martes, 6 de enero de 2026

Curso de arte japonés, art. 41º. Jardines. III

En el anterior artículo hablamos de los jardines del periodo Heian (794-1185) y sus dos tipologías: los que hemos denominado aristocráticos y los del paraíso. Hoy entraremos en una fase posterior en la que se aplicaron nuevos planteamientos que permitieron crear los jardines más genuinamente japoneses: los jardines secos.

Los jardines secos

A finales del periodo Heian, las dos familias más poderosas del país se enfrentaron durante años en cruentas guerras que concluyeron con la victoria definitiva del clan de los Minamoto y la instauración de un nuevo sistema de gobierno militar encabezado por el denominado shōgun, quien en ese momento decidió trasladar su cuartel general a la ciudad de Kamakura, lejos de Kioto.

También a finales del siglo XII surgió una nueva escuela budista que ejerció una notable influencia tanto en el entorno castrense y feudal como en todas las artes, incluida la jardinería. Era el zen, cuyos primeros pasos los dio precisamente en Kamakura donde se había asentado el nuevo régimen castrense.

El maridaje entre la filosofía zen y el espíritu samurai fue inesperado. Desde un principio, sus ascéticas prácticas complacieron a la clase militar. La meditación del bonzo se parecía a la concentración del guerrero antes del combate. Su insistencia en la ejecución diaria de las labores más humildes evocaba el sencillo trabajo del soldado. Su recordatorio de la fugacidad de todas las cosas de este mundo fortalecía la idea que tenía el samurai de su efímera existencia, tan frágil como la flor de un cerezo.

Práctica del sazen en la posición que adopta la escuela sōtō. Foto de fuente desconocida.

La eclosión de los jardines secos

En el periodo Muromachi (1333-1573) se consolidó la primacía del zen sobre el resto de las escuelas budistas. Con el patrocinio de los señores feudales, los templos de esa congregación, especialmente en Kioto y Kamakura, se convirtieron en grandes centros de conocimiento. Fueron sus monjes quienes introdujeron desde China, entre otras muchas cosas, el arte de la jardinería, especialidad que alcanzó un rango equiparable al de la arquitectura o pintura.

El primer jardín seco en Japón lo creó Musō Soseki (1275-1351) en el templo de Saihō-ji en Kioto. Su idea fue en verdad innovadora. Frente a la tradición, vigente hasta entonces, de utilizar piedras junto a los arroyos o saltos de agua, decidió prescindir de esta para crear una potente metáfora de su fuerza y estruendo cuando cae desde las alturas. Musō distribuyó enormes piedras en un paraje en pendiente para simbolizar la presencia de una cascada; pero no solo visualmente, sino también acústicamente evocando su eco.

La cascada de rocas en el jardín de la parte alta de Saihō-ji, s. XIV, Kioto.
Foto de fuente desconocida.

La energía casi turbulenta que emana del conjunto de rocas de Saihō-ji está en las antípodas del ideal de belleza y felicidad que se pretendía ofrecer con los jardines de los años heian. El empleo naturalista de grandes peñascos tenía una larga tradición en Japón, pero pretender crear con ellos un ambiente que evocara un paisaje y estimulara la introspección era realmente innovador. Con el paso del tiempo, ese tipo de composición adquirió no solo prestigio, sino que consiguió elaborar un lenguaje tan expresivo como el de la pintura sin caer en la simple réplica de la naturaleza. Las ideas generadoras y los recursos usados en Saihō-ji propiciaron un insólito método de aproximación al diseño de jardines que perdurará siglos. La época de los parques heian quedaba cerrada y se abría un nuevo periodo en la historia de la jardinería japonesa.

Más información fotográfica sobre el Saihō-ji

El 18 de diciembre de 2018 publiqué en mi blog dedicado exclusivamente a los jardines japoneses una ficha con solo fotos realizadas por mí de Saihō-ji. Este enlace lleva a esa entrada.

Dos jardines secos de referencia

Si solo tuviéramos que mencionar dos jardines secos, deberían ser el de Ryōan-ji y el de Daisen-in, ambos en Kioto y creados aproximadamente en la misma época.

Ryōan-ji

No se conoce con certeza el autor de Ryōan-ji ni la fecha exacta de su construcción. Y para completar esas incertidumbres, se cree que a lo largo de su historia ha sufrido diversas variaciones que han dado lugar a diferentes teorías sobre su aspecto inicial.

El jardín seco de Ryōan-ji, s. XVI, Kioto. Montaje fotográfico de dos fotos de Javier Vives.

El jardín seco de Ryōan-ji se encuentra ante la fachada sur del edificio de la residencia del prior de ese templo zen. Ocupa una superficie plana de unos 10x25 m enmarcados por una valla de tapial rematada con un tejadillo de corteza de ciprés. Su composición es sumamente sencilla: solo consta de quince rocas de diferente tamaño agrupadas en cinco conjuntos de 5, 2, 3, 2 y 3 piedras de diferente tamaño rodeados de un estrecho círculo de musgo, todo ello asentado en una superficie de gravilla rastrillada.

En la siguiente fotografía se aprecian las rocas del jardín justo antes de acceder a la amplia galería. Empieza a nevar a primera hora de la mañana, aún no han llegado los turistas.

El jardín seco de Ryōan-ji, s. XVI, Kioto. Foto: Javier Vives.

