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martes, 10 de junio de 2014

Pintura japonesa: la yamato-e, III

El emakimono Jigoku-zoshi emaki
Como prometí la semana pasada, hoy presentaré una obra de pintura japonesa en rollo de tema “infernal”. Me explicaré. A partir del siglo XI y con la expansión de las creencias budistas, se extendió por Japón la idea de la existencia de los llamados seis destinos o seis vías del ser humano, una esotérica teoría que confío me libren de tener que explicarla los dioses budistas.

Simplificando mucho, podríamos decir que esa doctrina consideraba que existían seis estados a los que accedían las personas tras su muerte. Tres de ellos se consideraban celestiales, y los otros tres, infernales. En los primeros se admitía a los creyentes que se habían encomendado al buda salvador, mientras que a los impíos se les enviaba a los segundos. A partir de esa idea surgió un tipo de pintura que trataba ese tema y se denominó de las seis vías (rokudō-e).

Pues bien, hoy y la semana próxima hablaré de obras que representan los tres estados infernales, es decir, de las pinturas del averno. En ellas veremos los más espantosos suplicios a que se ven sometidos los condenados por culpa de sus deleznables acciones en este mundo.

El Jigoku-zoshi emaki
La primera pintura de este tipo que voy a comentar es el Jigoku-zoshi emaki o El rollo de los infiernos, y sus datos son los siguientes:

Título: Jigoku-zoshi emaki
Autor: desconocido
Medio: tinta y color sobre papel
Fecha ejecución: siglo XII.
Un rollo custodiado en el Museo Nacional de Nara.
Medidas: 26x455 cm.
Composición: siete pinturas y seis caligrafías.

De un segundo rollo que se conserva en el Museo Nacional de Tokio hablaré más adelante en este mismo artículo. Una tercera pintura se subdividió y vendió por partes después de la Segunda Guerra Mundial.

Antes de comentar las reproducciones que insertaré de esas dos obras, me gustaría recomendar los enlaces directos al Museo Nacional de Nara y al Museo Nacional de Tokio. En sus respectivos portales pueden contemplarse con muy buena definición, y completos, los dos rollos. En ambos casos, además de poder desplazarse a lo largo de las caligrafías y láminas de cada obra, se tiene la opción de realizar aproximaciones tipo zoom de gran aumento y excelente calidad. Para ver el rollo del Museo Nacional de Nara este es el enlace.

El rollo del Jigoku-zoshi emaki de Nara.
Las fotos siguientes son detalles de un par de escenas con sus respectivas caligrafías del rollo del museo de Nara. En el texto se explican los pecados que expían las desdichadas criaturas y los tormentos a que se ven sometidas por su causa. Una clara muestra de cómo el budismo hacía pedagogía entre el pueblo japonés en la Edad Media y que contradice la idea que, muy a menudo, se tiene en Occidente de lo afable de la doctrina budista en contraposición con la cristiana. Solo el zen rechazará semejantes creencias.

Detalle de la segunda lámina y caligrafía del rollo de Nara. 
Foto Wikimedia Commons.

Detalle de la tercera lámina y caligrafía del rollo de Nara. 
Foto Wikimedia Commons.

El rollo del Jigoku-zoshi emaki de Tokio
Las características del rollo de Tokio son muy similares al de Nara, y son estas:

Título: Jigoku-zoshi emaki
Autor: desconocido
Medio: tinta y color sobre seda
Fecha ejecución: siglos XII-XIII.
Un rollo custodiado en el Museo Nacional de Tokio.
Medidas: 26x455 cm.
Composición: cuatro pinturas y cuatro caligrafías.

Como ya dije e igual que con la obra custodiada en la pinacoteca de Nara, es posible ver el rollo que se guarda en el Museo Nacional de Tokio con el mismo sistema de navegación y zoom si se sigue el siguiente enlace. ¡Incluso se pueden apreciar las arrugas del papel!

Lámina tercera del rollo de Tokio. Foto Wikimedia Commons.

Lámina cuarta del rollo de Tokio. Foto Wikimedia Commons.

Una de las diferencias más evidentes entre los rollos de Nara y Tokio, es el predominio en este último del color rojo frente al tono terroso del primero. Las llamas y la sangre envuelven sin piedad a los condenados, siempre desnudos, algo que sin duda debía impresionar la gente sencilla de la época.

Por hoy ya está bien de recorrer el averno budista. Creo que con pequeñas dosis es más que suficiente. Sin embargo, la semana próxima todavía nos infiltraremos entre espectros y fantasmas. Hasta entonces, miremos de portarnos bien.