martes, 23 de junio de 2026

Curso de arte japonés, art. 53º. Pintura, VII

En el anterior artículo empezamos a hablar de la pintura de la escuela Kanō durante la época Momoyama. Hoy seguiremos hablando de la actividad de los maestros Kanō durante el periodo Edo.

La escuela Kanō, 3 

Kanō Sanraku

En la producción de Kanō Sanraku (1559-1635) abunda la representación de flores. Una de sus obras más completas se encuentra en las puertas correderas de la residencia del prior del templo de Tenkyū-in en Myōshin-ji, Kioto. En cada una de sus salas, las pinturas  tratan un tema diferente. De las veinte hojas de la estancia central, en ocho de ellas y sobre un fondo dorado aparecen unos tigres descansando entre troncos de bambú. En las doce restantes, los bambús y unas rocas, siempre asentadas en la parte inferior de la pintura, son los únicos protagonistas de la escena.

La ilustración siguiente es de una reproducción realizada por el llamado Tsuzuri Project, con el que se propone reproducir a tamaño original cualquier pintura utilizando tecnología digital de última generación, pero siempre complementada con la artesanía tradicional. De esa forma se pretende preservar obras cuyo soporte es muy frágil, sustituirlas en su emplazamiento original, generalmente edificios antiguos de madera poco acondicionados, y hacerlas visibles cuando generalmente no suelen exponerse en público.

Correderas lado oeste.

Correderas lado norte.

Pie de las dos fotos anteriores: Kanō Sanraku: Tigres en un bosque de bambús, original: tinta, color y oro sobre papel; reproducción: impresión digital y oro sobre papel washi. Correderas del lado oeste (foto superior): 189,5x141,2 cm cada hoja. Correderas del lado norte (foto inferior): 84,8x66,7 cm cada hoja. Periodo Edo, s. XVII. Tenkyū-in, Myōshin-ji, Kioto. Actualmente en el Museo Nacional de Kioto. Foto: Tsuzuri Cultural Heritage Inheritance Project, Canon Inc. Fotos de todos los fusuma accesibles en su web.

La siguiente ilustración de una pareja de biombos de Sanraku refleja un ambiente otoñal. El mijo ya maduro en su planta atrae a todo tipo de pájaros de pequeño tamaño. Estos biombos no son muy altos, pero sus ocho paneles los convierten en un soporte de formato muy apaisado que permite dejar un espacio central dorado casi vacío en ambos.

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.














Pie de las dos fotos anteriores: Kanō Sanraku: Mijo otoñal y pajaritos, tinta, color y oro sobre papel, 85,1x341,6 cm cada biombo, periodo Edo, s. XVII. The Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.

Los dos biombos siguientes son diferentes de los anteriores por su tema y ejecución. Cada biombo muestra un paisaje distinto que, en realidad, está muy alejado uno del otro. Es decir, sus respectivos temas no tienen continuidad física.  El de la derecha es una perspectiva idealizada de la isla de Jinshan, en el cauce del río Yangtsé. El de la izquierda es una panorámica del famosísimo Lago del Oeste de China, que Sanraku compone con otras vistas de lugares célebres separados por la recurrente nieblilla dorada.

El trazo nervioso de las formaciones rocosas, siempre con sus pies ocultos por la bruma, se emparenta con la pintura paisajística china y su manera de idealizar la naturaleza.

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.


















Pie de las dos fotos anteriores: Kanō Sanraku: La isla Jinshan y el Lago del Oeste, tinta, color y oro sobre papel, 152,5x358,2 cm cada biombo, periodo Edo, 1630. Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.

Para más información sobre Kanō Sanraku
El 3 de marzo de 2015 publiqué en este blog un artículo dedicado a Kanō Sanraku. Este enlace lleva a esa entrada.

Pero en el periodo Momoyama no todo era esplendor y ostentación. A veces, como contraste, los poderosos también precisaban calma y sencillez. Por eso, las doradas y colorísticas pinturas, que enmarcaban las salas de sus residencias en las que se celebraban ceremoniosos protocolos, coexistían con otras de concentrada técnica monocroma. En esa dicotomía se encontraba el arte de Hasegawa Tōhaku, quien realizó obras en ambos estilos.

