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martes, 31 de marzo de 2015

Teatro japonés: la obra de nō "Kantan", II

El teatro japonés, la obra Kantan, características
Continúo hoy los comentarios introductorios a la obra de teatro  japonés, titulada Kantan, que inicié la semana pasada.

Kantan es una de las piezas del repertorio del teatro ambientadas en China. Como ya dije, se cree que debió escribirse a mediados del siglo XV, cuando las leyendas y tradiciones de ese país eran muy conocidas en Japón, tanto entre la aristocracia de la corte como entre la militar.

La danza
En el teatro la danza es un elemento imprescindible de la función. Sin embargo, debemos desterrar de nuestra mente cualquier intento de compararla, igual que su música, con el ballet romántico europeo, por cuanto entre sus respectivas épocas de madurez discurrieron unos cuatrocientos años.

De nuevo informo a los interesados en conocer un poco más a fondo el teatro , que pueden recurrir a mi libro El teatro japonés y las artes plásticas. En este blog pueden ver sus datos, su índice y un extracto, así como el enlace para comprarlo en Amazon o directamente en la editorial.

La escenografía de la grabación
La grabación que incluiré en mis siguientes artículos no se realizó en un teatro con una escena tradicional de nō, sino en un recinto plurifuncional de la ciudad de Sapporo en el año 2006.

En el vídeo, en lugar de la característica pared de fondo con un pino dibujado, veremos una estructura tubular abstracta y una pantalla utilizada para proyectar unas imágenes que ayudan a crear la atmósfera adecuada antes de que aparezcan los actores. Tampoco aparece el típico tejadillo que cubre la escena en los teatros tradicionales, ni sus pilares, ni tampoco la galería lateral donde suele situarse el coro, que en esta función se coloca en la zona posterior.

Sin embargo, sí se mantiene la cortina de raso pentacolor que se levanta cuando los actores hacen su entrada o el mutis, así como la pasarela que lleva a la escena principal. Esos dos elementos son los más representativos e imprescindibles en una función de teatro nō, por cuanto contribuyen en gran manera a crear el tempo y la espacialidad adecuados.

Compárese las dos fotografías siguientes: la primera es de una escena tradicional y la segunda corresponde al vídeo de la representación de Kantan que veremos en los siguientes capítulos.

Escenario tradicional. Foto: fuente desconocida.
Escenario moderno de la representación de los clips que se insertan en esta serie.
Foto extraída de la grabación de la obra.  

Para contrarrestar la frialdad de semejante espacio, el director de la representación que veremos en vídeo creó el ambiente onírico que demanda la obra mediante una introducción musical mucho más larga que las clásicas del . Ese preludio instrumental de la flauta y el tambor se interpreta casi a oscuras mientras se encienden unas candelas que rodean el perímetro de la escena (se aprecian en la foto anterior). Como fondo, en una pantalla, se proyectan imágenes de una especie de estrellas fugaces. Todo eso lo veremos en el vídeo de la semana próxima

El atrezo de la obra es, esta vez sí, el clásico, es decir, muy esquemático. Se reduce a solo dos elementos. El primero de ellos es una pequeña tarima, con cuatro sencillos pilares de bambú, que al principio de la obra simboliza la estancia donde dormirá el protagonista (en la anterior foto se ve a la derecha) y en la segunda parte representa el palacio imperial donde vive cuando se convierte en rey. El segundo objeto del atrezo es el palanquín en el que se le traslada hasta su futuro reino.

La música
En las obras de teatro nō, para generar y reforzar su ambiente mágico, no pocas veces ultraterrenal, se emplea una música muy sugestiva, aunque seguramente sorprendente para oídos occidentales. Debido a mis escasísimos conocimientos en este tema, apenas voy a hablar de la música en el teatro nō, pero lo que sí puedo proponer es que, cuando la oigamos, primero nos relajemos y luego la escuchemos con la piel, como una ducha de sonidos, seguramente insólitos pero altamente fascinantes.

Si se me permite una simplificación algo osada, a los oídos “muy conservadores” o a los paladares acostumbrados a solo un “tipo de cocina”, les diría que la “sintieran” como la música de la escena de la ducha en la película Psicosis de Hitchcock: una sucesión de hirientes acordes que, en ese caso, ambientaban perfectamente el escalofriante momento.

