martes, 3 de febrero de 2026

Curso de arte japonés, art. 43º. Jardines, V

Hace dos semanas vimos los dos grandes jardines imperiales de Kioto y hoy hablaremos de otros dos promovidos por grandes señores feudales. En los años edo (1603-1868), cuando Japón entró en un largo periodo de paz, los señores feudales, liberados de los gastos que habían representado en épocas anteriores las guerras entre clanes, podían competir entre sí edificando grandes jardines que exhibían como muestra de su pedigrí cultural.

Los jardines feudales

Muchos de los elementos que se utilizaban en ellos, como los lagos, islas, puentes, colinas o pabellones de té se empleaban siguiendo los modelos de las villas de Katsura y Shugaku-in. El despliegue formal de todos esos componentes parecía no tener límites. En determinados lugares, aunque no tan profusamente como en el anterior periodo Momoyama, se utilizaban rocas y peñascos, la mayoría con una simbología no religiosa relacionada con el estatus del promotor del jardín. En otros se empleaban piletas, piedras y guijarros como en los jardines de té. Finalmente, el podado proporcionaba a los arbustos un claro valor escultórico. 

El jardín Sukkei-en, Hiroshima, s. XVII. Foto: Javier Vives.

Más información fotográfica sobre Shukkei-en

El 2 de abril de 2019 publiqué en mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos del jardín de Shukkei-en. Este enlace lleva a esa entrada.

Muy a menudo se creaban rincones con referencias a la historia china o japonesa, o a relatos o leyendas de ambos países. Todas esas alusiones culturales se encontraban durante los paseos por los senderos de los grandes jardines que, además, permitían disfrutar de las sucesivas floraciones a lo largo de las estaciones y acceder a casas de té o pabellones, desde los que se podía disfrutar de unas estudiadas vistas

El jardín Sankei-en, Yokohama, s. XXI. Foto: Wikimedia Commons.

Más información fotográfica sobre Sankei-en

El 2 de abril de 2019 publiqué en mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos del jardín de Sankei-en. Este enlace lleva a esa entrada.

El jardín de Kōraku-en

El jardín Kōraku-en está emplazado en una gran planicie y ocupa algo más de trece hectáreas. Como en todos los parques de este tipo, una serie de caminos conducen a diferentes zonas y pabellones desde donde se obtienen agradables vistas. Una de ellas es la del hoy reconstruido castillo de Okayama, que se levanta en lo que era el antiguo dominio de la familia de los Ikeda, los promotores del parque.

El jardín Kōraku-en, Okayama, final s. XVII. El castillo de Okayama se aprecia
por encima de los árboles. Foto: Wikimedia Commons.

Inserto a continuación un clip de vídeo sobre Kōraku-en que se encuentra en la web oficial del jardín y también en su canal de YouTube. Dura algo más de cinco minutos.

Los estanques de Kōraku-en tienen puentes, islas con terreno ondulado, arbustos cuidadosamente podados y una serie de rocas distribuidas de tal manera que en algunas zonas parecen estar a punto de caer al agua.

El jardín Kōraku-en, Okayama, final s. XVII. Foto: Javier Vives.

Uno de los edificios más interesantes del parque es un curioso pabellón llamado Ryūten pensado para hacer un alto en el paseo. Todo él está abierto por sus cuatro fachadas y lo excepcional es cómo lo atraviesa un pequeño arroyo dividiéndolo en dos zonas. Aquí no resulta nada metafórico decir que el jardín penetra en la arquitectura.

El pabellón Ryūten del jardín Kōraku-en, Okayama, final s. XVII. Foto: Javier Vives.

Más información fotográfica sobre Kōraku-en

El 18 de diciembre de 2018 publiqué en Jardines de Japón, mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos del jardín de Kōraku-en. Este enlace lleva a esa entrada.

El jardín de Ritsurin-kōen

Ritsurin-kōen es un parque de setenta y cinco hectáreas, situado en la ciudad de Takamatsu, que comenzó a construirse en 1642 y no se finalizó hasta 1745. En su enorme terreno hay seis estanques comunicados por arroyos y canales, colinas, caminos y diversos pabellones donde descansar. Como telón de fondo adecuado a su escala se utilizó la frondosa montaña vecina.

Plano del jardín de Ritsurin-kōen, Takamatsu, ss. XVII-XVIII. Ilustración: web del jardín.

Ritsurin-kōen reúne muchas de las referencias culturales que los grandes señores feudales deseaban que hubiese en sus jardines. Veamos algunas de las que aluden a paisajes célebres. 

