Hace
quince días dedicamos un artículo completo a la obra de Maruyama Ōkyo, máximo
representante de la escuela que lleva su nombre, y hoy lo haremos de otro
movimiento que apareció hacia 1720, el denominado movimiento nanga o bunjinga.
La
pintura nanga
Cuando
hablamos de Murayama, comentamos que su obra estuvo muy influida por las
informaciones sobre ciencia y arte europeo que llegaban a Japón a través de los
comerciantes holandeses recluidos en Nagasaki. Del mismo modo, en esos mismos años se produjo un renovado interés por las ideas chinas, algo que nunca se
había perdido totalmente. También en ese caso, Nagasaki era el puerto de entrada
de monjes y artistas del gran país asiático.
Una de
esas corrientes, que llegó primero a esa ciudad y enseguida a Kioto, fue muy
bien recibida por intelectuales y pintores japoneses. Su novedad se encontraba
en la fusión de poesía, caligrafía y dibujo en una misma obra. Las pinturas de
los integrantes de ese movimiento o escuela incluían casi siempre algún
poema como un elemento más de su composición, a la que impregnaban de un
sentimiento lírico evidente. Ese hecho hizo que se conocieran como bunjinga
o «pintura de letrados» y se las englobara en un estilo que se llamó nanga
o «pintura del sur», por proceder de Nagasaki, urbe del Japón meridional.
Uno de
los temas preferidos de esa tendencia era el paisaje que, sin embargo, se
trataba de manera diferente a como se había hecho en el periodo Muromachi con el sumi-e. El espacio vacío, verdadero universo que envolvía todo y
manifestaba su invisible presencia ocupando la mayor parte de la superficie en
un sumi-e, explotaba aquí en mil pedazos que salpicaban a las montañas y
rocas otorgándoles un claro aliento poético. La influencia china resultaba
obvia, especialmente en el abigarrado tratamiento de las formas que no pocas
veces rozaba la abstracción. Dos de los más sobresalientes representantes del
estilo nanga fueron Ike no Taiga y Yosa Buson.
Ike
no Taiga
Ike no Taiga
(1723-1776) fue tan hábil artista como calígrafo. Sus pinturas, a veces casi
monocromas, suelen tener pequeñas manchas de color obtenidas mezclando el
pigmento con la tinta. En sus paisajes lejanos, de resonancias literarias,
recurría a puntos de vista muy altos y a menudo empleaba la técnica del
difuminado sobre papel mojado.
Los biombos de las dos siguientes ilustraciones representan sendos
paisajes de China diferentes y sin relación entre sí, pues se encuentran en
regiones alejadas una de otra.
En el biombo derecho se ofrece una panorámica del lago Dongting, situado en la provincia de Hunan y donde desemboca el río Yangtze. Varias barcazas navegan por sus embravecidas aguas y unas personas contemplan en paisaje desde un edificio en la orilla.
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| Biombo derecho. |