martes, 9 de marzo de 2021

Arquitectura del albergue tradicional japonés, el ryokan, XIV

Algunos ryokan clásicos, 1: el Hiiragiya
Después de que en el anterior artículo hablara del jardín en los ryokan, hoy inicio la última parte de esta serie dedicada a la arquitectura de los albergues tradicionales japoneses para presentar tres ejemplos concretos situados en edificios antiguos, otros tantos de riguroso diseño moderno y uno con más con un siglo de vida que se ha reformado con criterios actuales.

En los comentarios que iré haciendo a lo largo de los siguientes artículos sobre esos ryokan, me limitaré a comentar temas relacionados con la arquitectura, pero no lo haré del siempre exquisito trato que en cualquiera de ellos se dispensa al cliente ni de la espectacular cena y desayuno que sirven.

Ya saben mis lectores que en este blog no se tocan temas culinarios ni específicamente turísticos. En este último apartado de la serie solo hablaré de los aspectos arquitectónicos de esos siete ryokan que he seleccionado, en los que, según mi opinión, se reflejan no solo las costumbres y cultura tradicionales de Japón, sino muchos de los rasgos de su arquitectura.

Pero basta ya de preámbulos, empecemos por el primero de esos ryokan: el Hiiragiya.

martes, 23 de febrero de 2021

Arquitectura del albergue tradicional japonés, el ryokan, XIII

El anterior artículo sobre los baños públicos en Japón lo acabé hablando de los tatuajes, pero en el de hoy volveré a centrarme en la arquitectura del ryokan, que, insisto, tiene mucho que ver con el resto de las tipologías arquitectónicas residenciales japonesas.

Aunque soy consciente de que me repito, siempre es adecuado recordar que en Japón la arquitectura y el jardín están indisolublemente asociados. A poco que sea posible, las habitaciones principales de una vivienda se abren, gracias a las correderas shōji, al exterior, a un jardín, aunque sea un minúsculo patio. Eso mismo ocurre en los ryokan, adaptado obviamente a su situación y a su nivel.

Una de las zonas del jardín del ryokan Hoshinoya de Kioto. Foto de la web del ryokan.

martes, 9 de febrero de 2021

Arquitectura del albergue tradicional japonés, el ryokan, XII

Después de que en el anterior artículo hablara del antiguo sistema de calefacción utilizado en los ryokan, hoy concluyo la primera parte de esta serie hablando de uno de sus elementos más característicos: los baños de estilo japonés. Hasta tal punto es importante esa instalación que no hay ryokan que se precie que no la incluya en su establecimiento.

El baño japonés
En Japón, la tradición del baño se remonta a tiempos inmemoriales. Ya en el siglo VIII, los templos budistas solían construir edificios donde instalaban piletas con agua a alta temperatura en la que los monjes se sumergían después de limpiarse el cuerpo. Más tarde, en el periodo Kamakura (1185-1333), ese tipo de servicio se abrió a la población en general y, muy pronto, los grandes señores de la época decidieron incluir en sus villas un pabellón con el mismo fin. 

Ese fue el germen de la popularización del baño público japonés, entendido como un acto comunitario llevado a cabo en locales llamados sentō. Existen documentos que reseñan que a principios del siglo XIV el emperador Godaigo (1288-1339) ordenó construir un sentō en un templo de Kioto.

Torii Kiyonaga: Local de baños femenino, xilografía, 36x26 cm, c. 1780. 
Foto: Wikimedia Commons.

martes, 26 de enero de 2021

Arquitectura del albergue tradicional japonés, el ryokan, XI

Después de que en la anterior entrada hablara del mobiliario en las habitaciones de los ryokan, hoy comenzaré el tema de las instalaciones centrándome en el sistema de calefacción y dejaré para el siguiente artículo el tratar de los baños.

La calefacción
Hasta no hace muchas décadas apenas existían en Japón radiadores de calefacción ni tampoco estufas cerámicas parecidas a las centroeuropeas del siglo XVIII. En las viviendas y en los ryokan se utilizaba un artilugio que curiosamente era muy parecido a la mesa camilla española, aunque en su caso la mesita era de patas muy bajas pues, como ya he comentado muchas veces, los japoneses no se sentaban en sillas, sino en el tatami.

Igual que en España, el sistema consistía en un brasero situado debajo de una mesita cubierta con una especie de manta cuyos faldones llegaban hasta el suelo, permitiendo así cubrir las piernas con ellos. De esa manera se mantenían calientes los pies, una de las partes el cuerpo más sensibles al frío. El nombre genérico del hornillo usado en Japón es hibachi, y el de todo el conjunto, kotatsu. Esos braseros podían ser metálicos o cerámicos, como el de la foto siguiente.  

Hibachi cerámico. Foto: Wikimedia Commons.

martes, 12 de enero de 2021

Arquitectura del albergue tradicional japonés, el ryokan, X

En los anteriores artículos vimos algunos de los elementos arquitectónicos que definen un espacio japonés, en nuestro caso el de un ryokan, y hoy entraremos en el mundo del mobiliario, el cual, si bien podría considerarse que no pertenece al entorno estrictamente arquitectónico, desempeña un importante papel en la creación de la atmósfera o ambiente de cualquier interior. 

En ningún otro lugar como en Japón la idea que lleva asociada el término “muebles”, es decir, objeto que se puede mover, es tan adecuado. Se ha comentado muchas veces, y yo también lo he hecho, que las habitaciones japonesas de estilo clásico parecen vacías y que eso es debido a la ausencia de sofás, sillas, mesas, etc., o sea, de muebles. 

El mobiliario
Analicemos un poco las piezas más habituales del mobiliario de un ryokan. En una habitación de estilo clásico casi nunca faltará una mesita baja, en japonés zataku, con unos cojines o zabuton. En muchos casos, estos se incorporan a unos sillines con respaldo y sin patas, llamados zaisu, que se complementan con un apoyabrazos o kyōsoku. Si se trata de un albergue de estricto ambiente tradicional, no tendrá camas ni colchones de tipo occidental, sino que utilizará el denominado futon, que, sin embargo, en algunos establecimientos es de diferente material y mayor grueso que el clásico. 

Suite en el ala nueva del ryokan Hiiragiya, Kioto. Foto: ryokan Hiiragiya, 2017.