domingo, 8 de febrero de 2026

El jardín seco de Zuihō-in: vídeoclip

El jardín seco de Zuihō-in
En mi canal de YouTube he colgado un fotomontaje en formato videoclip sobre el jardín seco del templo de Zuihō-in, perteneciente al complejo budista de Daitoku-ji en Kioto.

Los jardines que rodean al edificio de la residencia del prior de la congregación de Zuihō-in los diseñó en 1960 el maestro jardinero Shigemori Mirei (1896-1975). 

Si deseas ver esas mismas fotos que aparecen en el clip y otras, una a una y con más calma, puedes entrar en mi blog Jardines de Japón. Este enlace te llevará justo a su artículo.

Si necesitas más información sobre Daisen-in, te informo que hace tiempo publiqué en este blog un par de artículos sobre su jardín seco. Este enlace lleva al primero de ellos.

Mi clip en YouTube, que adjunto aquí mismo, puede servirte de introducción, solo dura un minuto.



                          

martes, 3 de febrero de 2026

Curso de arte japonés, art. 43º. Jardines, V

Hace dos semanas vimos los dos grandes jardines imperiales de Kioto y hoy hablaremos de otros dos promovidos por grandes señores feudales. En los años edo (1603-1868), cuando Japón entró en un largo periodo de paz, los señores feudales, liberados de los gastos que habían representado en épocas anteriores las guerras entre clanes, podían competir entre sí edificando grandes jardines que exhibían como muestra de su pedigrí cultural.

Los jardines feudales

Muchos de los elementos que se utilizaban en ellos, como los lagos, islas, puentes, colinas o pabellones de té se empleaban siguiendo los modelos de las villas de Katsura y Shugaku-in. El despliegue formal de todos esos componentes parecía no tener límites. En determinados lugares, aunque no tan profusamente como en el anterior periodo Momoyama, se utilizaban rocas y peñascos, la mayoría con una simbología no religiosa relacionada con el estatus del promotor del jardín. En otros se empleaban piletas, piedras y guijarros como en los jardines de té. Finalmente, el podado proporcionaba a los arbustos un claro valor escultórico. 

El jardín Sukkei-en, Hiroshima, s. XVII. Foto: Javier Vives.

martes, 20 de enero de 2026

Curso de arte japonés, art. 42º. Jardines, IV

En la anterior entrada de hace quince días hablamos de los jardines zen y hoy lo haremos de los denominados jardines de paseo o grandes parques.

Igual que otros artículos de este curso, este tampoco será exhaustivo, pues mi idea es no repetir lo que ya comenté en este mismo blog hace años. Por eso, en este y en los siguientes artículos iré colocando enlaces que llevarán a esas entradas anteriores. 

Además, el índice que aparece a la derecha de la pantalla, el apartado ARTÍCULOS POR TEMAS, sirve para acceder a todos los artículos dedicados a los jardines que se han publicado hasta hoy mismo, convenientemente ordenados por fecha desde la más reciente a la más antigua.

En este apartado del curso solo comentaré cuatro de los jardines de paseo construidos en el periodo Edo (1603-1868). Hoy, el de las villas imperiales de Katsura y Shugaku-in en Kioto, y dentro de quince días, el de Ritsurin-kōen en Takamatsu y el de Kōraku-en en Okayama.

El jardín de la villa imperial de Katsura

La villa de Katsura es el indiscutible paradigma de la arquitectura y jardinería japonesas de todos los tiempos. Sus orígenes se remontan hacia 1615, cuando el príncipe Hachijō Toshihito (1579-1629) encargó algunas tareas de mejora en una finca, propiedad de la casa imperial, situada en el oeste de Kioto. La totalidad de los trabajos se finalizaron en 1663.

La villa imperial de Katsura, tanto sus edificios como su gran jardín de unas diez hectáreas, fue la primera y más completa materialización a gran escala de los preceptos y estética derivados de la ceremonia de té. Katsura es uno de los ejemplos de la influencia que tuvo esa práctica en las artes japonesas. En una larga serie dedicada a la ceremonia de té publicada en 2021, ya vimos ese influjo y las relaciones de ese singular rito con las artes japonesas. Este enlace lleva a su primera entrega.

Dibujo del jardín de Katsura, Kioto, s. XVII.
Ilustración: David y Michiko Young: The Art of the Japanese Garden. Tokio: Tuttle, 2005.

lunes, 12 de enero de 2026

El Salón del Fénix o Byōdō-in: vídeoclip

El Salón del Fénix o Byōdō-in
En mi canal de YouTube puede verse un videoclip realizado a partir de fotos propias del célebre Salón del Fénix o Byōdō-in, situado en la población de Uji, a las afueras de Kioto.

El Byōdō-in lo construyó en 1052, Fujiwara no Michinaga (990-1074) en los terrenos de una villa que su padre había levantado años antes.

Si deseas ver esas mismas fotos que aparecen en el clip y otras, una a una y con más calma, puedes entrar tanto en mi blog Jardines de Japón como en el de Arquitectura de Japón. En ambos hay un artículo sobre ese recinto, en el que tan interesante es su jardín como su edificio.

Aquí tienes el clip de YouTube, su duración no llega al minuto. 



                          

martes, 6 de enero de 2026

Curso de arte japonés, art. 41º. Jardines. III

En el anterior artículo hablamos de los jardines del periodo Heian (794-1185) y sus dos tipologías: los que hemos denominado aristocráticos y los del paraíso. Hoy entraremos en una fase posterior en la que se aplicaron nuevos planteamientos que permitieron crear los jardines más genuinamente japoneses: los jardines secos.

Los jardines secos

A finales del periodo Heian, las dos familias más poderosas del país se enfrentaron durante años en cruentas guerras que concluyeron con la victoria definitiva del clan de los Minamoto y la instauración de un nuevo sistema de gobierno militar encabezado por el denominado shōgun, quien en ese momento decidió trasladar su cuartel general a la ciudad de Kamakura, lejos de Kioto.

También a finales del siglo XII surgió una nueva escuela budista que ejerció una notable influencia tanto en el entorno castrense y feudal como en todas las artes, incluida la jardinería. Era el zen, cuyos primeros pasos los dio precisamente en Kamakura donde se había asentado el nuevo régimen castrense.

El maridaje entre la filosofía zen y el espíritu samurai fue inesperado. Desde un principio, sus ascéticas prácticas complacieron a la clase militar. La meditación del bonzo se parecía a la concentración del guerrero antes del combate. Su insistencia en la ejecución diaria de las labores más humildes evocaba el sencillo trabajo del soldado. Su recordatorio de la fugacidad de todas las cosas de este mundo fortalecía la idea que tenía el samurai de su efímera existencia, tan frágil como la flor de un cerezo.

Práctica del sazen en la posición que adopta la escuela sōtō. Foto de fuente desconocida.