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martes, 18 de marzo de 2014

Teatro japonés: la obra de kabuki "Kanjinchō", IV

La representación de Kanjinchō, II
Reanudo los comentarios y visionado de la obra de teatro kabuki japonés titulada Kanjinchō. Tras la escena inicial de la obra que vimos la semana anterior, en la que el personaje de Togashi hacía su presentación, hoy asistiremos a la entrada, a través de la pasarela que discurre por el patio de butacas, de Benkei, sus soldados y el noble Yoshitsune.

El monje Benkei y sus cuatro soldados, disfrazados de monjes, escoltan a Yoshitsune en su intento de huir de su hermano el shōgun, quien ha ordenado su busca y captura.

Nos encontramos en un puesto de control en un camino montañoso. Benkei y sus acompañantes tienen que atravesarlo para poder llegar a territorios lejos del poder e influencia del shōgun. El noble Yoshitsune va disfrazado de simple porteador de la falsa comitiva de monjes.

He aquí la traducción de los diálogos del corte videográfico incluido al final de este artículo.

Clip-02: entrada de Yoshitsune, duración 5 minutos

Conjunto de shamisen y tambores
Los instrumentistas sugieren el ambiente con el que se desea simbolizar el viaje de Yoshitsune y Benkei por las montañas. Mientras Yoshitsune entra por la hanamichi, el coro narra su huida desde la capital Kioto.

Coro:
Con un furtivo barco, a través de lejanos caminos de olas, por fin llega a la bahía de Kaizu.

Yoshitsune (dirigiéndose a Benkei sin mirarle):
¿Y bien Benkei? (alargando el final de la pregunta).

Benkei (con tono de voz muy grave):
¡Oh, oh!

Yoshitsune:
Como bien decís, los caminos frente a nosotros están cerrados y en el paso por la montaña hacia Michinoku se ha levantado una nueva barrera. Esta es nuestra última oportunidad. Ahora sé con certeza que nunca veré el norte. Si de mí dependiera, antes de ser apresado y asesinado innoblemente por huestes enemigas, preferiría darme muerte. Pero también debo considerar vuestra opinión y por eso he aceptado disfrazarme de porteador como una posible manera de pasar desapercibido. (Dirigiéndose a sus guardias.) ¿Tenéis algún plan?

Su cara blanca, como corresponde a su alto nivel social y a pesar de parecer inexpresiva a primera vista, emana una profunda tristeza cuando relata sus pensamientos.

Los tres guardaespaldas más jóvenes opinan que deberían atacar directamente al puesto de control. No así el mayor de todos, que no dice nada.

Primer servidor:
Mi señor, ¿para qué tenemos las espadas? ¿Cuándo se teñirán con sangre? El momento crucial en la vida de nuestro noble señor ha llegado.

Segundo servidor:
Decidámonos. Ataquemos a los guardias ahora. Debemos luchar para atravesar la barrera, mi señor.

Tercer servidor:
Ahora es el momento de pagar los años de lealtad a nuestro señor. Atravesemos la barrera.

Se levantan, llevan sus manos a la empuñadura de sus espadas e intentan avanzar; sin embargo, el mayor de los soldados, un jefe ya maduro, les impide el paso sin decir palabra.

Benkei:
Deteneos. Debemos esperar.

Tras cada frase de Benkei se oyen golpes de tambor.


No es mi deseo “empachar” a los aficionados que están adentrándose en el mundo del kabuki. Me parece que es mejor quedarse con “hambre”. Yo aconsejaría que se visionaran de nuevo tanto el vídeo de este artículo como el anterior con el inicio de la obra, leyendo sus traducciones. Garantizo que con cada visionado se irá descubriendo algo nuevo.

La semana próxima veremos cómo estos viajeros intentan atravesar el control policial. En ese momento se producirá el primer clímax de la obra.