En el anterior artículo hablamos de la pintura budista realizada en el periodo Heian (794-1185). Hoy lo haremos de la pintura en rollo, un tipo de pintura creada en la siguiente época, la Kamakura (1185-1333).
La pintura de los siglos XII y XIII
Poco a poco, las características de la pintura japonesa se irán
distanciando de los modelos continentales para crear un estilo propio. Sus
rasgos podrían resumirse en estos:
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Uso de la perspectiva axonométrica, no de la
cónica.
·
Empleo de tintas planas, no del sombreado.
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Protagonismo de la naturaleza, no del ser humano.
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Ocultamiento parcial del entorno, sugerencia.
·
Importancia del vacío.
·
Asimetría.
Podríamos seguir utilizando esquemas como el anterior e indicar los diferentes formatos de la pintura japonesa:
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Pintura en rollo, emakimono.
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Pintura para colgar, kakemono.
· Pintura sobre puertas correderas.
· Pintura sobre biombos.
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Pintura sobre paredes o techos.
· Pintura sobre objetos artesanales.
Y todavía se podría crear otra tabla comparando la pintura clásica europea y la japonesa de acuerdo con su soporte, medio y formato. Veamos.
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Pintura
europea |
Pintura japonesa |
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Soporte |
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Madera o tela |
Papel o seda |
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Paredes y techos (yeso) |
Paredes y techos (madera) |
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Medio |
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Pigmentos con aceite (óleo) o
agua (acuarela) |
Pigmentos con agua |
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Formato |
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Pintura movible (cuadros) |
Pintura movible (rollo,
puerta, biombo) |
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Frescos en paredes o techos |
Pintura en paredes y techos |
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Objetos de artesanía |
Objetos de artesanía |
Como en todos los esquemas, también en este hay “lagunas”. Por ejemplo, la pintura al temple, cuyo aglutinante, en vez de aceite como en el óleo, era una materia orgánica como la yema de huevo, la glicerina, etc. Esta técnica dejó de usarse en el Renacimiento europeo. Tampoco aparecen en el anterior cuadro los diferentes tipos de dibujos, a modo de estudios previos de obras de mayor formato, ejecutados con lápiz, carboncillo o pastel, todas ellas denominadas técnicas secas por no emplear disolvente.
Para más información sobre los formatos en la pintura japonesa
El 2 de mayo de 2013 publiqué en este blog una entrada sobre los formatos en la pintura japonesa. Este enlace lleva a ese artículo.
Pero volvamos a donde estábamos. A pesar de que el tipo de pintura budista de los años heian siguió manteniéndose bajo el patrocinio de los templos hasta bien entrada la época Kamakura, fueron el retrato y el emaki las formas más representativas de los años kamakura.
Una obra religiosa de estos años del descenso de Amida a nuestro mundo, y que enlaza
con la vista en el artículo anterior, es la de la siguiente ilustración. La
divinidad budista acompañada por sus asistentes, algunos de ellos músicos, se aproxima sobre nubes al creyente, ya fallecido, que se encuentra dentro de su vivienda
(zona inferior derecha). Si bien las figuras celestes son las verdaderas
protagonistas de la obra, las montañas están representadas con mucho detalle
para indicar la “venida” de Amida.
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| Descenso de Amida y 25 bosatsu, color y oro sobre seda, 145,1x154,5 cm, principios del siglo XIII. Chion-in, Kioto. Foto: web del Museo Nacional de Kioto. |
De entre todos los retratos de personajes realizados en esta época merece citarse el de Minamoto no Yoritomo. A pesar de representarlo de cuerpo entero sentado en un tatami, su pálida cara es el verdadero centro de una composición piramidal definida por el oscuro vestido de rígidas hombreras, sobre el que apenas destacan la empuñadura de la espada, signo de clase, y la tableta de madera lacada denominada shaku, símbolo de su rango.
