Hace dos semanas vimos los dos grandes jardines imperiales de Kioto y
hoy hablaremos de otros dos promovidos por grandes señores feudales. En los
años edo (1603-1868), cuando Japón entró en un largo periodo de paz, los
señores feudales, liberados de los gastos que habían representado en épocas
anteriores las guerras entre clanes, podían competir entre sí edificando grandes
jardines que exhibían como muestra de su pedigrí cultural.
Los jardines feudales
Muchos de los elementos que se utilizaban en ellos, como los lagos, islas, puentes, colinas o pabellones de té se empleaban siguiendo los modelos de las villas de Katsura y Shugaku-in. El despliegue formal de todos esos componentes parecía no tener límites. En determinados lugares, aunque no tan profusamente como en el anterior periodo Momoyama, se utilizaban rocas y peñascos, la mayoría con una simbología no religiosa relacionada con el estatus del promotor del jardín. En otros se empleaban piletas, piedras y guijarros como en los jardines de té. Finalmente, el podado proporcionaba a los arbustos un claro valor escultórico.
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| El jardín Sukkei-en, Hiroshima, s. XVII. Foto: Javier Vives. |




