Los pioneros de la
danza moderna japonesa, 1 (tiempo de lectura 11 m. aprox.)
En el anterior artículo comenté muy por encima la actividad de la alemana Mary Wigman y las características de una de sus primeras obras. Mencioné que su estilo de danza expresionista ejerció en sus alumnos japoneses una influencia que se extendió a la siguiente generación de bailarines nipones, los que crearon el butō. Pues bien, hoy hablaremos del primero de ellos, un artista que gran parte de su carrera la desarrolló fuera de Japón, en Estados Unidos, pero que es un buen ejemplo de ese instinto de búsqueda de lo nuevo tan presente en los creadores nipones durante las primeras décadas del siglo XX.
Itō Michio
(1892-1961), I
Itō Michio nació en Tokio en una familia cuyo padre, con solo 22 años, había viajado a San Francisco, donde trabajó en el estudio del arquitecto italiano Giovanni Vincenzo Cappelletti (1843-1887), uno de los occidentales que fueron contratados por el gobierno japonés para impartir clases a los primeros arquitectos japoneses licenciados en una universidad nipona. Cuando Cappelletti partió de Japón en 1885 se dirigió a la ciudad californiana, donde ejerció su profesión hasta su muerte dos años más tarde.
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| Itō Michio, en 1951.
Foto: Asahi Graph. Wikimedia Commons. |




