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martes, 3 de junio de 2014

Pintura japonesa: la yamato-e, II

El Chōjū-jinbutsu-giga emaki
Tras la introducción del artículo anterior, hoy hablaré en concreto del primero de los cuatro rollos del Chōjū-jinbutsu-giga emaki, una de las obras más insólitas de la pintura japonesa de todos los tiempos de la que di entonces solo sus datos técnicos.

El primer rollo del Chōjū-jinbutsu-giga emaki de Kioto
En el primer rollo de los dos que se conservan en el  Museo Nacional de Kioto, el más largo de los cuatro, los protagonistas de sus escenas son únicamente animales. Asnos, ranas, conejos, zorros y monos se muestran totalmente desinhibidos en actividades muy humanas que caricaturizan a los seres racionales. El evidente y contundente sentido satírico de la obra no deja títere con cabeza.

A continuación muestro la reproducción completa, dividida en seis fragmentos, del primer rollo del museo de Kioto. Las fotografías que adjunto pertenecen al banco de Wikimedia Commons y dado que corresponden a escenas de diferente longitud, la proporción alto-largo es diferente en cada una de ellas.

Remarco una vez más que este tipo de pinturas y por consiguiente las siguientes ilustraciones deben “leerse” de derecha a izquierda. Para facilitar la continuidad de su visionado, me he tomado la libertad de insertar una línea en los teóricos puntos de unión de cada reproducción.

Así pues, en el lado derecho de la siguiente fotografía se encuentra el inicio de la narración de la obra y la línea que he insertado en su lado izquierdo sirve de guía para saber que ese punto coincide exactamente con la dibujada en la zona derecha del fragmento siguiente. Y lo mismo ocurre en las otras ilustraciones, como he dicho, todas pertenecientes al banco de Wikimedia Commons.

Primer rollo-1, inicio (lado derecho). Sentido de lectura de derecha a izquierda. 

Primer rollo, detalle de la ilustración anterior. Baño.

Desde el punto de vista de su ejecución, el movimiento del pincel es fluido, sin quiebros, unas veces denso y otras suave. La maestría de su autor se constata en la simplificación de los fondos, solo los imprescindibles; en la naturalidad de los movimientos de los animales, magistralmente transformados en una réplica de los que realizamos los humanos, y en su espontaneidad, fruto de un trazo que no muestra ninguna duda en su recorrido.

Primer rollo-2. Sentido de lectura de derecha a izquierda. 

Primer rollo-3. Sentido de lectura de derecha a izquierda. 

El Chōjū-jinbutsu-giga emaki es una verdadera obra maestra que pone de manifiesto una técnica pictórica de primera magnitud. Nunca antes se había usado el pincel con semejante libertad, seguridad, rapidez y ligereza. Nunca antes se había plasmado de manera tan clara, aunque indirectamente, la vanidad humana: monjes, samurai, cortesanos e incluso el pueblo llano, nadie escapa de la sátira de esta estimulante obra.

Primer rollo-4. Sentido de lectura de derecha a izquierda. Foto: Wikimedia Commons.

Primer rollo, detalle de la ilustración anterior. Danza

Los limitadísimos medios empleados por su autor son inversamente proporcionales a su capacidad para insinuar un mensaje fácilmente entendible. Esta obra pone de manifiesto la enorme carga crítica, y también autocrítica, que poseían los monjes budistas de la época. Se tiene constancia de que pinturas como esta, creadas por los propios bonzos, circulaban normalmente por los templos de Japón en esa época.

Primer rollo-5. Sentido de lectura de derecha a izquierda. 

Primer rollo-6, final (lado izquierdo). Sentido de lectura de derecha a izquierda. 

En la reproducción siguiente se muestra un detalle de una escena muy conocida de la última parte del rollo. Se está celebrando una ceremonia religiosa. Una rana sentada en la posición de loto imita a ciertas estatuas budistas, como las que comenté en los artículos dedicados a la escultura japonesa. A modo de halo dorado utiliza unas enormes hojas. Delante de ella, un conejo oficia, como haría un monje, una ceremonia religiosa sosteniendo una rama. Su plegaria se representa con ondulantes trazos que salen de su boca. Mientras, tras él, dos acólitos, un zorro y una liebre, leen un sutra budista. A la ceremonia asisten un conejo con un gorro de cortesano y varios zorros, uno de ellos con un sombrero de anchas alas. Detrás, aparece un mendigo en actitud implorante. Un poco más lejos, en el fondo y al lado de unos matorrales, otro zorro se cubre con un manto como si fuera una monja. La mayoría de los personajes sostienen un rosario budista entre sus manos.

Detalle de la última parte del primer rollo del Chōjū-jinbutsu-giga emaki.

Hasta aquí me he concentrado en el primer rollo de la pinacoteca de Kioto del Chōjū-jinbutsu-giga emaki por ser el más estimulante de la colección. En el segundo, también conservado en ese museo, aparecen además de animales reales como leones, una fiera que no existía en Japón, otros fantásticos. 

Los dos rollos del museo de Tokio son de fecha posterior: en el tercero también se muestran algunas personas y el cuarto es el que reviste menos interés de la colección. Para finalizar, inserto un detalle de una escena de los cuatro emaki. Sus reproducciones también proceden de Wikimedia Commons.

Primer rollo de Kioto. Detalle: persiguiendo a un vagabundo.

Segundo rollo de Kioto. Detalle: leones.

Tercer rollo de Tokio. Detalle: lucha.

Cuarto rollo de Tokio. Detalle: monjes fumando.

Creo que los numerosos aficionados al manga y anime habrán descubierto, si no lo sabían, que en este tipo de obras se encuentra el precedente de, por ejemplo, el mundialmente famoso Pokemon.

Con esto concluyo el artículo de hoy. En la siguiente entrega hablaré de otra pintura de tema también sorprendente, pero para ello deberemos descender a los infiernos. ¿Cómo?, ya veremos.