En la anterior entrada de hace quince días hablamos de los jardines zen y hoy lo
haremos de los denominados jardines de paseo o grandes parques.
Igual que otros artículos de este curso, este tampoco será exhaustivo, pues mi idea es no repetir lo que ya comenté en este mismo blog hace años. Por eso, en este y en los siguientes artículos iré colocando enlaces que llevarán a esas entradas anteriores.
Además, el índice que aparece a la derecha de la pantalla, el apartado ARTÍCULOS POR TEMAS, sirve para acceder a todos los artículos dedicados a los jardines que se han publicado hasta hoy mismo, convenientemente ordenados por fecha desde la más reciente a la más antigua.
En este apartado del curso solo comentaré cuatro de los jardines de paseo construidos en el periodo Edo (1603-1868). Hoy, el de las villas imperiales de Katsura y Shugaku-in en Kioto, y dentro de quince días, el de Ritsurin-kōen en Takamatsu y el de Kōraku-en en Okayama.
El
jardín de la villa imperial de Katsura
La villa de Katsura es el indiscutible paradigma de la arquitectura y
jardinería japonesas de todos los tiempos. Sus orígenes se remontan hacia 1615,
cuando el príncipe
Hachijō Toshihito (1579-1629) encargó algunas tareas de mejora en una finca,
propiedad de la casa imperial, situada en el oeste de Kioto. La
totalidad de los trabajos se finalizaron en 1663.
La villa imperial de Katsura, tanto sus edificios como su gran jardín de unas diez hectáreas, fue la primera y más completa materialización a gran escala de los preceptos y estética derivados de la ceremonia de té. Katsura es uno de los ejemplos de la influencia que tuvo esa práctica en las artes japonesas. En una larga serie dedicada a la ceremonia de té publicada en 2021, ya vimos ese influjo y las relaciones de ese singular rito con las artes japonesas. Este enlace lleva a su primera entrega.
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| Dibujo del jardín de
Katsura, Kioto, s. XVII. Ilustración: David y Michiko Young: The Art of the Japanese Garden. Tokio: Tuttle, 2005. |



