martes, 12 de mayo de 2026

Curso de arte japonés, art. 50º. Pintura, IV

Hace dos semanas dejamos el tema de la pintura japonesa en las obras en rollo y en concreto hablando del Heiji monogatari emaki. Hoy entraremos ya en una de las épocas de mayor renovación y esplendor del arte japonés: los siglos del XIV al XVI. 

Durante el periodo Muromachi (1333-1573) surgió en Japón un nuevo estilo de pintura que utilizaba casi exclusivamente la tinta china, llamada en japonés sumi, y en la que solo en algunas ocasiones se aplicaban unos pequeños toques de color. Las obras realizadas con sumi se denominan sumi-e, término más o menos sinónimo de suiboku-ga.

Para más información sobre el sumi-e

El 9 de diciembre de 2014 publiqué el primer artículo de una serie de siete sobre la pintura con tinta china que enlazaba con otro en el que se mencionaba su relación con el budismo zen. Este enlace abre una pestaña independiente con esa primera entrada.

En esos años, el budismo zen estaba perfectamente asentado en Japón y ya era costumbre que los monjes de esa escuela importaran pinturas chinas para estudiarlas. De acuerdo con su doctrina, el intentar describir la naturaleza, tema por el que sentían una especial inclinación, estaba condenado al fracaso si solo se buscaba su reproducción exacta, por elaborada que fuera. En consecuencia, prefirieron sugerir antes que representar, abandonaron los colores empleados en épocas anteriores, se decantaron hacia el monocromatismo que proporcionaba la tinta china y sustituyeron los temas religiosos por los relacionados con el paisaje, las flores y plantas y las aves.

Dos precursores

La siguiente ilustración es un retrato de un monje zen llamado Daido Ichii (1292-1370) realizado por un correligionario y discípulo de nombre Minchō (1352-1431). A pesar de su reducido tamaño, esa obra es un buen precedente de lo que será la futura sumi-e creada por religiosos zen. Los trazos quebrados de las rocas adelantan los que años más tarde utilizará Sesshū. El ciervo aparece tratado con una suave veladura que da volumen a su cuerpo.

Atribuido a Minchō: Daido Ichii,
tinta sobre papel, 47,0x16,2 cm,
periodo Muromachi, 1394.
Museo Nacional de Nara.
Foto: web del museo

martes, 28 de abril de 2026

Curso de arte japonés, art. 49º. Pintura, III

En el anterior artículo hablamos de la pintura budista realizada en el periodo Heian (794-1185). Hoy lo haremos de la pintura en rollo, un tipo de pintura creada en la siguiente época, la Kamakura (1185-1333). 

La pintura de los siglos XII y XIII

Poco a poco, las características de la pintura japonesa se irán distanciando de los modelos continentales para crear un estilo propio. Sus rasgos podrían resumirse en estos:

·         Uso de la perspectiva axonométrica, no de la cónica.

·         Empleo de tintas planas, no del sombreado.

·         Protagonismo de la naturaleza, no del ser humano.

·         Ocultamiento parcial del entorno, sugerencia.

·         Importancia del vacío.

·         Asimetría.

miércoles, 22 de abril de 2026

Videoconferencia sobre arte y sociedad en Japón

Esta tarde, día 22 de abril de 2026, ofrezco una conferencia vía Zoom titulada Arts, societat i tradicions del Japó para el Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña, a través de la Fundación Japón en Madrid. El encargo forma parte de una serie de ocho conferencias impartidas por reconocidos especialistas como Marc Bernabé, Pau Pitarch, Adrià Sedó, Yuko Morimoto, Víctor Navarro, Roger Ortuño y Montserrat Crespín. Esta es la carátula de mi charla.

domingo, 19 de abril de 2026

Mariló Rodríguez del Alisal: "Japón a Escena. Teatro nō y kabuki"

La editorial Satori acaba de publicar un libro con sendas traducciones, directas del japonés, de dos obras maestras del teatro  y kabuki tituladas, respectivamente, Kantan y Kanjinchō. Su título es Japón a escena. Teatro  y kabuki. La traducción de ambas piezas se encargó a Mariló Rodríguez del Alisal, una reconocida antropóloga y pionera en España de la enseñanza del japonés. Mi contribución en el libro ha sido simplemente añadir unas pequeñas introducciones a ambos géneros y obras, e incluir un glosario y una bibliografía.

Portada de Japón a escena, publicado por Satori Ediciones.

martes, 14 de abril de 2026

Curso de arte japonés, art. 48º. Pintura, II

En el artículo de hace quince días vimos las más antiguas pinturas japonesas que se conservan, todas anteriores al siglo IX. Hoy entraremos ya en el siglo X y siguiente, lapso en el que se asentaron muchas de las características del arte japonés. 

Debo remarcar que este encasillamiento entre fechas que utilizo en las etiquetas y en los títulos de mis textos debe tomarse con mucha precaución, pues, como comprobará el lector, en muchos casos no encajan las obras que comento con el lapso de siglos indicado. Mi intención solo ha sido situar mínimamente las obras y los movimientos artísticos en un entorno temporal concreto, algo que reconozco es una labor condenada al fracaso.

La pintura de los siglos X y XI

Como en casi toda su cultura, y como vimos en el anterior artículo, la pintura de Japón inició el camino hacia su propia identidad partiendo de modelos chinos y coreanos. Con la llegada de la elegante aristocracia y sus exquisitos gustos, apareció un estilo de pintura que reflejaba el refinado gusto de la corte de la nueva capital, Kioto. La evolución del estilo nipón se encaminó, poco a poco y con las debidas excepciones, hacia el predominio de la línea y las superficies planas.