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martes, 29 de abril de 2014

Teatro japonés: la obra de kabuki "Kanjinchō", X

La representación de Kanjinchō, VIII, conclusión
Tras la chispeante escena vista la semana pasada, hoy finalizo los artículos dedicados a la obra de teatro kakuki japonés titulada Kanjinchō. En este artículo insertaré un par de clips independientes, muy cortos y con poco diálogo, pero de gran intensidad emotiva.

En sus respectivas escenas se demuestra la magistral capacidad de los actores de kabuki para reflejar estados de ánimo sin emitir palabra alguna, algo que quizás cuando comenzamos a ver esta obra, hace ya siete semanas, no imaginábamos. Creo que debemos reconocer que el teatro kabuki es una de las artes escénicas más impresionantes de todo el planeta.

Pero veamos ya la conclusión de esta obra maestra del teatro japonés. He aquí la traducción de primer clip. La del segundo la he situado después de su pantalla.

Clip-08: danza de la longevidad, duración 2 minutos

Este clip está formado por dos fragmentos independientes.

TERCER CLIMAX

Benkei ofrece sake a Togashi, pero este le dice que prefiere que dance.

Comienza la música de nô

Benkei se coloca frente al público y arrodillado recita con gran emoción una canción con la que desea larga vida a Togashi. Con ella reconoce lo que ha hecho por ellos y le expresa su gratitud. Togashi es consciente del significado de las palabras de Benkei.

Benkei:
Vivid diez mil años como las míticas tortugas en las rocosas islas de su morada, en un lejano país. Un lugar donde reinan la vida y el poder de la naturaleza. (Algo más tarde, coloca su abanico tras su nuca para representar el caparazón de las tortugas)

Benkei se levanta y comienza a danzar. Es la “danza de la longevidad” de estilo similar a las del teatro nō. La música, también como la del nō, crea una atmósfera excitante. Togashi conoce el pasado de Benkei y puede comprender la manera en que sutilmente le expresa su gratitud. En este momento se unen los sentimientos y reconocimientos de los dos personajes antagonistas. Tanto Benkei como Togashi son conscientes de que el otro también reconoce su agradecimiento.

Fragmentos del coro y danza cortados en el clip
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Reinicio del coro en el clip

Coro:
La cascada rugirá y el sol brillará. Permitidnos partir de la barrera.

En la tercera y última sección de la danza se acelera el tempo y se refuerza el ritmo. Benkei golpea el suelo, gira el rosario en su mano y se arrodilla ceremonialmente cerrando el abanico. En ese momento, coincidiendo con el crescendo de la música y aprovechando que Togashi está distraído, Benkei indica con un gesto a sus guardias y Yoshitsune que se vayan “como una rápida flecha saliendo del arco”. Salen rápidamente por la hanamichi.


Veamos ahora el final de la obra en el segundo clip, que es la continuación del anterior sin corte alguno. Creo que se captará cómo el mutis de Benkei por la hanamichi, atravesando las filas de butacas de la platea, concentra sin emitir palabra alguna todo lo vivido por él y su grupo desde que llegaron a la barrera.

¡Qué pedazo de actor es, perdón, era, Ichikawa Danjūrō! He aquí su traducción.

Clip-09: final de la obra, duración 2 minutos
Este fragmento es la continuación sin cortes del anterior clip-08.

Coro:
Diciendo eso Benkei se coloca el oi (mochila budista)

Un kōken ayuda a Benkei a colocarse la mochila, que en su precipitada huida no se había llevado Yoshitsune. Tras ello, se levanta, golpea el suelo con los pies y el báculo y se dirige hacia la hanamichi.

Coro:
Benkei se siente como si caminara por encima de la cola de un tigre y hubiera escapado de las fauces envenenadas de una serpiente. Parte, por fin, detrás de su señor, hacia las montañas del norte, a la provincia de Michinoku.

Togashi se levanta y le sigue con la mirada mientras se dirige hacia el centro del escenario.

Se inicia aquí el emotivo final de la obra, en completo silencio, sólo roto por el seco golpe de las tablas.

Una vez en la sichisan (una zona concreta de la pasarela), Benkei da unos golpes con los pies y el cayado y dirige su mirada hacia Togashi. Le saluda inclinándose y se dispone a partir. Sus últimos pensamientos son precisamente para él. Sabe que deberá pagar con su vida la clemencia que ha tenido para con ellos. Togashi avanza un paso, gira con una patada sus largos pantalones y levanta su abanico cerrado. Ambos posan unos segundos.

La cortina del proscenio se cierra rápidamente dejando sólo visible la celosía de la geza (donde se sitúan unos músicos).

Benkei mira hacia el fondo de la hanamichi para confirmar que su señor y soldados están ya a salvo. Gira la cabeza y mira a la derecha en dirección al escenario, donde estaba Togashi. Hace una sincera y emotiva reverencia. Sus pensamientos le recuerdan las dificultades ya superadas. Voltea el cayado y clava una mie.

Benkei se vuelve ahora hacia la sala. Alza la vista para agradecer a los dioses su liberación. Saluda al público con la cabeza. Todo en silencio. Tras ello debe apresurarse para reunirse con Yoshitsune, su señor. Inicia el famoso roppō moviendo brazos y piernas en las seis direcciones para indicar la fortaleza del personaje.

Da un salto quedando apoyado sólo en un pie. Da otro para pararse sobre la otra pierna. Gira el cayado y da uno más. Y así uno, dos, tres saltos, cada vez más rápidos, moviendo brazos y piernas en todas direcciones. Es el brillante y teatral mutis del personaje, símbolo de su energía. Cuando Benkei desaparece, la música y los golpes de las tablas alcanzan el máximo crescendo para cesar súbitamente.

La obra concluye tal y como comenzó, con música de flauta y tambor tocadas por los músicos ocultos en la geza

FIN


Con esto doy por finalizada la serie consagrada a Kanjinchō. Humildemente se la dedico a Ichikawa Danjurō XII (1946-2013), quien seguro disfruta ya en el olimpo budista de la compañía de todos los actores de su familia.

¡Naritaya!

 Emblema de los Ichikawa
Ichikawa Danjurō XII
(1946-2013).
Foto: www.naritaya.jp















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