Salvando las distancias, algo semejante ocurre en el teatro , especialmente durante el inicio de las obras, un momento en el que una punzante nota de la flauta rompe el silencio para perderse en un tenso vacío. Eso lo veremos en el videoclip que insertaré la semana próxima.

Referencias en el texto
A continuación voy a comentar algunos términos y conceptos que aparecen en la obra y cuyo significado o simbología contribuyen a crear la atmósfera onírica y feérica que exige la representación.

Referencias a Kantan
El título Kantan se refiere al nombre japonés de una población china (Handan) situada en la provincia norteña de Hebei. En varios momentos de la obra se menciona el nombre de Kantan como el de una localidad situada en el camino que discurre entre la ciudad natal del protagonista y la provincia a donde se dirige, que se encuentra en la provincia de Sichuan en el suroeste del país. En este punto surge una contradicción entres esas tres localizaciones y el sentido del viaje del protagonista. Sin embargo, esa incongruencia no influye en la comprensión y disfrute de la obra.

A continuación, voy a intentar aclarar algunos conceptos o expresiones que aparecen en Kantan y que pueden resultar crípticos para un espectador no muy ducho en temas orientales. Junto con cada uno de los títulos en negrita, entre paréntesis, indico el número del vídeo en el que aparece esa idea o concepto. Sirva de ayuda saber que el clip 01 aparecerá la semana próxima.

Referencia a la “almohada china” (Clip 02: entrada de la posadera)
Las antiguas almohadas chinas y japonesas son diferentes de lo que se entiende como almohada en Europa. En Occidente son un blando cojín de forma alargada. En China y Japón son unos bloques de madera, revestidos según convenga, que permiten que la nuca se apoye en ellos sin que el peinado se deshaga.

Una almohada mágica es el motor del argumento de la obra Kantan y la posadera la menciona en cuanto aparece en escena al inicio de la función. La foto siguiente muestra el momento en el que la dueña de la fonda se presenta ante el público y comenta cómo obtuvo la almohada mágica.

Presentación de la posadera acarreando la almohada mágica. Foto extraída de la grabación de la obra.

Lo que nos cuenta la posadera es lo siguiente:

Posadera:
Tienen antes ustedes a una posadera de esta ciudad, Kantan. Mi nombre es Ryōsen. Hace ya mucho tiempo que doy alojo a los viajeros que pasan por aquí. Cierto día, ofrecí aposento a un caminante que era monje de una orden que practicaba las artes mágicas y en concreto las de los seres inmortales. Al irse, me entregó una almohada que tenía, según él, poderes mágicos. Quien duerma sobre ella, me dijo, en un momento verá el pasado y el futuro, y así despertará iluminado. Yo la llamo la almohada de Kantan y la ofrezco a todos los que se alojan en mi posada.  

Referencia a “nacer como hombre” (Clip 04: presentación de Rosei)
Según la teología budista, únicamente los que han nacido como ser humano pueden alcanzar la iluminación. Nacer hombre, como el protagonista, no se da muy frecuentemente, pues hay muchos más seres vivos que no lo son. Sin embargo, el personaje dice que a pesar de tener la opción de alcanzar la iluminación, nunca se ha preocupado en conseguirla, simplemente se ha limitado a vivir.

Al principio de la obra, cuando ese personaje, llamado Rosei, tras su lenta entrada en escena, hace su presentación, dice:

Rosei:
Tenéis ante vosotros a Rosei. Soy vecino del país de Shoku. Aunque he nacido como hombre no pretendo seguir el camino de Buda, sino sólo dejarme llevar. Se me ha dicho que en la Montaña del Cordero Volador, en el reino de So, vive un sabio monje. A él voy a visitar para preguntarle cómo debo conducir mi vida.

Referencia a los reyes de China. (Clip 06: embajador y Rosei)
A los príncipes y reyes de China se les nombraba honoríficamente como “vos que estáis por encima de las nubes”, en alusión a que los emperadores habitan en un lugar muy por encima de los mortales, más allá de las nubes.

