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martes, 25 de noviembre de 2014

Arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, XXIV

La arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, el nuevo ayuntamiento de Tokio
La semana pasada hablé del hotel Akasaka Prince, un edificio de cuarenta pisos ya derribado. Hoy lo haré de otro rascacielos que Tange empezó a diseñar en 1986: el  nuevo ayuntamiento de Tokio que sustituyó a los obsoletos locales de la antigua sede municipal también proyectada por él treinta años antes y que comenté en su día.

En 1980, tras constatar la urgente necesidad de trasladar las instalaciones que el gobierno metropolitano tiene desperdigadas en decenas de edificios, las autoridades deciden crear una comisión para estudiar la construcción de una nueva sede que concentre todos sus servicios y definir las bases de la convocatoria de un concurso restringido entre nueve arquitectos con experiencia en el diseño de rascacielos. Finalmente, en 1986 se elige como ganadora la propuesta de Tange. A partir de ese momento, el proyecto se desarrolla durante dieciocho meses y su construcción se lleva a cabo en treinta y cinco, un periodo en el que intervienen casi todas las grandes empresas constructoras del país. El coste de las obras asciende a unos 1.200 millones de dólares de la época.

Tange Kenzō: Ayuntamiento de Tokio, edificios 1 y 2, 1991.
Foto: Tange Associates.

El proyecto
El conjunto consta del denominado “edificio 1”, formado por dos grandes torres gemelas de 48 pisos y 243 metros de altura; del “edificio 2”, más compacto con 37 pisos y 202 metros, y de una gran sala de asambleas de forma oval, situada en un bloque de ocho plantas. Entre ese bloque y los dos pasadizos que lo unen con el edificio 1 queda definida una plaza elíptica.

En la fotografía anterior aparece todo ese conjunto. Frente a la torre de mayor altura vemos dos largos pasillos que la abrazan para comunicarla con la sala de asambleas. Más allá, el segundo edificio parece minúsculo, a pesar de sus 200 metros de altura, debido a la distancia que lo separa del primero. Si nos fijamos bien, entre la torre mayor y la sala de plenos discurre una gran avenida elevada que enmarca parcialmente la plaza elíptica.

Tange Kenzō: Ayuntamiento de Tokio, edificio 2, 1991. Foto: Wikimedia Commons. 

Todo el conjunto está comunicado por amplios pasillos y plazas subterráneas y la escala general resulta gigantesca, yo diría que incluso excesiva. Cuando se finalizó y durante años, el ayuntamiento de Tokio fue el edificio más alto y el de mayor superficie de Japón. En su interior trabajan unos 13.000 empleados.

Técnica
El nuevo ayuntamiento de Tokio es un completo muestrario de las más sofisticadas tecnologías del momento al servicio de la gestión de una casi inabarcable área urbana. En sus últimas plantas se encuentra el cuartel general de Departamento de Gestión de Incidencias de todo el entorno metropolitano. Es ahí donde se recibe toda la información en tiempo real de los diferentes centros repartidos por la megalópolis tokiota.

Tange Kenzō: Ayuntamiento de Tokio, edificios 1 y 2, 1991. Foto: Wikimedia Commons.

La estructura de los dos rascacielos incorporó también los últimos conocimientos que se tenían en esos años sobre la resistencia a los terremotos y tifones, dos fenómenos que afectan a los edificios de forma muy diferente y que constituyen un enorme reto para los ingenieros cuando se trata de construcciones de semejante altura.

Aspecto
El denominado “edificio 1” está formado por una torre que en su parte alta se divide en dos, las cuales se coronan con un giro de su planta a 45º y un enorme hueco de siete pisos de altura. Ese remate se ha visto como un guiño que pretende rememorar los campanarios de las catedrales góticas y en concreto el de Notre-Dame de París. Esta interpretación y otras publicadas en varios medios han convertido a la obra de Tange en uno de los más gigantescos epígonos del postmodernismo, un estilo desenfadadamente practicado por su antiguo colaborador Isozaki Arata.

Tange Kenzō: Ayuntamiento de Tokio, edificio 1, 1991. Foto: Wikimedia Commons.

También hay quienes consideran que la compacta fachada de los edificios de Tange, con su revestimiento de granito, su tupida malla de juntas y los despieces de su carpintería, recuerda el aspecto de las placas de transistores y semiconductores empleadas en la industria electrónica. Como vemos, la imaginación humana no tiene límites, aunque con esto no quiero decir que el diseñador no haya especulado en algún momento con esas referencias. Ya sabemos que los “artistas” encuentran su inspiración en las cosas más insospechadas.

Después de sus espléndidas obras en Kurashiki, Imabari o sus edificios Yamanashi y Shizuoka, verdaderos ejercicios de equilibrio obtenido con un magistral empleo de la asimetría, un rasgo omnipresente en el arte y la arquitectura nipona de todos los tiempos, resulta curioso e inesperado encontrar tanta simetría y ortodoxia “occidental” en este proyecto de Tange. 

Tange Kenzō: Ayuntamiento de Tokio, edificio de la asamblea, 1991. Foto: Wikimedia Commons.

A pesar del descomunal esfuerzo empleado en su concepción y construcción, no creo que el nuevo ayuntamiento de Tokio supere en calidad arquitectónica a ninguna de las obras mencionadas en el párrafo anterior. Tampoco su plaza elíptica parece atraer demasiado a las personas, a pesar de quedar bastante aislada del tránsito de vehículos y haberse ideado como un ágora ciudadana.

El nuevo ayuntamiento de Tokio se inauguró en 1991, casi coincidiendo con la explosión de la burbuja financiera e inmobiliaria japonesa y convirtiéndose en el más emblemático símbolo epígonal de una época dorada, desaparecida ya y que hoy se nos antoja muy lejana, la década de los ochenta.

Como complemento a este artículo, publico otro en el he insertado un vídeoclip de esta gigantesca obra. Este es su enlace directo.

La semana próxima concluiré esta serie comentando algunas de las últimas realizaciones del gran arquitecto japonés Tange Kenzō.