochenta años, en una pieza que titula Sueño de amor, igual que la música que emplea, la obra de Franz Liszt de mismo título, una composición idónea para su actuación. Dura algo más de cinco minutos y no me resisto a remarcar la manera en que el artista recibe el aplauso y las flores del público. Un detalle que ya he comentado en otras ocasiones y que puede verse a partir del minuto 4:44, aunque lamentablemente no incluye su final, un momento que puede alargarse varios minutos. Para ver mil veces.


Cuando Lin Huaimin, el director artístico del Grupo de Danza Cloud Gate de Taiwán, recordó la figura del maestro, expresó poéticamente su admiración y recuerdo: "Él es la luz, la inspiración, el movimiento eterno, y siempre estará en el rincón más sagrado de mi mente".

La forma en que Ōno usó su propio cuerpo devastado por el envejecimiento y la enfermedad es quizás la interpretación más perfecta del "oscuro butō".

En el siguiente articulo empezaré a hablar del compañero de Ōno durante más de veinticinco años: Hijikata Tatsumi. Será dentro de dos semanas.