miércoles, 16 de septiembre de 2026

Un millón de visitas a este blog

Hoy, 16 de septiembre de 2026, se ha superado el millón de visitas a mi blog. Desde el 24 de abril de 2013 hasta hoy más de 1.000.000 de internautas han visto algunos de sus más de 650 artículos ilustrados con un total de más de 4000 fotografías y más de 100 vídeos. Y todo clasificado en un detallado índice por temas y otro por fechas. Creo que es un blog único en su género. Visítalo y si te gusta recomiéndalo. 

Captura de pantalla de parte de la página principal del blog hoy, 16 de septiembre de 2026.

martes, 15 de septiembre de 2026

Curso de arte japonés, art. 59º. Pintura, XIII

Hace quince días dedicamos un artículo completo a la obra de Maruyama Ōkyo, máximo representante de la escuela que lleva su nombre, y hoy lo haremos de otro movimiento que apareció hacia 1720, el denominado movimiento nanga o bunjinga.

La pintura nanga

Cuando hablamos de Murayama, comentamos que su obra estuvo muy influida por las informaciones sobre ciencia y arte europeo que llegaban a Japón a través de los comerciantes holandeses recluidos en Nagasaki. Del mismo modo, en esos mismos años se produjo un renovado interés por las ideas chinas, algo que nunca se había perdido totalmente. También en ese caso, Nagasaki era el puerto de entrada de monjes y artistas del gran país asiático.

Una de esas corrientes, que llegó primero a esa ciudad y enseguida a Kioto, fue muy bien recibida por intelectuales y pintores japoneses. Su novedad se encontraba en la fusión de poesía, caligrafía y dibujo en una misma obra. Las pinturas de los integrantes de ese movimiento o escuela incluían casi siempre algún poema como un elemento más de su composición, a la que impregnaban de un sentimiento lírico evidente. Ese hecho hizo que se conocieran como bunjinga o «pintura de letrados» y se las englobara en un estilo que se llamó nanga o «pintura del sur», por proceder de Nagasaki, urbe del Japón meridional.

Uno de los temas preferidos de esa tendencia era el paisaje que, sin embargo, se trataba de manera diferente a como se había hecho en el periodo Muromachi con el sumi-e. El espacio vacío, verdadero universo que envolvía todo y manifestaba su invisible presencia ocupando la mayor parte de la superficie en un sumi-e, explotaba aquí en mil pedazos que salpicaban a las montañas y rocas otorgándoles un claro aliento poético. La influencia china resultaba obvia, especialmente en el abigarrado tratamiento de las formas que no pocas veces rozaba la abstracción. Dos de los más sobresalientes representantes del estilo nanga fueron Ike no Taiga y Yosa Buson.

Ike no Taiga

Ike no Taiga (1723-1776) fue tan hábil artista como calígrafo. Sus pinturas, a veces casi monocromas, suelen tener pequeñas manchas de color obtenidas mezclando el pigmento con la tinta. En sus paisajes lejanos, de resonancias literarias, recurría a puntos de vista muy altos y a menudo empleaba la técnica del difuminado sobre papel mojado.

Los biombos de las dos siguientes ilustraciones representan sendos paisajes de China diferentes y sin relación entre sí, pues se encuentran en regiones alejadas una de otra.

En el biombo derecho se ofrece una panorámica del lago Dongting, situado en la provincia de Hunan y donde desemboca el río Yangtze. Varias barcazas navegan por sus embravecidas aguas y unas personas contemplan en paisaje desde un edificio en la orilla. 

Biombo derecho.










martes, 1 de septiembre de 2026

Curso de arte japonés, art. 58º. Pintura, XII

El anterior artículo fue el último consagrado a la escuela rinpa y el de hoy lo dedicaremos a otra escuela denominada Maruyama, el apellido de su fundador.

La escuela Maruyama

A lo largo del extenso periodo Edo, la duradera paz propició la aparición de enfoques artísticos muy diferentes. Por ejemplo, Kioto mantenía su sofisticada atmósfera, muy distinta de la plebeya que se respiraba en Edo, la antigua Tokio. Mientras tanto, en Nagasaki, muy lejos de las dos urbes, continuaban llegando objetos y noticias de corrientes artísticas provenientes de Europa y China que no tardaban en conocerse en la capital. Un par de ellas fueron el empleo de las técnicas de sombreado y la perspectiva cónica. La influencia de ambas en los artistas japoneses no fue generalizada, pero algunos las aplicaron sutilmente en sus obras. Con ellas se pretendía superar el estancamiento en el que se encontraba la escuela Kanō, enfrascada en sus sistemas de producción en serie que combinaban las maneras y formatos nativos con unos pocos métodos occidentales.

