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martes, 20 de octubre de 2015

Pintura moderna japonesa: la pintura yōga del periodo Meiji, III

La pintura japonesa de estilo occidental en el periodo Meiji, Asai Chū 
Como dije en el anterior artículo, continúo hoy este paseo por los precursores de la pintura japonesa de estilo occidental que trabajaron durante el periodo Meiji (1868-1912). Hoy hablaré de Asai Chū.

Asai Chū (1856-1907)
Asai Chū estudió inicialmente pintura tradicional japonesa, pero más tarde fue alumno de Antonio Fontanesi, un artista italiano contratado por el Gobierno japonés para enseñar la técnica del óleo en la Escuela Técnica de Bellas Artes de Tokio. En 1897, Asai participó en la primera asociación de pintores japoneses de estilo occidental, la denominada Sociedad de Bellas Artes Meiji. En 1900, viajó a Francia y a su vuelta, dos años más tarde, ingresó como profesor en la Escuela Superior de Artes Industriales de Kioto.

Asai Chū: Los surcos de la primavera, 1888, óleo sobre tela, 55x73 cm. Museo Nacional de Tokio. 
Foto: Wikimedia Commons

Una de las obras más célebres de Asai es la reproducida en la ilustración anterior, Los surcos de la primavera, de 1888. El grado de objetividad en la reproducción del paisaje, así como el otorgar el protagonismo del cuadro a las personas en vez de a la naturaleza era algo nuevo en Japón. No hay más que recordar que en la pintura clásica nipona las montañas, árboles y plantas siempre desempeñaban un papel fundamental en la composición, el cual nunca se ponía en cuestión con la presencia humana, casi siempre empequeñecida frente a la fuerza y energía de la naturaleza.

Asai Chū: Cosecha, 1890, óleo sobre tela, 69x98 cm.
Museo de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio.
Foto: Wikimedia Commons. 

En el óleo de la fotografía anterior, Asai vuelve a plantear el paisaje con un enfoque desconocido hasta entonces en Japón y que ya había experimentado en el mencionado Los surcos de la primavera. Aunque en ambos cuadros todavía había rastros de la costumbre nipona de señalar el periodo estacional mediante determinadas floraciones de plantas y árboles, el grado de anonimato del paisaje era ciertamente nuevo en la pintura japonesa. La gran admiración que tenía Asai por el pintor galo Millet resultaba patente en el planteamiento y estilo de esas primeras obras.

Asai Chū viajó a la Exposición Universal en París de 1900 como inspector gubernamental. Una vez cumplida su misión, decidió permanecer en la capital gala dos años, durante los cuales cambió radicalmente sus planteamientos y su paleta cromática. En octubre de 1901, Asai se trasladó a Gréz, un pequeño pueblo de ambiente rural cuyos alrededores pintó numerosas veces en acuarelas y óleos.

Asai Chū: Lavadero en Gréz, 1901, óleo sobre tela, 33x45 cm. Museo Brigstone de Tokio. 
Foto: Wikimedia Commons.

La obra de la fotografía anterior es una muestra del cambio de estilo que realizó Asai durante su estancia en Gréz. Fue allí donde su paleta se fue aclarando notablemente, al mismo tiempo que las influencias de Millet desaparecían de sus obras.

Asai Chū: Puente en Gréz, 1902, acualera, 27x43 cm. Museo Bridgstone de Tokio.
Foto: Wikimedia Commons.

La acuarela de la ilustración anterior está fechada en octubre de 1902, poco antes de que el pintor partiera de Francia para realizar un viaje por Europa antes de regresar a Japón. Una vez en su país, Asai estableció su residencia en Kioto, donde, además de dar clases en la Escuela Superior de Artes Industriales de Kioto, fundó una academia en la que estudiaron Umehara Ryūzaburō y Yasui Sōtarō, unos pintores de los que hablaré dentro de unas semanas

Me hubiera gustado comentar también hoy la obra de un artista que se asocia casi siempre con Asai, me refiero a Kuroda Seiki, pero creo que, si lo hubiera hecho, este artículo habría resultado demasiado extenso. Así pues, será mejor dejarlo para dentro de dos semanas. Hasta entonces.