martes, 17 de febrero de 2026

Curso de arte japonés, art. 44º. Jardines, VI

En el anterior artículo hablamos de dos jardines de paseo construidos en los siglos XVII y XVIII. Hoy lo haremos de un par de los creados en el siglo XX. En esta entrada no se comentará el gran jardín de paseo de Heian-jingū, inaugurado en 1895 ni el mucho menor de Murin-an, ambos en Kioto y también del mismo autor, Ogawa Jihei (1860-1933). A los interesados en tener más información de ellos les remito a mi libro Historia y Arte del jardín japonés y a mi blog Jardines de Japón.  

Los jardines del siglo XX hasta 1955

Durante el primer tercio del siglo XX, la jardinería en Japón se encontraba en un punto muerto. Una alarmante falta de ideas condujo a un estancamiento inevitable. A diferencia de lo que ocurría con la pintura y la arquitectura o incluso en menor grado con la escultura, los japoneses no encontraban en la jardinería occidental apenas nada que mereciera la pena importar, con la excepción de ciertas especies vegetales desconocidas en Japón.

Sin embargo, ante semejante panorama apareció una figura que revolucionó la especialidad: Shigemori Mirei (1896-1975). Cuando en los años treinta resultaba imposible encontrar trabajo, Shigemori se dedicó a estudiar en profundidad los jardines clásicos de su país, algo que le permitió crear una nueva sintaxis diferente de la tradicional, pero que no renunciaba a los principios ancestrales del arte de la jardinería.

El primer jardín del siglo XX que renovó esa especialidad poniéndola a la altura de la pintura o arquitectura fue una obra de Shigemori: el jardín seco del templo de Tōfuku en Kioto.

El jardín de Tōfuku-ji

En 1939, Shigemori diseñó sendos jardines secos frente a las cuatro fachadas de la residencia del abad del templo de Tōfuku-ji en Kioto. En cada uno de ellos utilizó un tema diferente. En el mayor de todos, situado en el lado sur, empleó dos elementos y dos colores: cinco grupos de oscuras rocas y cinco montículos de verde musgo situados en el extremo del gran patio, hacia donde parece que se desplaza la procesión de esas rocas.

Shigemori Mirei: el jardín sur de Tōfuku-ji, 1939, Kioto. Foto: Javier Vives.

Ante la fachada lateral oeste, un patio mucho menor que el anterior acoge a unas azaleas podadas en forma paralelepipédica que dialogan con una especie de ola de musgo de perfil curvo.

Shigemori Mirei: el jardín oeste de Tōfuku-ji, 1939, Kioto.
Foto: Javier Vives.

El jardín norte limita con un barranco oculto por una frondosa valla de árboles y arbustos. Aprovechando su orientación, todo el terreno está tapizado de un mullido musgo sobre el que se desparraman unas losetas cuadradas de granito creando un ajedrezado y mostrando sus diferentes texturas y tonos.

Shigemori Mirei: el jardín norte de Tōfuku-ji, 1939, Kioto.
Foto: NIWAKA en la web 
Discover Kyoto.

Por último, en la zona este, Shigemori asentó unas piedras cilíndricas, que procedían de unos cimientos de un antiguo edificio del templo, sobre un lecho de gravilla que se rastrilló en ondas circulares a su alrededor.

Shigemori Mirei: el jardín este de Tōfuku-ji, 1939, Kioto. 
Foto: NIWAKA en la web Discover Kyoto.

Más información sobre Tōfuku-ji

El 15 de junio de 2021 publiqué en este blog un artículo sobre Tōfuku-ji. Si clicas en este enlace se te abrirá una pestaña independiente con esa entrada.

La obra de Shigemori en Tōfuku-ji marcó un hito en la historia de la jardinería en Japón. Fue el primer jardín japonés con un diseño realmente moderno que, sin embargo, mantenía una verdadera conexión con la más asentada tradición japonesa. Cambiaba la forma, pero se mantenía el espíritu. Y todo eso en 1939, cuando Japón atravesaba una enorme crisis política y social.

Más información fotográfica sobre Tōfuku -ji

En diciembre de 2018 publiqué en Jardines de Japón, mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos del jardín de Tōfuku-ji. Este enlace lleva a esa entrada.

El castillo de Kishiwada

La construcción de jardines en Japón no se reanudó hasta casi diez años de finalizada la Segunda Guerra Mundial. La primera obra relevante fue de nuevo de Shigemori Mirei: un jardín seco a los pies del torreón reconstruido del castillo de Kishiwada en la prefectura de Osaka.

Una vez más se demostraba que las características del jardín seco se adaptaban muy bien a los planteamientos del arte moderno. En este caso, la inspiración de Shigemori la encontró en una historia china que narraba cómo un célebre militar había protegido su puesto de mando distribuyendo a su alrededor ocho destacamentos de su ejército.

Lo que hizo Shigemori fue situar sobre dos plataformas a diferente nivel los siete grupos de piedras que simbolizaban los destacamentos que protegían al octavo que flanqueaba el puesto de mando y se ubicaba en un tercer nivel, el superior. Tanto el tema como la resolución formal de la idea, un austero pero contundente jardín seco, resultaban muy adecuados para su emplazamiento a los pies del bastión de Kishiwada.

Shigemori Mirei: el jardín del castillo de Kishiwada, prefectura d eOsaka, 1953.
Foto: Gary Luscombe en la web GaijinPot.

 Con esto finaliza este artículo, el siguiente será el último de este curso que dedicaré a los jardines modernos.