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martes, 21 de febrero de 2017

Teatro moderno japonés, de 1945 a 1960. El shingeki, XI

El teatro japonés moderno, el “nuevo teatro” o shingeki. El Haiyū-za, III
En el artículo anterior comenté que Abe Kōbō había colaborado con el Haiyū-za y hoy vamos a ver cuál fue esa relación.

Abe Kōbō (1924-1993)
Abe Kōbō recibió el premio Akutagawa en 1951, el mismo año que la compañía del Haiyū-za reanudó su actividad tras la guerra. En esa época, Abe, pacifista convencido, era también un comunista testimonial. Sin embargo, en 1967 se produjo su desafección con el movimiento marxista. La actividad literaria de Abe se había iniciado en la posguerra y su fama le llegó en 1962 con su novela La mujer en la arena, llevada al cine dos años más tarde por Teshigahara Hiroshi (1927-2001), hijo del fundador de la célebre escuela de ikebana Sogetsu.

Las obras de Abe Kōbō en el Haiyū-za o Teatro de Actores
En lo que se refiere a su actividad como dramaturgo, Abe comenzó a ser conocido entre las compañías de shingeki hacia 1955, y entre ese año y 1965 colaboró asiduamente con Senda Koreya y el Haiyū-za. Ya en 1958, con su obra escénica El fantasma está aquí (Yūrei koko ni iru), Abe comenzó a introducir elementos absurdos en ambientes aparentemente convencionales como los que se representaban en el shingeki, una característica que mantuvo en el resto de su producción escénica.

El actual teatro Haiyū-za en Roppongi, Tokio. Foto de origen desconocido.

Si bien, a partir de 1953, Mishima colaboró tanto con la Bungaku-za como con la Haiyū-za, Abe Kōbō estuvo mucho más relacionado con esta última. Entre 1955 y 1971, Senda Koreya dirigió el estreno de nueve piezas de Abe Kōbō.

Una de las obras de Abe de esa época fue Bō ni natta otoko (El hombre que se convirtió en un palo) de 1957, pieza en un acto que forma parte de una trilogía que el autor escribió entre 1957 y 1969 y que se considera un buen ejemplo del realismo mágico. En ella se resuelve la duda, entre absurda y simbólica, de qué hacer con un palo que encuentran dos hippies.

Inserto aquí un video-clip, que se encuentra en YouTube, de un extracto de la representación de esta obra dirigida por Drew Vanderbourg en Nueva York en 2006. Dura poco más de ocho minutos.


El estreno de esa obra en 1969 la dirigió el propio Abe, pero la experiencia no le resultó convincente debido a la inapropiada manera de plasmar sus innovadoras ideas por parte de los intérpretes. Después de meditarlo mucho, en 1971, el escritor decidió fundar su propia escuela de actores, el Estudio Abe (Abe Sutajio), por el que durante casi una década pasaron innumerables actores y directores. Tras su experiencia con el Haiyū-za, Abe entendió que el aprendizaje de los actores debía basarse más en la expresión dramática que en la física, esta última muy dominante en la técnica de los integrantes de las compañías japonesas.

Como nota interesante, inserto a continuación una fotografía de la representación por la compañía del Haiyū-za de una obra del español Buero Vallejo, Historia de una escalera, estrenada en España en 1949.  

Haiyū-za: estreno de Historia de una escalera de Buero Vallejo. Haiyū Gekijō, Tokio, 6 de febrero de 1964. 
Tamaki Keiko como Rosa, Ishigaki Keiko como Trini y Okabe Toshiko como Manolín. 
Foto: http://bib.cervantesvirtual.com.  
http://www.cervantesvirtual.com/portales/antonio_buero_vallejo/imagenes_obras/
imagen/imagenes_obras_05_buero_montajes

Como ya he comentado, el Haiyū-za sigue realizando muy interesantes montajes en su teatro de Tokio. Quizás sus años de colaboración con Abe Kōbō hayan dejado una impronta indeleble en la compañía que permite entender su afinidad con el teatro del absurdo. La ilustración siguiente es de una representación de 1994 dirigida por Hatano Kazue de una obra de Beckett, El elefante rosa y cinco caballeros.

Montaje de Hatano Kazue para el Haiyū-za de El elefante rosa y cinco caballeros de Samuel Beckett,
1994, Tokio. Foto: The Guardian, fotógrafo desconocido.

Estamos entrando ya en la década de los sesenta, una frontera que separó dos formas de concebir el fenómeno teatral en Japón. Por ese motivo, creo conveniente que antes de adentrarnos más en esa época, hable un poco de la tercera gran compañía de los años cincuenta, algo que haré en el siguiente artículo