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martes, 15 de abril de 2014

Teatro japonés: la obra de kabuki "Kanjinchō", VIII

La representación de Kanjinchō, VI
El vídeo de hoy es la continuación, sin solución de continuidad, del clip-05 de la semana pasada de la obra de teatro kabuki titulada Kanjinchō. El fragmento está formado por dos cortes independientes porque he eliminado parte de una intervención del personaje de Yoshitsune.

El diálogo que se desarrolla entre Benkei y Yoshitsune una vez han atravesado la barrera es de una emotividad enorme. En esa escena en concreto la interpretación de los dos actores, Ichikawa Danjurō y Onoe Kikugorō respectivamente, pone los pelos de punta.

Me he permitido la licencia de marcar en la traducción con dos asteriscos (**) el momento en el que los dos actores muestran sus excepcionales dotes dramáticas: cuando intentan aproximarse uno a otro sin decir ni una sola palabra. El arrepentimiento de Benkei le impide hablar y únicamente el solista del coro comenta lo que está sucediendo (un recurso muy empleado en kabuki). Por otro lado, si os fijáis, apreciaréis que la música describe perfectamente la atmósfera de la escena.

Como siempre, aquí está la traducción del vídeoclip de hoy. Creo que merece la pena visionarlo más de una vez leyendo antes la traducción y comentarios.

Clip-06: Benkei pide perdón a Yoshitsune, duración 7 minutos

Coro y shamisen

Coro (acordes finales del fragmento musical con el que finalizó el anterior vídeoclip. Aquí solo se escuchan las últimas sílabas de su texto):
Llevando a sus guardias tras de sí, el comandante de la barrera entra en el cuartel.

Se inicia una sección musical de aire triste con el shamisen y los tambores.

La escena tiene lugar cuando el grupo de Benkei ha atravesado ya la barrera. Ahora que nadie les ve, Yoshitsune toma la posición que le corresponde como jefe y se desplaza a la derecha del escenario: lugar de honor reservado a los señores. El ambiente del momento contrasta con la tensa atmósfera de la escena anterior. Es ahora cuando aflora la emotiva exhibición de afecto de Yoshitsune hacia su leal servidor Benkei.

Para remarcar la dignidad y porte aristocrático del personaje de Yoshitsune, su papel suele representarlo un actor onnagata, es decir, un especialista en papeles femeninos.

Yoshitsune se sienta en el suelo y sus soldados se van colocando uno a uno en el centro del escenario de cara al público. Ese es el momento en que los más aficionados de entre el público les animan gritando sus nombres artísticos a medida que se van situando.

Esos cuatro guardias se llamaban, en general, shitennō, nombre que se daba a los guardaespaldas que servían a un señor, luchaban con él e incluso morían por él si era preciso. También se conocen con ese nombre las deidades que vigilan los cuatro puntos cardinales en los templos budistas. Precisamente, al principio de la obra, durante la supuesta última oración, se situaron alrededor de Benkei en alusión a esos dioses.

Finalmente, llega Benkei, quien lentamente se presenta ante Yoshitsune arrodillándose e inclinando la cabeza en señal de arrepentimiento. La osadía de haber golpeado a su señor todavía pesa en su conciencia y aún no está seguro de cuál será la reacción que tendrá Yoshitsune.

Durante toda la escena, la música de shamisen es muy lenta, como un lamento.

Yoshitsune:
¿Y bien Benkei? (Hace esta pregunta, la misma que pronunciara en su entrada en la hanamichi al inicio de la obra, alargando mucho el nombre de Benkei. A pesar del éxito de la misión, parece alicaído y melancólico.)

Benkei (comienza su exclamación con una tesitura muy grave mientras, estando de rodillas, se inclina hasta casi tocar el suelo con su cabeza):
¡Oh, oh!

Yoshitsune:
Benkei habéis actuado con gran entereza. Verdaderamente nadie excepto vos habría salido bien parado con un plan tan atrevido. ------------------------------

Fragmento del diálogo de Yoshitsune cortado en el clip
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Reinicio del diálogo en el clip

Benkei (con voz muy grave al principio, con la cabeza casi tocando el suelo y apenas pudiendo hablar a causa de su remordimiento. Tras cada frase suenan unos acordes del shamisen.):
Sore, … (vocablo a modo de intersección que no traduzco) ...  Los profetas han predicho que el fin del mundo está cerca. Pero el Sol y la Luna siguen brillando en los cielos. El sino ha sido favorable a Yoshitsune. Estamos muy agradecidos por ello. Habláis de estrategia, pero el hecho es que yo he golpeado a mi propio señor. Las represalias del cielo pueden ser terribles. Estos brazos son capaces de levantar mil kin (unos 600 kilos) pero cuando alcé el cayado para golpear a mi señor se paralizaron por momentos. (Sollozando y deteniéndose la música). Fue un acto sacrílego, el más grave de los pecados. (Alargando las últimas sílabas mientras agacha la cabeza.)

Tras esta frase comienza a sonar el shamisen y el solista entona un canto lloroso

** Cantante Solista:
¡Cuán noble es Benkei. Quien nunca antes lo había hecho, rompe ahora en sollozos.

Benkei se acerca lentamente a Yoshitsune. Deja el abanico, casi toca el suelo con su cabeza y su enorme cuerpo tiembla en contenidos sollozos.

Cantante solista:
Hogan extiende su mano.

Yoshitsune se incorpora sobre una rodilla y extiende su mano derecha en señal de sincero perdón. Benkei inicia su acercamiento a su señor como para aceptar su indulgencia, pero consciente de la gravedad de su falta se echa hacia atrás y, dejando el abanico en el suelo con un golpe, emite un gemido sollozando, tras lo que se inclina hasta casi tocar la tarima del escenario con su cabeza como remordimiento.

Yoshitsune, al ver al imponente Benkei empapado en lágrimas a pesar de haberle salvado la vida, le hace ver la miseria y desesperanza de su propia posición. Yoshitsune lleva su mano a los ojos (gesto que proviene del nō y que simboliza llanto).

Yoshitsune:
¿Por qué debe ser así? Por qué habiendo yo, Yoshitsune, nacido en noble casa y dedicado toda mi existencia a servir mi hermano, acabo mis días como un cadáver hundiéndose bajo las olas del mar de poniente. (Referencia al mar que separa nuestro mundo del paraíso según la doctrina budista.)

Benkei:
Entre enormes montañas y rocosos acantilados, dormido y despierto, así vive el guerrero su solitaria existencia.


De nuevo sobran las palabras. La sesión del martes próximo será mucho más relajante, como mandan los cánones que sea la sección que sigue a un momento de alta tensión. Hasta entonces.

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