Algunos ryokan clásicos, 1: el Hiiragiya
Después de que en el anterior artículo hablara del jardín en los ryokan, hoy inicio la última parte de esta serie dedicada a la arquitectura
de los albergues tradicionales japoneses para presentar tres ejemplos concretos
situados en edificios antiguos, otros tantos de riguroso diseño
moderno y uno con más con un siglo de vida que se ha reformado con
criterios actuales.
En los comentarios que iré haciendo a lo largo de los
siguientes artículos sobre esos ryokan, me limitaré a comentar temas relacionados
con la arquitectura, pero no lo haré del siempre exquisito trato que en cualquiera de ellos se
dispensa al cliente ni de la espectacular cena y desayuno que sirven.
Ya saben mis lectores que en este blog no se tocan temas
culinarios ni específicamente turísticos. En este último apartado de la serie solo hablaré
de los aspectos arquitectónicos de esos siete ryokan que he seleccionado, en los que, según mi opinión, se reflejan no solo las costumbres y cultura tradicionales de Japón, sino muchos de
los rasgos de su arquitectura.
Pero basta ya de preámbulos, empecemos por el primero de esos
ryokan: el Hiiragiya.



