martes, 26 de mayo de 2026

Curso de arte japonés, art. 51º. Pintura, V

En el anterior artículo hablamos de la pintura monocroma creada por los monjes zen. En este lo haremos de las escuelas de pintores laicos que se centraron en decorar los biombos y las puertas correderas de las residencias de los señores feudales y abades de templos. En un principio, sus obras eran fundamentalmente monocromáticas con solo unos pocos toques de color, pero enseguida desplegaron una paleta de brillantes colores que muy a menudo destacaban sobre un fondo de pan de oro.

La ilustración siguiente es de una pequeña pintura de tinta china con unos discretísimos toques de color realizada por un monje zen, Sesson Shūkei (ca. 1492-1577). Las figuras de las personas parecen empequeñecidas por un imponente paisaje imaginario de influencia china.

Pie de las dos ilustraciones anteriores: Sesson Shūkei: Paisaje con precipicio de rocas, tinta y color sobre papel, medidas de solo la pintura: 30,2x46,7 cm, montada: 111,8x62,3 cm, periodo Muromachi, s. XVI. The Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.

No es difícil imaginarse la dificultad que representaba el traspaso de este tipo de obras intimistas a la gran escala de las puertas correderas o los biombos. Esa labor la llevó a cabo una escuela de artistas de una misma familia que, generación tras generación, fueron perpetuando su forma de hacer. Veamos cómo sucedió.

La escuela Kanō, 1

Hasta el periodo Muromachi, los pintores paisajísticos eran casi siempre monjes budistas. Para ellos, la práctica de ese arte era una más de sus actividades diarias. No obstante, a finales de esa época apareció un tipo de pintura creada por estirpes de artistas que inundaron el país de fusuma y biombos con árboles, pájaros y flores de gran tamaño y vistosos colores.

Una de las más famosas y longevas de esas escuelas fue la de los Kanō, fundada por Kanō Masanobu (1434-1530) y su hijo Kanō Motonobu (1476-1559) y que estuvo activa hasta finales del siglo XIX. Si bien durante los años de actividad del taller de Masanobu los Kanō eran considerados como artistas de rango medio, ese nivel se superó enseguida con su hijo Motonobu.

Si bien Masanobu y Motonobu proponían ambos una forma de hacer distinta de la de Sesshū, lo que realmente los distinguía de él, además de no ser monjes budistas, era su profesionalidad y especialización en el arte pictórico, a diferencia de los bonzos que practicaban indistintamente la jardinería, la poesía, la pintura y la caligrafía. La escuela Kanō podría definirse como ecléctica, dado que partió de la austera técnica de la tinta china fusionándola con alguno de los postulados de la colorista pintura yamato-e del periodo Heian.

Para más información sobre la pintura yamato-e

El 27 de mayo de 2014 publiqué en este blog el primero de cinco artículos sobre la denominada pintura yamato-e. Este enlace lleva a esa entrada.

Kanō Masanobu

La siguiente imagen es de una obra de la primera época del padre de la saga de los Kanō en la que todavía su tamaño y cromatismo son reducidos. Hubo que esperar a que casi finalizase el siglo XV para que primero su hijo Motonobu y luego sus descendientes concretaran las nuevas maneras que caracterizaron a la escuela Kanō, especialmente en el periodo siguiente, el Momoyama.

Kanō Masanobu: Paisaje, tinta y color sobre papel,
69,0x38,8 cm, periodo Muromachi, s. XV.
Museo Nacional de Kyūshū.
Foto: web de National Institutes for Cultural Heritage.

Uno de los primeros trabajos de Motonobu lo realizó, en 1513, en los fusuma de la sala de recepciones de la residencia del superior de Daisen-in en Kioto. Se conoce con el nombre genérico de Flores y pájaros en las estaciones.  

Para más información sobre Kanō Masanobu y Kanō Motonobu

El 3 de febrero de 2015 publiqué en este blog un artículo sobre los dos fundadores de la Escuela Kanō: Masanobu y su hijo Motonobu. En él se habla de esa obra de Motonobu en los fusuma de Daisen-in. Para ver esa entrada clica aquí.