Los pintores más inquietos descubrían en algunas técnicas de representación europeas la posibilidad de otorgar un toque más realista a sus obras que les permitía superar no solo el academicismo de los Kanō, sino también el decorativismo de la escuela rinpa. Uno de ellos fue Maruyama Ōkyo

Maruyama Ōkyo (1733-1795)

El más conspicuo practicante de esas innovaciones técnicas fue Maruyama Ōkyo, artista que fundó en Kioto la escuela que llevó su nombre y cuyos alumnos supieron mantener sus enseñanzas hasta finales del siglo XIX. En el fondo, sus temas no se alejaban demasiado de los tradicionales de árboles, flores y pájaros de la escuela Kanō ni tampoco del empleo de grandes formatos. Sin embargo, lo que sí resultaba completamente distinto era su tratamiento mucho más realista.

Maruyama entró en un taller de la escuela Kanō como aprendiz cuando era adolescente y hacia 1755 descubrió en la pintura europea, que pudo conocerse en Japón gracias a los holandeses que arribaban a Nagasaki, la capacidad de reflejar de manera más realista la naturaleza. Los deseos que mostraban algunos artistas de ir más allá de las tendencias representadas por la declinante escuela Kanō y el decorativo estilo rinpa se concretaron en dos nuevos enfoques: el realista representado por la escuela fundada por Maruyama, llamada sashei-ga o escuela realista, y la denominada bunjin-ga o escuela literaria o de letrados.

En la siguiente ilustración, vemos que Maruyama retoma el tema de las grullas que pintó Kōrin a principios del siglo XVIII y que comenté en este artículo hace un mes. El fondo es aún más conciso que el de Kōrin, pues todo su fondo es un puro vacío dorado en el que ni siquiera aparecen rastros de un arroyo como en la obra mencionada de aquel. La diferencia principal se encuentra en la manera de tratar el plumaje de las aves, variando su color y creando un suave sombreado que permite reflejar su textura de un modo muy realista.

Biombo derecho.

Biombo izquierdo


















martes, 18 de agosto de 2026

Curso de arte japonés, art. 57º. Pintura, XI

En el anterior artículo comentamos la espléndida obra de Ōgata Kōrin y hoy hablaremos de dos artistas de la escuela rinpa que trabajaron en el siglo XIX.

La pintura rinpa, 3

Sakai Hōitsu

El último gran artista del movimiento rinpa fue Sakai Hōitsu (1761-1828), quien en su juventud estudió arte chino, trabajó en los talleres de los Kanō, practicó la pintura de tinta china e incluso el grabado policromo, el ukiyo-e. Cuando finalmente descubrió el movimiento rinpa, se convirtió en uno de sus divulgadores más convencidos. Sus estudios sobre la obra de Ōgata Kōrin han suministrado muchos datos sobre la vida, técnica y obra del artista, aunque algunos de ellos se han cuestionado posteriormente. Veamos unos pocos de sus propios trabajos.

Como creo que hemos podido constatar a lo largo de este curso, las pinturas en biombos o fusuma suelen retratar los árboles, flores o plantas como mínimo en dos estaciones diferentes, otoño y primavera o invierno y verano. El caso de los biombos de Sakai que vemos en la siguiente ilustración con solo un tipo de árbol, el cerezo, es muy poco frecuente. Algunos expertos opinan que la franja inferior grisácea posiblemente no existiera en la obra inicial. 

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.





 
















martes, 4 de agosto de 2026

Curso de arte japonés, art. 56º. La pintura, X

Hace dos semanas hablamos de la obra de Tawaraya Sōtatsu y hoy lo haremos de otro gran artista: Ōgata Kōrin, autor de una serie de obras convertidas en hitos de la historia de la pintura japonesa.

La pintura rinpa, 2

Ōgata Kōrin

El estilo rinpa llegó a ser el reflejo de cierto espíritu poético y evocador que impregnó al periodo Edo. Seguramente fue Ōgata Kōrin (1658-1716) quien, a principios del siglo XVIII, plasmó de forma más exquisita dicha atmósfera. Su obra más conocida es el doble biombo titulado Lirios que se expone en el Museo Nezu de Tokio. No la voy a comentar aquí porque en su momento, hace más de diez años, ya lo hice en un artículo en el que insertaba imágenes de sus pinturas más conocidas. Un poco más adelante volveré a dar el enlace a esa entrada, pero ahora vamos a ver y comentar otras obras menos conocidas.

De esa misma época es la pareja de biombos que inserto a continuación. La composición se basa, como en sus conocidos Lirios, en sutiles variaciones en la posición de las larguísimas patas y picos de las grullas. De nuevo la restricción de los colores es máxima, solo tres que van del negro al gris. La técnica de aplicar la tinta sobre la capa anterior aún húmeda crea el efecto de volumen de los cuerpos de las aves. El fondo de pan de oro, en el que se distingue la cuadrícula de los trozos encolados, no puede ser más “minimalista”, apenas unos meandros de un riachuelo aparecen por los dos extremos de los biombos.

Biombo derecho.

Biombo izquierdo.


















Datos de los dos biombos anteriores: Ōgata Kōrin: Grullas, tinta, color y oro sobre papel, 166,1x371,0 cm cada biombo, periodo Edo, inicio s. XVIII. Freer Gallery of Art, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution, Washington. Foto: web del museo.