martes, 22 de abril de 2014

Teatro japonés: la obra de kabuki "Kanjinchō", IX

La representación de Kanjinchō, VII
Tras la enorme tensión dramática de lo visto la semana pasada, hoy contemplaremos el penúltimo vídeo la obra de teatro kabuki titulada Kanjinchō.  

Superados todos los obstáculos Benkei y los suyos ya están a salvo, sin embargo Togashi les vuelve a llamar… para invitar a Benkei a una copa de sake. Es la ocasión para recordar viejos tiempos. Aquí están los comentarios y diálogos de esta escena.

Clip-07: la partida, invitación a sake, duración 7 minutos

Coro:
Tirando de las mangas uno del otro, parecen ansiosos por partir.

Los soldados de Benkei se inclinan ante Yoshitsune dispuestos a partir ya. Se levantan. Yoshitsune se alza y da unos pasos,... justo en ese momento se escucha a lo lejos la voz de Togashi.

Togashi (desde fuera de escena):
Por favor, venerables monjes. ¡Un momento! ¡Esperad!

Benkei abre los brazos en cruz. Yoshitsune se dirige rápidamente a la izquierda de la escena al mismo tiempo que sus soldados le rodean para ocultarle y protegerle mientras se coloca de nuevo el sombrero de paja. Aparecen también por el lado izquierdo del escenario Togashi, sus tres guardias llevando una bandeja y dos jarras (dos calabazas) y el joven escudero con la espada. Todos cruzan el escenario hasta colocarse en el lado derecho.

Togashi:
Perdonad mi rudeza de antes para con vosotros. Hacedme el honor de aceptar mi invitación. He traído un poco de sake y aunque no es nada especial, pienso que esta es una buena ocasión para que bebáis conmigo antes de partir.

Un guardia trae una pequeña taza de sake en una bandeja como las usadas en las ofrendas sintoístas. La coloca frente a Togashi dándole los preceptivos giros. El protocolo recomienda que el primer trago lo debe realizar el anfitrión. Togashi bebe. El soldado lleva ceremoniosamente la bandeja con la copa a Benkei quien, sentado en el centro del escenario de cara al público, la acepta con indisimulado agrado.

Benkei:
Será un enorme honor para mí. Beberé gustosamente con vos, distinguido señor.

Los soldados le sirven el sake en la taza. Benkei había sido un gran bebedor.

Comienza de nuevo la música de shamisen. El solista canta:

Solista del coro (acompañado de shamisen):
Ciertamente Benkei agradece este gesto. 
¿Cómo puede rechazar el recibir 
esta copa como signo de humano afecto? 
Ahora le vienen a la memoria 
pasadas historias, ya casi olvidadas.

El ambiente relajado de esta escena contrasta con la tensión vivida en la anterior. Benkei mira la pequeña copa de sake con agrado y cierta melancolía. Bebe su contenido de un sorbo. Le ofrecen un segundo trago pero Benkei encuentra la taza demasiado pequeña. Una vez superados los tensos momentos y ya más relajado, ríe mientras señala a la tapa del barril laqueado, sobre el que se había sentado Togashi, y que ahora hará la función de descomunal tazón. Los guardias le sirven el sake en el gran recipiente. Antes de beber, Benkei sopla sobre la gigantesca copa para apartar los vapores del alcohol. La bebida le hace rememorar acontecimientos vividos.

Solista del coro (romántica y lentamente recuerda el romance que tuvo Benkei con una mujer cuando era monje):
Con embarazo, 
su corazón encontró una vez
una mujer y el amor. 
(Benkei indica a los guardias, con el dedo índice de su mano derecha extendido, que fue una mujer). 
Ya atravesó la barrera 
de la confusión, 
pero ahora reaparece. 
¡Qué difícil es superarla! 
(Benkei, haciendo broma, señala a los lejos como si viera a su amada. Cuando los guardias miran hacia allí, les golpea la espalda haciéndoles rodar por el suelo. En ese momento, cuando los guardias le devuelven el golpe, ya un poco ebrio, estalla en una gran risotada teñida de melancolía). 
Superar la barrera 
de la incomprensión 
en los ojos de la gente ! 
En este mundo flotante,
nunca alcanzaremos la iluminación. (En alusión a lo fugaz y efímero de todo en esta vida).

Tras apurar el gigantesco segundo trago, Benkei pide con gestos que le sirvan más. Los soldados le indican que ya es suficiente, pero enfadado les coge las calabazas para servirse él mismo. Tras beber todo, ya completamente borracho, se coloca la gran copa sobre la cabeza como un sombrero (en realidad la sostiene un ayudante de escena).


Esta relajante escena ha distendido el ambiente de la obra y nos prepara para su conclusión. Eso será la semana próxima. Así pues, hasta entonces.

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