Kanō Motonobu

A finales de la era Muromachi, en el siglo XVI, Kanō Motonobu se erigió como el representante más conspicuo del nuevo estilo. A diferencia de Sesshū, dedicado al sumi-e, Motonobu realizaba tanto paisajes monocromos como coloreados con suaves tonalidades y finas pinceladas. Cuando usaba la técnica de la tinta china, casi siempre otorgaba a la naturaleza una sensualidad que no se daba en las obras de Sesshū. El talento de Motonobu lo reconoció el propio shōgun al nombrarle pintor de la corte.

Biombo derecho. 

Biombo izquierdo.












Pie de las dos ilustraciones anteriores: Kanō Motonobu: Escenas de 24 ejemplos de piedad filial, tinta y oro sobre papel, 147,0x341,6 cm cada biombo, periodo Muromachi, ca. 1550. Indianapolis Museum of Art. Foto: web del museo.

Las parejas de biombos como esos de Motonobu deben verse o, mejor dicho, “leerse” igual que las caligrafías japonesas: de derecha a izquierda. El recurrente tema de las cuatro estaciones, una constante en toda la historia del arte de Japón, pretendía aleccionar sobre el continuo renacimiento que se da en la naturaleza.

Para más información sobre la escuela Kanō

El 27 de enero de 2015 publiqué en este blog un artículo introductorio sobre las escuelas Tosa y Kanō, que enlaza con los siguientes dedicados exclusivamente a los Kanō. Clica aquí para verlo.

Las grandes superficies doradas, las enormes figuras de animales, los gigantescos árboles y el brillante colorido serán las características más destacables de la pintura de la escuela Kanō durante el periodo Momoyama (1573-1603), pero el germen de todo ello ya existía a finales de los años muromachi. El paso definitivo hacia ese tipo de pintura decorativa lo dio Kanō Eitoku (1543-1590), de quien se hablará en el próximo artículo.

La ilustración siguiente es de un biombo de Motonobu en el que a partir de las enseñanzas de Sesshū, logra imprimir al paisaje una monumentalidad acorde con el tema y adaptada a la escala de un biombo. Obsérvese cómo la zona central se destina a representar el paisaje lejano envuelto en nubes y cómo las montañas en ambos extremos quedan cortadas, no se ven en su totalidad, una forma de indicar que a pesar de la gran dimensión del biombo, más de tres metros y medio, es imposible abarcar a la naturaleza.

Kanō Motonobu: Paisajes de otoño e invierno, tinta y de color sobre papel, 156,2x353,4 cm,
periodo Muromachi, s. XVI.
Museo Nacional de Kyūshū. Foto: web del museo.

La ilustración siguiente es de cuatro pinturas originalmente ejecutadas sobre unos fusuma del templo de Daisen-in en Daitoku-ji, Kioto. La obra recrea escenas de la vida de unos monjes zen chinos que vivieron entre los siglos VII y X. Actualmente se exponen en el Museo Nacional de Tokio montadas como sendos kakemono. En la ilustración siguiente se han situado los cuatro kakemono juntos como originariamente podían verse en las puertas correderas del templo. 

Kanō Motonobu: Patriarcas del budismo zen, tinta y toques de color sobre papel, 176,0x92 cm
cada pintura, periodo Muromachi, s. XVI. Obra original ejecutada sobre cuatro fusuma
en el hōjō de Daisen-in, actualmente montadas como kakemono
independientes en el Museo Nacional de Tokio.
Foto: web del museo.

A continuación y para tener una mejor idea de lo que es un biombo japonés, inserto un videoclip de apenas un minuto y medio, que se encuentra en el canal de YouTube del Internet Museum, de una exposición que se realizó en noviembre de 2022 en el Museo Nezu de Tokio sobre pinturas en fusuma y biombos del periodo Muromachi.

Si se prefiere, ese mismo vídeo puede verse si se accede directamente a la web del IM Internet Museum.

Dejo aquí este artículo para continuar hablando de la escuela de los Kanō en el siguiente. Será dentro de quince días.