Alrededor de esta obra hay muchas incógnitas y opiniones diversas de los expertos. En primer lugar, su autoría no es segura, pues parece que pintura que ha llegado a nuestros días es posterior a la muerte de su supuesto autor, por lo que quizás sea una copia del original. Por otro lado, incluso se duda de que el retratado sea Yoritomo. Algunos especialistas creen que quizás sea el retrato del hermano menor de Ashikaga Takauji (1305-1358), el fundador de la saga de los shōgun Ashikaga.
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| Atribuido a Fujiwara Takanobu (1142-1205): Minamoto no Yoritomo, color sobre seda, 143,0x112,8 cm, ca. 1188. Jingo-ji, Kioto. Foto: Wikimedia Commons. |
El tipo de pintura en rollo, denominada emakimono, cuyo origen se sitúa en el Genji monogatari emaki de principios del siglo XII, obra de la que se dio una referencia en el artículo anterior, tuvo un gran arraigo en la época Kamakura. Sus temas podían ser religiosos, históricos o populares. Al mismo tiempo que casi todos los santuarios o templos plasmaban su historia mediante algún rollo que custodiaban celosamente, también elaboraban otros que utilizaban para mostrar aforismos o parábolas, a veces con un humor o sentido crítico muy evidentes.
Uno de ellos es el Kasuga gongen genki emaki, una
obra en la que se narran
la historia y construcción de Kasuga-taisha en Nara. La colección completa
consta de veinte rollos donde se ilustran los milagros de la divinidad de ese
popular santuario sintoísta. En el siglo XVIII se realizaron varias copias que se
conservan en diferentes pinacotecas. El original lo custodia el Museo de las
Colecciones Imperiales. La obra alterna las escenas pintadas con secciones
caligrafiadas.
Otro emaki célebre es el llamado Leyendas de Kitano Tenjin, en el que se describe la vida de Sugawara Michizane (845-903), distinguido poeta y estadista que murió en el exilio, después de haber sido calumniado por sus enemigos en la corte, aunque posteriormente se le rehabilitó consagrándole Kitano Tenman-gū. La obra consta de ocho en rollos en los que se narra la vida de Sugawara y la construcción de dicho santuario sintoísta. La versión más antigua de esta obra se conoce como Jōkyū.
Los ocho rollos de la Leyenda de Kitano Tenjin tienen de una altura considerable, 52 cm, y una longitud variable, entre 8,45 y 12,05 metros. Su narración se divide en cuatro periodos. El primero se centra en la vida de Sugawara. El segundo narra la venganza de su espíritu tras su muerte en el exilio. El tercero describe la construcción del santuario que se le consagró. Y el cuarto presenta los milagros que se sucedieron en su recinto.
La siguiente ilustración es un fragmento de uno de los cinco rollos conservados en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, los cuales tienen la particularidad de que su altura es mucho menor, 28,8 cm. La caligrafía que se intercala entre las diferentes pinturas narra los hechos.
Para más información sobre el Kitano Tenjin engi emaki
En la web del Metropolitan Museum of Art de Nueva York se ofrece información escrita y gráfica sobre los siete rollos que custodia la pinacoteca. Este enlace lleva a esa página.
De entre los emakimono de tema militar, la obra maestra del periodo Kamakura es el Heiji monogatari emaki. En él se narran las batallas entre los clanes de Taira y Minamoto con una gran variedad de recursos formales. Los frecuentes puntos de vista, la mayoría elevados, y la alternancia de escenas de muchedumbres en perspectivas generales y otras de pocos personajes en planos cortos permite describir los hechos de forma semejante a cómo hará el cine siglos más tarde. De esta obra se conservan varios rollos en Tokio y en Boston
Para más información sobre el Heiji monogatari emaki
El 22 de mayo de 2013 publiqué en este blog un artículo consagrado al Heiji monogatari emaki con imágenes de los rollos conservados en Tokio y en Boston. Este enlace permite visionarlo en una pestaña independiente.
Con esto finaliza este artículo. Dentro de dos semanas seguiremos con la pintura japonesa a partir del último cuarto del siglo XIV.





