martes, 26 de diciembre de 2017

El diseño moderno japonés a partir de 1945, V

Pioneros del diseño industrial japonés, 5
En el artículo anterior presenté los primeros diseños de Kenmochi Isamu y hoy seguiré hablando de sus sillones.

Kenmochi Isamu (1912-1971), segunda parte
En 1960, Kenmochi creó un sillón de ratán que todavía hoy se sigue fabricando. El ratán, que a veces suele confundirse con el mimbre, es una especie de caña maciza, es decir, no hueca, original de las zonas tropicales del este asiático. Puede alcanzar una longitud de decenas de metros y es extremadamente dura y resistente.

Kenmochi Isamu: sillón de ratán, cojín acrílico, 1960. 
Medidas aprox.: 81x78 cm, asiento 38 cm, respaldo 81 cm.
Foto: ymk-pro.co.jp

El sillón de ratán, 1960
Una de las piezas más conocidas de Kenmochi es su sillón de ratán. Su estructura interior está formada por tres aros de madera. Dos de ellos, situados horizontalmente, definen la base de apoyo y el asiento, mientras que con el tercero, esta vez inclinado, se crea el remate superior. Unos montantes del mismo grueso los enlaza para obtener la rigidez necesaria. Finalmente, esa ligera estructura se reviste con un denso trenzado de ratán.

Kenmochi Isamu: sillón y taburete de ratán, cojín acrílico, 1960. 
Sillón: 81x78 cm, asiento 38 cm, respaldo 81 cm, aprox. 
Taburete: 43 cm de diámetro y 43 cm de altura. Foto: ymk-pro.co.jp

A continuación, inserto un vídeo del Laboratorio de Informática Alice de Bruselas en el que se muestra un render animado del sillón de ratán de Kenmochi que detalla su estructura interior. Dura solo un minuto.


Como se indica en el vídeo anterior, dos años más tarde, el finlandés Eero Aarnio (1932-) lanzó su sillón bola que aparece en la ilustración siguiente. Aunque esa pieza de Aarnio recuerda remotamente la de Kenmochi por el protagonismo de las formas circulares, se aleja muchísimo de su concepción. Su acabado sintético, su confort llevado a las últimas consecuencias y su capacidad de aislar del entorno a quien se siente en él, mediante la incorporación de un teléfono y un transistor en su versión original y hoy día de un reproductor de MP3, nada tienen que ver con la calidez y cercanía del sillón de bambú de Kenmochi, del que, sin embargo, no puede negarse su modernidad.

Eero Aarnio: sillón bola, 1963. 
Foto: eeroearnio.com

Comparando ambos diseños se entiende perfectamente aquella diferenciación que veía Kenmochi, y que comenté en el anterior artículo, entre la concepción occidental de un sillón o una silla y la idea nipona de esos dos muebles. Para los japoneses, parece que la comodidad no es un valor positivo en sí mismo, sino todo lo contrario, su exceso puede ser algo que conduzca a la pereza e indolencia. No por casualidad, en nuestro vocabulario moderno, la palabra "confort" a suplantado totalmente a "frugalidad".

Pero volvamos a Kenmochi. En aquel artículo, vimos que las investigaciones que realizó el japonés durante los años treinta y cuarenta del pasado siglo para crear una silla adecuada al entorno oriental, pudo aplicarlas finalmente en las piezas que diseñó y comercializó en los cincuenta y sesenta, como el comentado sillón de ratán y el sorprendente sillón Kashiwado, un año posterior.

El sillón Kashiwado, 1961
El sillón Kashiwado es una verdadera escultura, compacta y muy atractiva, que invita a sentarse en ella. Su nombre alude al de un célebre luchador de la lucha japonesa sūmo, Kashiwado Tsuyoshi (1938-1996), el verdadero destinatario del diseño de Kenmochi. Sabido esto, se entiende perfectamente sensación de que sus brazos nos abrazan y de solidez que ofrece su madera de cedro japonés tallada y montada pieza a pieza.

Kenmochi Isamu: sillón Kashiwado para Tendo, 1961. 
Medidas aprox.: 85x77cm, asiento 33 cm, respaldo 63 cm.
Foto: rakuten.co.jp

De nuevo inserto un vídeo del Laboratorio de Informática Alice en el que se hace un render animado del proceso de fabricación de este insólito sillón.


Los sillones que diseñó Kenmochi en la segunda mitad de la década de los sesenta eran una muestra del nivel técnico y creativo que habían alcanzado los diseñadores japoneses en esa época. En 1964, se lanzó al mercado un conjunto de sofá y sillones de madera de roble torneada, con respaldo de finos barrotes ligeramente curvados y un discreto cojín en el asiento. Su aspecto respondía muy bien a aquella idea que comenté en el anterior artículo de no ocupar más volumen del necesario. Son muebles que parecen flotar en el aire.

Kenmochi Isamu: sofá y sillones de roble, 1964. 
Medidas aprox.: sofá 67x138 cm, sillón 67x65 cm, respaldo 80 cm. 
Foto: artnet.com

Tres años más tarde, Kenmochi diseñó un sillón donde esas formas ligeras, casi transparentes desaparecen para crear unas butacas más envolventes y acolchadas. Las patas son más gruesas; los brazos y respaldo, macizos y cubiertos de cojines mucho más gruesos que los de su diseño de 1964. Sin embargo, la reducida altura de sus pies y de los plafones que rodean los brazos y el respaldo todavía le otorgan una presencia discreta, sin aspavientos innecesarios. Kenmochi creó un sillón elegante e intemporal que complementó con una mesita de idénticas características.

Kenmochi Isamu: sillones de palisandro, 1967. 
Medidas aprox.: 183x76 cm,
respaldo 75 cm. Foto: artnet.com
Kenmochi : sillones de palisandro, 1967. 
Medidas aprox.: 66x76 cm, 
respaldo 75 cm. Foto: artnet.com



















Con esto doy por finalizados los artículos dedicados a Kenmochi Isamu. Dentro de quince días hablaré de un diseñador mucho más conocido por nuestros lares: Yanagi Sōri.