Una de ellas puede verse en muchos otros jardines de Japón. Se trata de un tipo de puente, o mejor dicho de una simple pasadera formada por entablados colocados en zigzag, que es una referencia a un capítulo del Ise monagatari, titulado “Mikawa”, en el cual se narra que unos viajeros procedentes de Kioto llegaron a un lugar de la provincia de Mikawa, en la actual prefectura de Aichi, llamado Yatsuhashi, es decir, “Ocho puentes”. Allí, para atravesar varios arroyos que confluían en un punto, había una pasadera de ocho tablones dispuestos en zigzag. Mientras descansaban sentados en la orilla, al ver los lirios que florecían en el agua, uno de ellos propuso a sus compañeros que compusieran un poema utilizando como acróstico los cinco ideogramas del nombre de esa flor, kakitsubata.

En el primer artículo de este curso indiqué con más detalle cuál fue el poema que compusieron y se menciona en el Ise Monogatari.

El puente de tramos escalonados que rememora un capítulo del Ise monogatari.
Foto: Kagawa Official Tourism Website.

Por esos años, la cultura china era muy apreciada por la élite intelectual que solía codearse con los señores feudales y que frecuentemente aconsejaba a estos el utilizar elementos que tuvieran que ver con el gran país continental. Podemos descubrir varios de estos “guiños” en este jardín. El primero sería una zona que evocaba el paisaje más legendario y célebre de China: el Lago Oeste de Hangzhou con su puente arqueado y numerosos monumentos de poéticos nombres en sus alrededores.

El “puente del cinturón de jade” en el Lago Oeste, Hangzhou, China.
Foto: Wikimedia Commons.

En Japón, los puentes curvados como el de Ritsurin-kōen se interpretan como alusiones a China, aunque cuando eran de gran tamaño como este y se reflejaban en las aguas, la tradición popular los veía como parábolas de la luna creciente.

El gran estanque y el puente arqueado de Ritsurin-kōen evocan el Lago Oeste de China.
Al fondo, el pabellón Kikugetsu-tei, Takamatsu, ss. XVII-XVIII. Foto: Wikimedia Commons.

Otra alusión al gran país asiático que se da en el parque de Takamatsu, en este caso a un paisaje relacionado con un hecho histórico, es la zona conocida con el nombre de sekiheki, el “acantilado rojo”. Fue en el denominado Acantilado Rojo, a orillas del río Yangtze, donde se produjo una de las batallas más conocidas de la historia china que acabó con la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.) y dio paso al periodo de los Tres Reinos. Ese acontecimiento lo narró el poeta chino Su Shi (1037-1101) en su Rapsodia del Acantilado rojo, una obra muy conocida en Japón.

El acantilado rojo, Chibi, provincia de Hubei, China. Foto: Foto: web All Things Chinese

Pues bien, en Ritsurin-kōen también hay una referencia a ese lugar en una zona en la que se ha creado un talud sin vegetación que alude a esa orilla del río chino.

La zona del “acantilado rojo” (sekiheki ) en Ritsurin-kōen, Takamatsu, ss. XVII-XVIII.
Foto: X (antes Twiter) del jardín.

Ya hemos visto en otros artículos la importancia que tienen las rocas en los jardines japoneses, en especial en los secos. Obviamente Ritsurin-kōen no lo es y, como la mayoría de los parques del periodo Edo, las grandes piedras solo se utilizaron cuando su situación o forma lo aconsejaban. La conocida como "león mirando hacia atrás" es una de las más célebres del jardín.

Una roca singular conocida como “león mirando hacia atrás”, Ritsurin-kōen, Takamatsu, ss. XVII-XVIII. 
Foto: web Kagawa Prefecture Tourist Association.

 Más información fotográfica sobre Ritsurin-kōen

El 18 de diciembre de 2018 publiqué en Jardines de Japón, mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con 49 fotos de Ritsurin-kōen. Este enlace lleva a esa entrada.

Concluye aquí este artículo dedicado a dos grandes jardines de paseo del periodo Edo. Por supuesto que han quedado muchos en el tintero, pero este curso no pretende ser exhaustivo. Los interesados en ver fotos de ellos no tienen más que entrar en mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines japoneses. Ahí podrá ver más de novecientas fotos de más de setenta jardines con solo ir clicando en las entradas de su índice de jardines.  

Dentro de quince días seguiremos con jardines, pero esta vez avanzaremos hasta el siglo XX.