Esa metáfora aparece en el texto que canta el coro cuando el protagonista sube al palanquín que le conducirá al reino de So.

Coro:
Entra en este palanquín de jade,
entra en este palanquín de jade
sin saber que, según la ley de Buda,
las flores de la gloria en este mundo
desaparecen como un sueño.
Y asciende más allá de las nubes,
para reinar como rey.

Referencia al palacio imperial. (Clip 07: coro)
A continuación de la escena anterior, cuando el protagonista llega finalmente al país del que convertirá en rey, el coro menciona el Pabellón o Torre del Dragón de las Nubes.

Con ese sugestivo nombre se pretende evocar el lujo y esplendor de la residencia imperial del primer emperador chino y unificador del país, Qin Shi Huang (259-210 a. C.), el Palacio de Abō en japonés y Epang en chino. Al final de su reinado, Qin buscó infructuosamente el elixir de la inmortalidad, para lo cual envió expediciones, que nunca volvieron, en busca del país de los inmortales que comenté en este artículo. Qin impulsó la mejora y ampliación de la Gran Muralla y ordenó la construcción del mausoleo con los célebres soldados de terracota de Xian.

Yuan Jiang: El monte Li, 1702, tinta y color sobre seda,
217x42 cm. Museo de Peking. Foto: Wikimedia Commons.
Coro:
¡Qué espléndida visión!
¡Qué espléndida visión!
Por encima de las altas nubes,
con la clara luz de la Luna,
vislumbro el Palacio de Abō,
el pabellón del Dragón de las Nubes
irradiando un deslumbrante brillo.


Referencia al paraíso budista. (Clip 07: Coro)
Sin solución de continuidad respecto a los versos anteriores, el coro explica que la belleza de ese palacio imperial debe parecerse a la Ciudad de la Gloria, es decir, al paraíso budista situado en el oeste para los japoneses. Ya he comentado que en el siglo XI se construyó cerca de Kioto un jardín y pabellón que lo simbolizaban: el Salón del Fénix.

Coro:
En ese esplendoroso paisaje se divisa
un jardín de arena de oro y plata.
En las cuatro direcciones,
puertas de jade
reciben y despiden a personas
ataviadas con vestidos de luz.
Sin duda, el Palacio de la Felicidad
de la famosa Ciudad de la Gloria
así de hermoso debe ser.


Referencia a la fiesta de las copas. (Clip 08. Danza del kogata)
Cuando el protagonista bebe el licor de la inmortalidad, se hace una alusión a una fiesta tradicional de la corte japonesa que consistía en un concurso de poesía, en el cual los aristócratas se sentaban a lo largo del arroyo de alguno de los jardines de la época para componer un poema en un corto plazo de tiempo. Su nombre era kyokusui-no-en, “la fiesta de las aguas serpenteantes”, en alusión a esos riachuelos.

Concurso de  poemas: Kyokusui-no-en, Jōnangū, Kioto. Foto en Gorazd Vilhar y Charlotte Anderson: Matsuri. World of Japanese Festivals. Shufunotomo.

El juego consistía en hacer flotar en la corriente de agua una bandeja con una copa de sake. Cuando llegaba a la altura de un noble, éste bebía su contenido y tenía que componer un poema antes de que le alcanzara la siguiente copa. Se celebraba el tercer día del tercer mes.

Coro:
Que pase la copa,
de mano en mano,
arrastrada por la corriente del arroyo,
tan rápido que el raudo brazo
haga ondear la manga de damasco.
Tomar y dejar la copa
con un refulgente gesto que emule
al anillo del plateado cáliz
en el cielo eterno.

La referencia a las mangas del kimono en la literatura japonesa es muy frecuente, tanto en poesía como en teatro. La imagen de las mangas empapadas en el rocío de la mañana se emplea muchas veces como metáfora de las lágrimas.

Con esto doy por finalizada esta introducción a la obra Kantan. La semana próxima comenzaremos a ver los cortes videográficos de su función.

NOTA: Los muy interesados en el teatro japonés pueden ojear mi libro. Aquí verán sus datos, aquí su índice y aquí podrán leer un extracto dedicado al kabuki.