martes, 9 de junio de 2026

Curso de arte japonés, art. 52º. Pintura, VI

Hace quince días vimos obras de los dos artistas que crearon la escuela Kanō: Kanō Masanobu y su hijo Kanō Motonobu. Hoy seguiremos viendo pinturas de esa estirpe familiar cuya época de esplendor comenzó en el corto pero brillante periodo Momoyama (1573-1603). En aquel artículo comenté de pasada que, en los años momoyama, la escuela Kanō se caracterizó por un tipo de pintura muy acorde con el espíritu de esa época.   

La escuela Kanō, 2

La cultura del periodo Momoyama se distanciaba de forma clara de la ascética y concentrada atmósfera de la precedente época Muromachi. Los grandes señores feudales, cuyo gusto rozaba lo extravagante, se decantaban por la gran escala y luminosidad de las pinturas, esto último conseguido con el empleo de fondos de pan de oro. Se suele decir que esa preferencia por los dorados se debía a la necesidad de compensar la escasa iluminación de los interiores en las residencias japonesas.

Esa misma razón se aduce cuando se habla de los espléndidos kimono empleados por los actores protagonistas en el teatro , porque las funciones duraban varias horas y siempre se acababa iluminando el escenario con la tenue luz de las antorchas. 

Más información sobre el teatro

El 24 de marzo de 2015 publiqué en este blog la entrada que iniciaba la serie de 12 artículos dedicados al teatro . En ella, además de comentarios sobre ese género escénico, se incluye la traducción acompañada de videoclips de la obra titulada Kantan.

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.




























Pie de las dos fotos anteriores: Artista desconocido de la escuela Kanō: Flores y pájaros de las cuatro estaciones, tinta, color y pan de oro sobre papel, 106,7x360,7 cm cada biombo, periodo Momoyama, final s. XVI. Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.

viernes, 29 de mayo de 2026

El castillo de Matsumoto: videoclip

El castillo de Matsumoto
Inserto en este artículo un videoclip de mi canal de YouTube con un montaje realizado con algunas de fotos del castillo de Matsumoto que hice en la "era analógica", en la prefectura de Nagano.

En el año 2014 publiqué en este blog un artículo dedicado al castillo de Matsumoto que puedes leer si clicas en este enlace. Pero antes te aconsejo que eches un vistazo a este clip, solo dura un minuto y medio.

Si deseas ver esas mismas fotos que aparecen en el clip y otras, una a una y con más calma, puedes entrar en mi blog Arquitectura de Japón. Este enlace te llevará justo a su artículo.

Aquí tienes el vídeo-clip sin necesidad de que entres en YouTube. Dura menos de un minuto y medio.



                          

martes, 26 de mayo de 2026

Curso de arte japonés, art. 51º. Pintura, V

En el anterior artículo hablamos de la pintura monocroma creada por los monjes zen. En este lo haremos de las escuelas de pintores laicos que se centraron en decorar los biombos y las puertas correderas de las residencias de los señores feudales y abades de templos. En un principio, sus obras eran fundamentalmente monocromáticas con solo unos pocos toques de color, pero enseguida desplegaron una paleta de brillantes colores que muy a menudo destacaban sobre un fondo de pan de oro.

La ilustración siguiente es de una pequeña pintura de tinta china con unos discretísimos toques de color realizada por un monje zen, Sesson Shūkei (ca. 1492-1577). Las figuras de las personas parecen empequeñecidas por un imponente paisaje imaginario de influencia china.

sábado, 16 de mayo de 2026

El jardín de Daishin-in: vídeoclip

El jardín de Daishin-in
En mi canal de YouTube colgué en su momento un cortísimo vídeoclip sobre el jardín de Daishin-in, un templo asociado al complejo de Nanzen-ji en Kioto.

Daishin-in cuenta con un recoleto jardín seco muy tranquilo y cuya composición se distingue claramente de otras por su sencillez. Su diseño es obra del gran maestro Nakane Kinsaku (1917-1995).

Si deseas ver esas mismas fotos que aparecen en el clip una a una y con más calma, puedes entrar en mi blog Jardines de JapónEste enlace te llevará a su artículo. 

Aquí tienes el clip de YouTube sin necesidad de entrar en su plataforma, su duración es de solo 37 segundos. 



                          

martes, 12 de mayo de 2026

Curso de arte japonés, art. 50º. Pintura, IV

Hace dos semanas dejamos el tema de la pintura japonesa en las obras en rollo y en concreto hablando del Heiji monogatari emaki. Hoy entraremos ya en una de las épocas de mayor renovación y esplendor del arte japonés: los siglos del XIV al XVI. 

Durante el periodo Muromachi (1333-1573) surgió en Japón un nuevo estilo de pintura que utilizaba casi exclusivamente la tinta china, llamada en japonés sumi, y en la que solo en algunas ocasiones se aplicaban unos pequeños toques de color. Las obras realizadas con sumi se denominan sumi-e, término más o menos sinónimo de suiboku-ga.

Para más información sobre el sumi-e

El 9 de diciembre de 2014 publiqué el primer artículo de una serie de siete sobre la pintura con tinta china que enlazaba con otro en el que se mencionaba su relación con el budismo zen. Este enlace abre una pestaña independiente con esa primera entrada.

En esos años, el budismo zen estaba perfectamente asentado en Japón y ya era costumbre que los monjes de esa escuela importaran pinturas chinas para estudiarlas. De acuerdo con su doctrina, el intentar describir la naturaleza, tema por el que sentían una especial inclinación, estaba condenado al fracaso si solo se buscaba su reproducción exacta, por elaborada que fuera. En consecuencia, prefirieron sugerir antes que representar, abandonaron los colores empleados en épocas anteriores, se decantaron hacia el monocromatismo que proporcionaba la tinta china y sustituyeron los temas religiosos por los relacionados con el paisaje, las flores y plantas y las aves.

Dos precursores

La siguiente ilustración es un retrato de un monje zen llamado Daido Ichii (1292-1370) realizado por un correligionario y discípulo de nombre Minchō (1352-1431). A pesar de su reducido tamaño, esa obra es un buen precedente de lo que será la futura sumi-e creada por religiosos zen. Los trazos quebrados de las rocas adelantan los que años más tarde utilizará Sesshū. El ciervo aparece tratado con una suave veladura que da volumen a su cuerpo.

Atribuido a Minchō: Daido Ichii,
tinta sobre papel, 47,0x16,2 cm,
periodo Muromachi, 1394.
Museo Nacional de Nara.
Foto: web del museo