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martes, 2 de septiembre de 2014

Arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, IX

La arquitectura moderna japonesa: Tange Kenzō, el centro cultural de Nichinan
En el artículo anterior comenté una obra finalizada a principios de los sesenta que tenía algunos puntos en común con la que presento hoy: el centro cultural de Nichinan. Estamos entrando en la década en la que Tange se convirtió en uno de los referentes en el panorama arquitectónico mundial.

El centro cultural de Nichinan, 1962
Nichinan, una población situada en el sur de la isla de Kyūshū, es una zona muy calurosa de Japón. Cuando Tange proyectó el centro cultural para esa localidad pensó en un edificio de gruesas paredes de hormigón y muy pocas aberturas. El conjunto consta de un auditorio y un espacio con servicios para conferencias resueltos con sendos volúmenes de muros inclinados y cubiertas de fuerte pendiente alrededor de un patio a medio camino entre el exterior y el interior.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Foto: J. Vives.

Tange convierte el recorrido que lleva al auditorio en una sucesión de experiencias sensoriales que van desde el luminoso ambiente exterior, pasando por las recoletas zonas a modo de porches o patios, hasta el casi cavernoso auditorio. A lo largo de esta serie de artículos he repetido quizás demasiadas veces que el arquitecto japonés siempre estudió muy cuidadosamente las circulaciones, y esta obra no es una excepción a pesar de su reducida escala.

En la ilustración siguiente de la planta del proyecto se observan los diferentes espacios que se atraviesan hasta llegar al interior del auditorio. La entrada al edificio se realiza por el lado derecho de ese dibujo.


Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Planta.
Foto en David B. Stewart: The making of modern Japanese architecture.
Kodansha, 1987.

La foto siguiente muestra la fachada de acceso al centro cultural. Su opacidad no presagia la luminosidad y recoleta transparencia que se descubre nada más atravesar su entrada. Las aberturas verticales corresponden a pequeñas salas situadas en el piso.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Foto: J. Vives.

Como en otras obras, Tange utiliza muy hábilmente las posibilidades del hormigón visto y no solo en las fachadas, con escaleras, balcones, gárgolas o parasoles en los huecos, sino también en las paredes laterales del auditorio, las cuales manipula y perfora de manera aún más contundente que en el vestíbulo del ayuntamiento de Kurashiki visto en un artículo anterior. En la ilustración de la sección y en la fotografía siguiente se aprecian esos huecos triangulares en los muros interiores del auditorio, elementos que además mejoran su acústica.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Sección.
Foto en David B. Stewart: The making of modern Japanese architecture.
Kodansha, 1987.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki.
Foto: www.designculture.it.

En la fotografía siguiente aparecen algunas de las gárgolas y parasoles que Tange emplea como elemento escultórico. También se distingue claramente que las paredes no son verticales, otro rasgo que muestra su deseo de utilizar un lenguaje no ortodoxo según los patrones funcionalistas, una típica dicotomía occidental que no se entiende como tal en Japón.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Foto: J. Vives.

En la ilustración siguiente observamos una de las perforaciones en los muros exteriores. A través de ella se obtienen vistas desde el patio interior que actúa como distribuidor de las distintas zonas del centro. Su gigantesco vierteaguas y su perfil asimétrico con esquinas redondeadas demuestran la búsqueda de un valor escultórico que se repite en el resto de pequeños huecos que vemos a la izquierda. El edificio de Nichinan puede considerarse el precedente de una manera de manipular el espacio mediante formas no ortogonales que Tange utilizará más adelante en otras obras.

Tange Kenzō: Centro cultural de Nichinan, 1962, Miyazaki. Foto: J. Vives.

Para no hacer demasiado largo este artículo, he preferido dejar para la siguiente semana el comentar una de las aportaciones más innovadoras de la carrera de Tange: su Plan para la bahía de Tokio y su papel en el movimiento metabolista.