Escuela Hasegawa 

Hasegawa Tōhaku 

Vamos a dar un salto atrás para volver al periodo Momoyama, años en los que trabajó Hasegawa Tōhaku (1539-1610), fundador de la escuela que lleva su nombre. A diferencia de la estirpe Kanō, la escuela Hasegawa se redujo exclusivamente a Tōhaku y sus hijos, especialmente Kyuzō (1568-1593).

Uno de los ejemplos más importantes de biombos monocromáticos del periodo Momoyama se debe a Hasegawa Tōhaku: Pinos entre la niebla, una obra conservada en el Museo Nacional de Tokio. 

En cada uno de los biombos se distribuyen asimétricamente dos grupos de coníferas en un nebuloso ambiente. El nacimiento de los troncos apenas se aprecia. Las hojas son cortos trazos que surgen de las ramas. Ningún otro elemento distrae la composición. Casi toda la superficie pintada lo está en transparentes aguadas. Lo mejor del estilo y tradición zen están aquí espléndidamente adaptados a las grandes dimensiones. 

Esta es una de las pocas obras que nunca me resisto a insertar en mis artículos a pesar de haberlo hecho en este blog ya dos veces: el 10 de marzo de 2015 y el 10 de marzo de 2020. Una vez cada cinco años no me parece excesivo.    

Biombo derecho.
Biombo izquierdo.

















Pie de las dos fotos anteriores: Hasegawa Tōhaku: Pinos en la niebla, tinta sobre papel, 156,8x356,0 cm cada biombo, periodo Momoyama, s. XVI. Museo Nacional de Tokio. Foto: web National Institutes for Cultural Heritage.

La siguiente ilustración es de dos biombos de la primera época de Hasegawa. En ellos se mantiene la tradición de reflejar una estación del año diferente en cada pantalla, pero del mismo paisaje. En este caso, el de la derecha es un ambiente primaveral con glicinias, un pino y sauces, y el de la izquierda, un entorno otoñal con flores y hojas de arce. Mientras algunos caballos descansan junto a un riachuelo, unos hombres intentan atrapar a otros.

Biombo derecho.

Biombo izquierdo.





 













Pie de las dos fotos anteriores: Hasegawa Tōhaku: Entreno de caballos, tinta y color sobre papel, 156,6x342,5 cm cada biombo, periodo Momoyama, s. XVI. Museo Nacional de Tokio. Foto: web National Institutes for Cultural Heritage.

Frente a esa introspectiva obra, los paneles conservados en el templo de Chishaku-in en Kioto son un buen ejemplo del arte momoyama más brillante y expansivo. Se trata de cuatro pinturas con títulos que reflejan distintas visiones de árboles y arbustos. Este conjunto puede servir para comparar el estilo de la reducida escuela Hasegawa con la dilatada carrera de los Kanō. Los Hasegawa, padre e hijo, tratan el tronco de los árboles de manera menos contundente y su aspecto no parece tan inverosímil como los representados por los Kanō. El trazo es menos denso y grueso, y la paleta, a pesar de mantenerse dentro de una misma tonalidad, se muestra más variada. En esta obra de los Hasegawa, la atmósfera es más fresca y perfumada que en los biombos y fusuma de los Kanō, siempre tendentes a una mayor densidad y majestuosidad.

Hasegawa Tōhaku y su hijo Kyūzō: Arce y plantas de otoño, antiguo fusuma de cuatro hojas,
c. 1593. Tinta, color y oro sobre papel, 174x139 cm cada panel. Chishaku-in, Kioto.
Foto: Wikimedia Commons.

Para más información sobre Hasegawa Tōhaku
El 10 de marzo de 2015 publiqué en este blog el primero de los dos artículos dedicados a Hasegawa Tōhaku. Este enlace lleva a esa entrada.

Finaliza aquí este artículo. En el siguiente entraremos en el mundo de la pintura nanban. Si no conoces este término, dentro de quince días descubrirás qué significa.