martes, 3 de septiembre de 2019

Daniel Sastre de la Vega: “Arte y nación”

Arte y nación. El discurso de la historia del arte en el Japón Meiji.
Hace menos de un mes publiqué una reseña de un libro de Florentino Rodao sobre la historia de Japón desde 1945 hasta nuestros días, y hoy de nuevo siento la necesidad de comentar otro texto recién publicado. Me refiero al del también profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Daniel Sastre de la Vega, autor de Arte y nación. El discurso de la historia del arte en el Japón Meiji.
Esta vez, el texto de Sastre sí tiene que ver con el arte japonés, pero también, y mucho, con su historia. Yo lo veo como un complemento del libro de Rodao. Primero, porque como él trata de la historia como disciplina, aunque en este caso referida al arte. Y, segundo, porque se centra en el periodo Meiji, es decir, de 1868 a 1912, una época crucial en la apertura de Japón hacia Occidente que fue el germen de una evolución que le ha llevado hasta el lugar que hoy ocupa en el panorama internacional. 
Los años meiji fueron los de la forja de unos nuevos parámetros con los que los japoneses reinterpretaron su identidad a través de sus manifestaciones artísticas clásicas. Uno de esos parámetros era cómo organizar el estudio de la historia de su arte, algo que Daniel Sastre nos explica con todo lujo de referencias y detalles.

Publicado hace solo unos meses (en la página de créditos no aparece el mes de su publicación) por Editorial Bellaterra en su serie Biblioteca de Estudios Japoneses, el libro está encuadernado en tapa blanda de 16x24 cm y consta de 193 páginas con un cuadernillo final de 17 ilustraciones.












Debo remarcar que no se trata de un libro que hable de los aspectos formales o técnicos del arte o artesanía de Japón, por cierto, un tema que Sastre domina, sino de algo mucho más trascendental de lo que podemos imaginar hoy.
A estas alturas tenemos asumido que, en la Europa clásica, el estudio y la asignación de las creaciones artísticas a una época, estilo e intenciones se organiza según una estructura “lógica” que ha existido siempre. Sin embargo, no somos conscientes de que esa concepción no nació espontáneamente, y en Japón, mucho menos.

Antes de nada, debo decir que el libro de Sastre está magistralmente escrito, algo sumamente difícil cuando se trata de un texto que acude y comenta innumerables fuentes y transcribe largas citas, muchas traducidas del japonés y gran parte escritas a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando, aunque nos parezca extraño, en Japón aún no existía lo que nosotros entendemos como “historia del arte” ni una “periodización” semejante a nuestras edades Antigua, Media o Moderna ni tampoco una exhaustiva clasificación de estilos similar a la del románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico y demás.
En el último cuarto del siglo XIX y hasta bien entrado la segunda década del XX, los estudiosos japoneses tuvieron que idear y organizar un sistema de “compartimentación” (ya sé que es un término muy poco apreciado por los académicos) para encajar la producción de los artistas de las diferentes especialidades de manera coherente.
Daniel Sastre nos hace ver muchas cosas que nos pueden sorprender. Por ejemplo, que en el Japón premoderno no existía una palabra para definir lo que en Europa se denominaba “arte”, ni tampoco, al menos de forma clara, algo semejante a las edades históricas empleadas en el Viejo Continente, como ya he comentado.
En su libro, nos relata de forma espléndida y detallada el proceso de gestación, con sus idas y venidas, de esa estructura intelectual, en gran parte iniciada y madurada por Okakura Kakuzō, profesor de la Escuela de Bellas d Artes de Tokio y muy conocido en nuestros lares por su libro El libro del té.
Nos explica que, en primer lugar, se tuvo que promover y organizar de forma científica la catalogación de las obras histórico-artísticas. Luego, situarlas en un determinado nivel de “importancia” o calidad. A continuación, crear un incipiente listado de lo que muy pronto se denominó Tesoros Nacionales. Y por supuesto, custodiar, dentro de lo posible, muchos de esos objetos en un lugar donde se pudieran contemplar, es decir, crear museos.
Sastre nos descubre cómo toda esa estructura intelectual, que quizás se podía ver como solo el afán investigador de especialistas, se organizó y se imbricó en la sociedad japonesa para afianzar el concepto de Estado-Nación. 

Resumiendo, Arte y nación quizás no sea un libro para quienes se quedan en la superficie de las cosas sin ir más allá (permítaseme la licencia) de la “foto en Instagran”, pero sí puedo afirmar que es uno más de los textos escritos en español sobre Japón que debería estar ineludiblemente en los anaqueles de la biblioteca de cualquier estudioso y amante del arte y cultura del País del Sol Naciente.
Por todo eso y mucho más recomiendo la compra de su libro. Este es su índice: 
“Introducción”, “Historia del arte y modernidad en Japón”, “La sistematización de la historia del arte japonés”, “Alternativas y desafíos al modelo de historia del arte japonés”, “Conclusión”. El libro se completa con un glosario de términos escritos en rōmaji y kanji, una extensa bibliografía y 13 páginas de ilustraciones. 
Como colofón, me permito citar la frase final del libro de Daniel Sastre refiriéndose a las propuestas del mencionado Okakura Kakuzō: 
"De este modo, a pesar de las críticas y el cuestionamiento que desde el fin de la era Meiji recibió su propuesta, la actual división en uso de los periodos histórico-artísticos en Japón constituye todavía un testimonio de la solidez de una categorización temporal que sigue marcando la concepción de la historia del arte japonés como disciplina académica en nuestros días."
Para concluir, lo siento pero debo hacer una pequeña crítica al diseño de la cubierta: el nombre del autor es poco visible, pues se encuentra encima de la reproducción de un abigarrado grabado multicolor, un inconveniente que se podría haber soslayado de alguna forma. 
Los interesados en adquirir Arte y nación. El discurso de la historia del arte en el Japón Meiji de Daniel Sastre lo encontrarán en cualquier librería y también en Amazon.