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martes, 4 de noviembre de 2014

Arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, XX

La arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, el edificio Shizuoka y la embajada de Kuwait
La semana pasada vimos el primero de los edificios de Tange Kenzō proyectado de acuerdo con las ideas metabolistas y hoy me propongo comentar otros dos que parten de presupuestos semejantes, aunque aplicados a mucha menor escala y con una integración en su entorno más suave. El primero de ellos será el edificio para las oficinas de la empresa de prensa y radiodifusión Shizuoka.

El edificio Shizuoka, 1967
Se trata de otra de las obras emblemáticas que jalonan la carrera de Tange durante la década de los sesenta. Su emplazamiento es una minúscula parcela de menos de doscientos metros cuadrados en el barrio de Ginza, en pleno centro de Tokio, y a poca distancia de una autopista elevada y las vías del tren de alta velocidad.

Como en el centro Yamanashi que vimos la semana pasada, Tange vuelve a utilizar el concepto de cilindro de gran dimensión para albergar las comunicaciones del edificio y al mismo tiempo servir de soporte estructural a unos módulos que se plantean como ampliables en caso de necesidad. Sin embargo, en esta ocasión, la reducida superficie del solar obliga a utilizar un solo megapilar en el que se “insertan” aleatoriamente varios cuerpos en voladizo. En la fotografía siguiente se aprecia perfectamente ese único megapilar en el que se empotran dichos elementos.

Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio. Foto: J. Vives.

En el edificio Shizuoka su cilindro central tiene una altura de 57 metros y por una vez no está acabado en hormigón visto, sino con paneles de aluminio anonizado de color bronce, como la carpintería de sus cuerpos en voladizo. 

Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio.
Foto: Flickr, usuario: evan.chakroff.

Las dos ilustraciones siguientes son de la planta baja y de uno de los pisos. Obsérvese cómo el cilindro alberga la escalera y los ascensores, así como un núcleo de servicios y unos huecos para el paso de instalaciones. 

Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio.
Dibujo: Petr
Šmidek, archiweb.cz.
Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio.
Dibujo: Petr
Šmidek, archiweb.cz.















En la sección, que aparece en la ilustración siguiente, vemos los espacios libres que se dejaron en el proyecto original para ocuparlos cuando se necesitara más superficie de oficinas. A diferencia del edificio Yamanashi, en este caso y hasta la fecha no se ha realizado ninguna ampliación.

Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio.
Dibujo: Petr
Šmidek, archiweb.cz.

Todavía hoy, el inconfundible perfil del edificio Shizuoka de Tange sirve de referencia a los que se desplazan por la autopista o en los trenes de alta velocidad cuando se aproximan a Ginza, algo realmente difícil en un entorno poblado de construcciones de gran altura, pero que se constata perfectamente en la fotografía siguiente.

Tange Kenzō: Edificio Shizuoka, 1967, Tokio.
Foto en Rem Koolhaas y Hans Ulrich: Project Japan: Metabolism talks. Taschen, 2011.

Para completar lo comentado sobre el edificio Shizuoka, he publicado hoy mismo otro artículo con un corto vídeo en el que se muestran sus fachadas desde varios puntos de vista.

La embajada de Kuwait, 1970
En la embajada de Kuwait en Tokio, Tange volvió a echar mano de los planteamientos metabolistas. En su proyecto, solo empleó dos superpilares para soportar todo su edificio, aunque en este caso prefirió que tuvieran forma paralelepipédica en vez de cilíndrica. Como en Yamanashi y Shizuoka, también aquí dejó espacios vacíos que indicaban la posibilidad de realizar futuras ampliaciones. Todavía hoy, el volumen de la embajada aparece muy perforado, lo que hace más patente la noción de módulos encajados en una estructura portante.

Tange Kenzō: Embajada de Kuwait, 1970, Tokio. Foto: Tange Associates.

Ese juego entre lo macizo y lo hueco es otra forma de poner de manifiesto los conceptos de cambio constante, flexibilidad de uso y sensación de inacabado propugnados por los acólitos del metabolismo. No obstante, si lo pensamos bien, esos planteamientos han sido muy recurrentes en la cultura y arte japoneses de todos los tiempos.

En cualquier caso, este pequeño edificio es una buena muestra de la idea de crear una estructura de gran escala y resistencia que permita soportar futuras ampliaciones y que, además, albergue en su interior ascensores, escaleras, instalaciones y servicios.

Sin embargo, esa idea inicial del proyecto, que precisamente confiaba en que la estructura portante fuese el elemento más longevo, ha quedado cuestionada hoy día, cuarenta años más tarde y antes de que se realizara ninguna modificación o ampliación de sus módulos. El motivo es que el edificio, si no se reforma debidamente, podría tener que derribarse debido a que su estructura hoy ya no se adecúa a la actual y muy exigente normativa antisísmica japonesa.

En la próxima semana hablaré de un hito en la historia de la arquitectura y tecnología japonesa: la Exposición Universal de Osaka de 1970.

Pero antes de acabar y como dije más arriba, los interesados en ver el vídeo del edificio Shizuoka no tienen más que clicar aquí.