El anterior artículo fue el último consagrado a la escuela rinpa
y el de hoy lo dedicaremos a otra escuela denominada Maruyama, el apellido de su
fundador.
La escuela Maruyama
A lo
largo del extenso periodo Edo, la duradera paz propició la aparición de
enfoques artísticos muy diferentes. Por ejemplo, Kioto mantenía su sofisticada atmósfera, muy distinta de la plebeya que se respiraba en Edo, la antigua Tokio. Mientras
tanto, en Nagasaki, muy lejos de las dos urbes, continuaban llegando objetos y noticias
de corrientes artísticas provenientes de Europa y China que no tardaban en
conocerse en la capital. Un par de ellas fueron el empleo de las técnicas de sombreado
y la perspectiva cónica. La influencia de ambas en los artistas japoneses no
fue generalizada, pero algunos las aplicaron sutilmente en sus obras. Con
ellas se pretendía superar el estancamiento en el que se encontraba la escuela Kanō, enfrascada en
sus sistemas de producción en serie que combinaban las maneras y formatos
nativos con unos pocos métodos occidentales.
Los
pintores más inquietos descubrían en algunas técnicas
de representación europeas la posibilidad de otorgar un toque más realista a sus obras que les permitía superar no solo el academicismo de los Kanō, sino también el decorativismo de
la escuela rinpa. Uno de ellos fue Maruyama Ōkyo
El más
conspicuo practicante de esas innovaciones técnicas fue Maruyama Ōkyo, artista que fundó en Kioto la
escuela que llevó su nombre y cuyos alumnos supieron mantener sus enseñanzas hasta finales del siglo XIX. En el
fondo, sus temas no se alejaban demasiado de los tradicionales de árboles, flores y pájaros de
la escuela Kanō ni tampoco del empleo de grandes formatos. Sin embargo, lo que
sí resultaba completamente distinto era su tratamiento mucho más realista.
Maruyama
entró en un taller de la escuela Kanō como aprendiz cuando era adolescente y
hacia 1755 descubrió en la pintura europea, que pudo conocerse en Japón gracias a los
holandeses que arribaban a Nagasaki, la capacidad de reflejar de manera más
realista la naturaleza. Los deseos que mostraban algunos artistas de ir más allá de las tendencias representadas por la declinante escuela Kanō y el decorativo estilo rinpa se concretaron en dos nuevos enfoques: el realista representado por la escuela
fundada por Maruyama, llamada sashei-ga o escuela realista, y la
denominada bunjin-ga o escuela literaria o de letrados.
En la siguiente ilustración, vemos que Maruyama retoma el tema de las grullas que pintó Kōrin a principios del siglo XVIII y que comenté en este artículo hace un mes. El fondo es aún más conciso que el de Kōrin, pues todo su fondo es un puro vacío dorado en el que ni siquiera aparecen rastros de un arroyo como en la obra mencionada de aquel. La diferencia principal se encuentra en la manera de tratar el plumaje de las aves, variando su color y creando un suave sombreado que permite reflejar su textura de un modo muy realista.
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