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martes, 10 de septiembre de 2013

Arquitectura japonesa: arquitectura budista, II

Arquitectura japonesa: edificios de un templo budista: segunda parte
Reanudo hoy los comentarios sobre las distintas construcciones que formaban parte de un templo budista japonés. Después del artículo anterior debo de hablar de los dos elementos que definían y cerraban su recinto: la puerta de acceso y la valla que lo aislaba del mundo exterior.

Chūmon
La chūmon era la “puerta central”, es decir, el segundo portón que se levantaba alineado y a continuación del de entrada a los terrenos de un templo budista, el denominado nandaimon, que literalmente significa "gran puerta sur". En las sectas zen se les dio el nombre de sanmon. Con los años fueron perdiendo importancia, reduciendo su tamaño hasta llegar a desaparecer. En casi todos los casos las mencionaré como puerta, portal o portón central o principal.

La gran puerta sur (nandaimon) de Tōdai-ji, 1199, Nara. Foto: J.Vives.

Kairō
Los pasillos cubiertos adosados a la valla de cerramiento que, a modo de claustro, rodeaban el espacio en el que se situaban los edificios principales de un templo, se denominaban kairō. Yo utilizaré el símil de claustro, pero recomendando que se olvide la “imagen” que los occidentales tenemos de los claustros de las iglesias europeas. 

El claustro (kairō) de Yakushi-ji, reconstruido en 1981, Nara. Foto: J. Vives.

Ese tipo de pasillos cubiertos y adosados a una valla dejaron de construirse a partir del siglo XIII, como consecuencia de que los templos comenzaron a levantarse en colinas y montañas.

Kyōzō
El kyōzō era el almacén donde se custodiaban los sutras del templo. Los sutras son las escrituras sagradas del budismo y no pocas veces tienen una antigüedad y valor más que notable. Normalmente eran construcciones aisladas, aunque en Hōryū-ji, como veremos, actualmente ya no es así.

El almacén de sutras (kyōzō) de Nikkō, c. 1640, Tochigi. Foto: J. Vives.

Shōrō
El shōrō era el edificio donde se instalaba la campana de un templo. Inicialmente era un almacén cerrado, pero con los años se construyó como un simple templete abierto. En su interior se suspendía una campana que se percutía con un grueso tronco de madera.

El campanario (shōrō) de Tōdai-ji, 1210, Nara. Foto: Wikimedia Commons.

Dependiendo de las órdenes budistas, la situación y distribución de los edificios mencionados, y otros como los dormitorios de los monjes, la residencia del prior, la administración, la cocina, los baños, etcétera, fueron variando a lo largo de los siglos, hasta crear congregaciones de una notable complejidad urbanística en las que ya no existía el claustro mencionado.

Una vez conocidos los nombres de los principales edificios de los templos japoneses, ya estamos en disposición para comentar cualquier recinto budista. Eso será lo que haré la semana próxima, cuando hable de Hōryū-ji.

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