SERIES

martes, 8 de marzo de 2016

Pintura moderna japonesa: la pintura yōga del periodo Taishō, VIII

La pintura japonesa de estilo occidental en el periodo Taishō, Mavo, segunda parte 
Después de la presentación que hice en el anterior artículo sobre la primera exposición de Mavo y la obra inicial de Maruyama, hoy hablaré de algunas de las actividades que desarrollaron los componentes de esa agrupación artística.

A pesar de que 1923 fue el año de nacimiento de Mavo, por lo que realmente se recuerda esa fecha es por el devastador terremoto que arrasó Tokio apenas un mes después de clausurar la primera exposición de la asociación.

La imperiosa necesidad de acometer los trabajos de reconstrucción en una ciudad que había perdido dos terceras partes de sus edificios y más de 150.000 habitantes, estimuló los ímpetus radicales, tanto sociales como artísticos, de Mavo. No voy a comentar aquí los planteamientos políticos de la asociación y sus artistas ante esa situación; solo hablaré de unas pocas de sus propuestas, algunas de ellas realmente insólitas.

El año 1924 fue uno de los más efervescentes en la actividad de Mavo. Sus integrantes organizaron sendas exposiciones en los meses de julio, noviembre y diciembre, en las cuales, además de presentar rotativamente la obra de sus artistas, ofrecieron un tipo de actuaciones que podrían considerarse un insólito precedente de los happenings que aparecerán cincuenta años más tarde.

Todas las fotografías que incluyo en este artículo pertenecen al libro de Gennifer Weisenfeld: Mavo. Japanese artists and the avant-garde, 1905-1931. Berkeley: University of California Press, 2002.

Sumiya Iwane, Okada Tatsuo y Takamisawa Michinao: Danza, 1924,
fotografía aparecida en el número 3 de la revista Mavo.
Ilustración extraída del libro mencionado. 

De la ilustración anterior puede extraerse una ligera idea de lo insólito que debían de ser en esa época semejantes acciones, algo que hoy consideraríamos sin más como una verdadera performance. Se trata de una fotografía realizada en agosto de 1924 y que apareció en el número tres de la revista Mavo de septiembre de ese año. En ella vemos a Okada Tatsuo (1900-1935) y Sumiya Iwane (1902-1995) en calzoncillos y en un precario equilibrio haciendo la vertical y a Takamisawa Michinao (1899-1989) colgado boca abajo con los brazos en cruz.

Está documentado que ese tipo de acciones de los artistas de Mavo se convertían en improvisadas coreografías sobre un acompañamiento musical ejecutado por los mismos integrantes del grupo, quienes empleaban los más insólitos objetos a modo de instrumentos, siguiendo algunas de las propuestas futuristas del italiano Luigi Russolo (1883-1947).

Seguramente, las escenificaciones sin significado aparente que realizaba Mavo eran aportaciones personales de Maruyama y fruto de su estancia en Alemania de 1922 a 1923, donde pudo asistir a espectáculos de danza de Mary Wigman (1886-1973) y teatrales de Max Reinhart (1873-1943). Gracias a ello, el pintor pudo ir más allá de su especialidad y adentrarse en el campo del teatro, de la música y de la danza. Como resultado, muchas de las actuaciones de los integrantes de Mavo eran productos que echaban mano de diversas especialidades artísticas, mezclándolas, pero sin ánimo de fusionarlas de forma ortodoxa.

A pesar de la implicación inicial de Maruyama en la organización de Mavo, su dedicación a las acciones extrapictóricas comentadas provocó que, poco a poco, se fuera introduciendo más y más en el mundo del arte escénico, un medio que desde su estancia en Alemania le atraía por su potencial integrador.

Quizás el definitivo punto de inflexión se produjo cuando Maruyama diseñó la escenografía para la obra De la mañana a la noche de Georg Kaiser (1878-1945), estrenada  en diciembre de 1924 en el Pequeño Teatro de Tsukiji, verdadero panteón del nuevo teatro japonés. La pieza de Kaiser era una muestra del expresionismo alemán que se había estrenado en su país en 1919. La fotografía siguiente es de ese montaje teatral.

