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martes, 18 de agosto de 2026

Curso de arte japonés, art. 57º. Pintura, XI

En el anterior artículo comentamos la espléndida obra de Ōgata Kōrin y hoy hablaremos de dos artistas de la escuela rinpa que trabajaron en el siglo XIX.

La pintura rinpa, 3

Sakai Hōitsu

El último gran artista del movimiento rinpa fue Sakai Hōitsu (1761-1828), quien en su juventud estudió arte chino, trabajó en los talleres de los Kanō, practicó la pintura de tinta china e incluso el grabado policromo, el ukiyo-e. Cuando finalmente descubrió el movimiento rinpa, se convirtió en uno de sus divulgadores más convencidos. Sus estudios sobre la obra de Ōgata Kōrin han suministrado muchos datos sobre la vida, técnica y obra del artista, aunque algunos de ellos se han cuestionado posteriormente. Veamos unos pocos de sus propios trabajos.

Como creo que hemos podido constatar a lo largo de este curso, las pinturas en biombos o fusuma suelen retratar los árboles, flores o plantas como mínimo en dos estaciones diferentes, otoño y primavera o invierno y verano. El caso de los biombos de Sakai que vemos en la siguiente ilustración con solo un tipo de árbol, el cerezo, es muy poco frecuente. Algunos expertos opinan que la franja inferior grisácea posiblemente no existiera en la obra inicial. 

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.





 
















martes, 4 de agosto de 2026

Curso de arte japonés, art. 56º. La pintura, X

Hace dos semanas hablamos de la obra de Tawaraya Sōtatsu y hoy lo haremos de otro gran artista: Ōgata Kōrin, autor de una serie de obras convertidas en hitos de la historia de la pintura japonesa.

La pintura rinpa, 2

Ōgata Kōrin

El estilo rinpa llegó a ser el reflejo de cierto espíritu poético y evocador que impregnó al periodo Edo. Seguramente fue Ōgata Kōrin (1658-1716) quien, a principios del siglo XVIII, plasmó de forma más exquisita dicha atmósfera. Su obra más conocida es el doble biombo titulado Lirios que se expone en el Museo Nezu de Tokio. No la voy a comentar aquí porque en su momento, hace más de diez años, ya lo hice en un artículo en el que insertaba imágenes de sus pinturas más conocidas. Un poco más adelante volveré a dar el enlace a esa entrada, pero ahora vamos a ver y comentar otras obras menos conocidas.

De esa misma época es la pareja de biombos que inserto a continuación. La composición se basa, como en sus conocidos Lirios, en sutiles variaciones en la posición de las larguísimas patas y picos de las grullas. De nuevo la restricción de los colores es máxima, solo tres que van del negro al gris. La técnica de aplicar la tinta sobre la capa anterior aún húmeda crea el efecto de volumen de los cuerpos de las aves. El fondo de pan de oro, en el que se distingue la cuadrícula de los trozos encolados, no puede ser más “minimalista”, apenas unos meandros de un riachuelo aparecen por los dos extremos de los biombos.

Biombo derecho.

Biombo izquierdo.


















Datos de los dos biombos anteriores: Ōgata Kōrin: Grullas, tinta, color y oro sobre papel, 166,1x371,0 cm cada biombo, periodo Edo, inicio s. XVIII. Freer Gallery of Art, National Museum of Asian Art, Smithsonian Institution, Washington. Foto: web del museo. 

martes, 21 de julio de 2026

Curso de arte japonés, art. 55º. Pintura, IX

Después del que en el anterior artículo hablásemos de la pintura durante los cortos años momoyama (1573-1603), hoy entraremos en el más largo de los periodos históricos de Japón, el de los años tokugawa, de 1603 hasta 1868, fecha de la apertura de fronteras después de más de dos siglos y medio de muy limitados contactos con el mundo exterior.

La pintura rinpa, 1

Durante la época Edo, la escuela Kanō (ver el artículo 51 de esta serie) mantuvo un alto nivel de actividad, aunque sin incorporar nuevas aportaciones a su estilo tradicional. La mayoría de los temas que utilizaba eran de origen chino y estaban muy relacionados con el confucianismo, filosofía especialmente querida por los gobiernos tokugawa

Los animales que aparecían en sus obras se asociaban a ciertos valores que se suponía debía tener los representantes de la clase alta. Los tigres, leones y dragones casi siempre se situaban en entornos muy concretos. El tigre entre cañas de bambú, el león entre peonías y el dragón entre nubes. La grulla, que según la tradición simbolizaba larga vida, así como el mítico fénix, asociado a buenos augurios, fueron las aves más apreciadas. Los ciruelos, pinos y bambúes eran los árboles preferidos por los pintores de esa estirpe. 

Kanō Motonobu (1476-1559) creó un nuevo estilo pictórico en el periodo Muromachi. La obra de Kanō Eitoku (1543-1590) refleja muy bien el espíritu momoyama. Sin embargo, a diferencia de ellos, a Kanō Tan’yū (1602-1674) difícilmente se le puede considerar representativo del nuevo hacer pictórico de su época, los años edo.

Kanō Tan’yū: Tigres en un bosque de bambúes, tinta, color y oro sobre papel, 184,9x141,0 cm
cada hoja, periodo Edo, ca. 1630, Nanzen-ji, Kioto. 
Foto: Philadelphia Museum of Art.