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martes, 17 de junio de 2014

Pintura japonesa: la yamato-e, IV

El emakimono Gaki zoshi emaki, I
Durante el periodo Kamakura (1185-1333), las pinturas japonesas en rollo se convirtieron en uno de los sistemas preferidos por los monjes budistas para transmitir su doctrina al pueblo llano, en particular la teoría de la transmigración o de las seis vías que expliqué la pasada semana.

El Gaki zoshi emaki
La segunda obra de lo que he llamado pinturas del infierno que voy a comentar es el Gaki zoshi emaki o Rollo de los espectros hambrientos. Se trata en realidad de dos rollos que plasman el mismo tema de forma diferente. Uno se conserva en el Museo Nacional de Tokio y otro en el Museo Nacional de Kioto.

El rollo de Los espectros hambrientos adoctrina sobre cómo el apegarse a las cosas de este mundo acarrea penas inimaginables en el más allá. Al igual que en otros casos ya comentados, también aquí las escenas pictóricas se complementan con caligrafías que narran los padecimientos de los condenados.

El rollo del Gaki zoshi emaki de Kioto
Veamos las características de la pintura custodiada en el museo de Kioto.

Título: Gaki zoshi emaki
Autor: desconocido.
Medio: tinta y color sobre papel.
Fecha ejecución: finales del siglo XII.
Un rollo custodiado en el Museo Nacional de Kioto.
Medidas: 27x552 cm.
Composición: siete pinturas y siete caligrafías.

Como hice la semana pasada, para contemplar la obra completa y poder ampliar a voluntad cualquier zona, lo ideal es acudir a los portales de los museos nacionales japoneses. Para el Gaki zoshi emaki, o el Rollo de los fantasmas hambrientos de la pinacoteca de Kioto este es el enlace.

El rollo de Kioto incorpora caligrafías y mantiene un relato menos horroroso que el visto en la obra de la semana pasada. En el Gaki zoshi emaki se enseña que siempre existe esperanza gracias a las oraciones de santos y monjes que interceden para que los infelices condenados puedan liberarse de sus tormentos. Voy a comentar brevemente dos escenas en las que se muestra esto. Empiezo por la sexta, siempre numerándolas a partir de la derecha del rollo.

Escena sexta y caligrafía del rollo de Kioto. Foto: Wikimedia Commons.

En la escena de la fotografía anterior vemos a un discípulo de Buda recitando una plegaria para interceder por la salvación de un desgraciado fantasma envuelto en llamas.

La siguiente ilustración corresponde a la lámina que precede a la que acabo de explicar. El motivo de no haberla comentado antes es por su compleja estructura. Lo hago en el párrafo siguiente.

Escena quinta y caligrafía de rollo de Kioto. Foto: Wikimedia Commons.

En la foto anterior de la quinta escena vemos al buda Amida compadeciéndose de los hambrientos fantasmas e intercediendo para que sean redimidos de sus pecados y liberados de sus tormentos. En esta lámina se representan varios acontecimientos que no se han producido simultáneamente. En el primero de ellos observamos la penosa situación de los espectros y en el último asistimos a su entrada en el olimpo budista gracias a la intersección de aquella divinidad. Con esa estructura pictórica en una misma “viñeta” se sugiere el paso del tiempo. Veamos cómo.

En la zona inferior derecha, tres fantasmas rodeados de llamas intentan saciar su sed infructuosamente. A la izquierda, arrodillados, imploran frente al misericordioso Amida, quien se les aparece levitando sobre un loto, junto a un árbol. Un poco más arriba, en el centro de la lámina, ya perdonados, pueden saciar su sed en el río; su aspecto ha cambiado. Finalmente, en la zona alta, los vemos rodeados de nubes y ángeles que les acompañan en su camino hacia el paraíso.

La manera de representar la entrada en el cielo budista de los espíritus ya redimidos es muy semejante a la utilizada en las pinturas que reflejan las tres vías de la salvación. De ese tipo es precisamente la obra de la fotografía siguiente.

Descenso de Amida y 25 bosatsu, principios del siglo XIII, color sobre seda, 145x165 cm.
Chion-in, Kioto. Foto: Wikimedia Commons. 

En la fotografía anterior se muestra al buda Amida descendiendo a nuestro mundo, entre nubes y rodeado de sus acólitos, para recibir a los creyentes que han alcanzado las tres vías celestiales. ¡Qué diferencia entre este ambiente beatífico y el que hemos visto hasta ahora!

Pero como lo que viene, de acuerdo con el guion, es aún más duro, propongo aplazarlo hasta el martes próximo. Así pues, al menos habremos acabado esta corta sesión con una visión menos truculenta.