Murayama Tomoyoshi: Escenografía para De la mañana a la medianoche de Georg Kaiser, representada en diciembre de 1924 en el Pequeño Teatro de Tsukiji. Foto extraída del libro mencionado. 

En su trabajo, Maruyama organizó las escenas de la obra en zonas diferenciadas dentro de un único decorado con varios niveles. La abigarrada yustaposición de temas figurativos, motivos abstractos, geométricos y tipográficos la extendió incluso al vestuario de los personajes. Su escenografía no podía negar su parentesco constructivista, algo muy lógico porque ese mismo año Maruyama había traducido un ensayo de Kandinsky (1866-1944) titulado Sobre la composición de la escena.

Ese gradual distanciamiento de Maruyama de la actividad pictórica de Mavo y las desavenencias entre algunos miembros del grupo provocaron el abandono de varios de ellos y, finalmente, la definitiva desaparición de la entidad en 1926.

Murayama Tomoyoshi: Construcción, 1925, óleo y técnica mixta sobre madera, 84x112 cm. 
Museo Nacional de Arte Moderno deTokio. Foto extraída del libro mencionado. 

En la ilustración anterior se reproduce una obra pictórica realizada mediante lo que suele denominarse técnica mixta, debido a la cantidad de elementos heterogéneos utilizados en su ejecución. Por un lado, Maruyama empleó objetos reciclados por su apariencia desgastada y envejecida y, por otro, rompió el teórico marco proyectando fuera de él uno de los listones de su collage.

La revista Mavo
Los integrantes de Mavo publicaron, entre 1924 y 1925, siete números de una revista titulada con ese mismo nombre. Su ideario se planteaba llegar al límite del conocimiento y de la pasión mediante la poesía, la danza, el teatro, la pintura y la arquitectura. Por cierto, no he comentado que, a raíz del terremoto de Tokio de 1923, la actividad de Mavo en este último campo fue notable, aunque discutible.

El aspecto tipográfico del boletín resultó verdaderamente innovador para la época, como no se podía esperar menos de los integrantes del grupo. En su interior se incluían tanto reproducciones como originales de pintores, artículos literarios, traducciones de ensayos europeos, manifiestos y referencias a artistas vanguardistas del Viejo Continente, con especial hincapié en los constructivistas rusos.

Como ejemplo de su radicalismo, en la ilustración siguiente se muestra la portada del número de septiembre de 1924 de Mavo, una verdadera proclama de radicalidad. En ella, además de textos con diferente cuerpo, tamaño y orientación, aparecía un collage de etiquetas comerciales, pelo humano e incluso un petardo que la censura obligó a retirar. En los magazines de 1924 predominaban los artículos sobre artes plásticas, pero a partir de junio de 1925 las colaboraciones literarias ocuparon gran parte de su contenido.

El fuerte compromiso ideológico de sus integrantes, provocó que los enfrentamientos entre los anarquistas y los marxistas se volvieran insostenibles en 1926, año de la completa disolución de Mavo.

Portada del nº 3 de la revista Mavo, septiembre de 1924, collage de pelo humano,
etiquetas y un petardo que la censura ordenó retirar. 
Colección particular.
Ilustración extraída del libro mencionado 

Concluyo aquí este capítulo dedicado a la pintura japonesa de estilo occidental del periodo Taishō. Como se habrá podido comprobar, los artistas de esos años ya comenzaban a realizar obras que traspasaban las fronteras entre especialidades, un rasgo que se irá acentuando a lo largo del siglo XX.

Dentro de dos semanas nos adentraremos en un nuevo periodo histórico, el Shōwa. Como digo a menudo, han quedado muchos artistas y obras sin comentar, pero siempre es mejor dejar algo para otra ocasión.