Todas las rocas de Ryōan-ji son de distinto tamaño, forma y textura y están agrupadas de manera diferente, lo que confiere un carácter específico a cada una de ellas. Si quisiéramos calificarlas, podríamos decir que las situadas planas son pasivas; las verticales, activas, y las inclinadas, agitadas.

Más información sobre Ryōan-ji

El 30 de julio de 2013 publiqué en este blog el primero de los tres artículos dedicados a Ryōan-ji. Para verlo basta con clicar en este enlace.

Para ampliar información fotográfica sobre Ryōan-ji

El 18 de diciembre de 2018 también publiqué, en mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos del jardín del Ryōan-ji. Este enlace lleva a esa entrada.

Daisen-in

Daisen-in es un templo budista zen de la orden rinzai, asociado al monasterio de Daitoku-ji en Kioto cuyos edificios y jardín se construyeron a principios del siglo XVI. A diferencia de Ryōan-ji, el autor de Daisen-in deseó crear una imagen o simbología paisajística que se desarrolla frente a tres de las fachadas de la residencia del superior de la congregación. Hay dos formas de ver e interpretar ese conjunto de tres jardines.

La primera sería desde el interior de las diferentes estancias frente a cada uno de los patios ajardinados. De esta forma serían tres jardines independientes.

La segunda sería recorriendo la galería que bordea el edificio desde la fachada norte, pasando por la este, hasta la sur. En este caso podrían interpretarse los tres como un solo paisaje semejante a los que se representan en las pinturas en rollo. Es decir, si en estas hay que ir enrollando y desenrollando el papel, en Daisen-in se debería caminar por la galería.

Más información sobre las pinturas en rollo

El 4 de mayo de 2013 publiqué en este blog un artículo sobre el formato de la pintura en rollo. Este enlace lleva a esa entrada. Más tarde, el 27 de mayo de 2014, publiqué otro que fue el primero de una serie dedicada a la pintura denominada yamato-e y al que puede accederse clicando en este hipervínculo.

Más información sobre Daisen-in

El 27 de agosto de 2013 publiqué una entrada sobre Daisen-in en la que se pueden ver fotos de sus tres jardines tomadas independientemente desde la galería perimetral del edificio.

Hay una tercera opción posible aunque difícil de conseguir: contemplar dos o tres jardines a la vez desde el interior del pabellón. Esto último exige que se retiren no solo las correderas exteriores, los shōji, sino todas las puertas interiores, los fusuma, algo muy poco frecuente. A continuación muestro dos de estas vistas. La primera es hacia el punto focal del que parte toda la composición del jardín y que está situado en la esquina de los patios norte y este.

Daisen-in,  Daitoku-ji, Kioto, 1513. Vista desde el interior de los jardines este y parte del norte,
posible al haber retirado los shōji de ambas fachadas y los fusuma que separan las estancias.
Foto: Mizuno Katsuhiko en Mizuno Katsuhiko y Ozeki Sōen: Daisen-in: temple.
Kioto: Seigensha, 2003.

La segunda ilustración permite ver conjuntamente los dos jardines del patio este. Digo dos jardines porque esta zona actualmente queda dividida por una especie de mampara con una ventana acampanada, típica de los templos zen y que en la foto se aprecia en escorzo.

Daisen-in, Daitoku-ji, Kioto, 1513. Vista desde el interior del rincón nordeste.
Se han retirado los shōji de la fachada y los fusuma que separan las dos estancias.
Foto: Brian Brake, Museo de Nueva Zelanda.

Pues bien, esa separación con el muro y la ventana zen, que vemos más en detalle en la siguiente ilustración y que ya usé en su día en este artículo del año 2013, no siempre existió y hay quien opina que interrumpe el discurso simbólico del jardín. En ese artículo lo explico más extensamente.

Daisen-in, Daitoku-ji, Kioto, 1513. La mampara con la ventana
acampanada que separa en dos zonas el jardín este. Foto: Javier Vives.

En la web The Japanese Garden del Bowdoin College de Maine aparece una fotografía de esa zona este en la que se ha eliminado, mediante ordenador, esa mampara para ver el efecto que produciría si no existiese. El lector decidirá cuál prefiere. 

Daisen-in, Daitoku-ji, Kioto, 1513. Imagen retocada para eliminar la mampara con la
ventana acampanada. Foto: web The Japanese Garden del Bowdoin College, Maine.

Más información sobre Daisen-in

El 20 de agosto de 2013 publiqué en este blog el primero de los tres artículos dedicados a Daisen-in. Este es su enlace.

Para ampliar información fotográfica sobre Daisen-in

En diciembre de 2018 publiqué en Jardines de Japón, mi otro blog dedicado exclusivamente a los jardines, una ficha con solo fotos de Daisen-in. Este enlace lleva a esa entrada.

Con esto acabo este artículo, no sin recordar a mis lectores que en este mismo blog hay otros artículos dedicados más ampliamente a los jardines de Japón. Basta con que los busquen en el índice por temas. Dentro de dos semanas hablaremos, también muy sucintamente, de los jardines del periodo Edo, es decir, de 1603 a 1868.

Dada la extensión de este larguísimo Curso de Arte Japonés, recuerdo a mis lectores, que para facilitar el acceso a las entradas sobre un tema o especialidad en concreto, en su día publiqué un índice interactivo, el cual llevará directamente a cada uno de sus artículos a medida que se vayan publicando.