martes, 29 de septiembre de 2026

Curso de arte japonés, art. 60º. Pintura ukiyo-e, I

En el anterior artículo comentamos la obra de dos pintores adscritos a la escuela nanga, y hoy entraremos en el estilo más popular internacionalmente de todo el arte japonés: los grabados denominados ukiyo-e, un tipo de obra que alcanzó su esplendor en el periodo Edo (1603-1868).

Debo aclarar que este apartado dedicado al ukiyo-e va a ser muy escueto. El motivo no es otro que la ingente cantidad de información que existe sobre el tema. Cualquier aficionado o estudioso tiene a su disposición miles de libros y webs especializadas, así como un buen número de museos en todo el mundo donde encontrar información sobre la vida y obra de los artistas del ukiyo-e, así como la posibilidad de visualizar y descargar las reproducciones de sus grabados. Por todo eso, me parece que poco puedo aportar sobre este tema.

Además, en este blog ya publiqué en el año 2015 diez artículos sobre el ukiyo-e, por lo cual ahora no repetiré ninguna reproducción de las obras que inserté allí. Este enlace lleva a la primera de aquellas entradas.

La pintura ukiyo-e, 1

Antes de nada debería aclarar a qué tipo de grabado debería aplicarse el calificativo de ukiyo-e. La xilografía, que se introdujo en Japón desde China en el siglo VI, se utilizó en un principio para la impresión de textos budistas y la confección de libros, algunos de ellos ilustrados. No fue hasta mucho más tarde cuando apareció el ukiyo-e.

Shiba Kōkan (1747-1818): Libro de viajes de Edo a Nagasaki, tinta sobre papel,
25,7x18,1x0,6 cm, periodo Edo, 1803. Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
Foto: web del museo. 

El grabado en madera se conoce en Japón por el nombre de hanga, mientras que ukiyo-e sería una pintura, fuese cual fuese su técnica, de un tema específico. Ukiyo-e se ha traducido de manera muy evocadora y poética como «imágenes del mundo flotante» en clara referencia a las obras en las que se reflejan ambientes relacionados con las diversiones que ofrecía la gran ciudad de Edo a la nueva clase urbana, para la cual las refinadas y preciosistas artes tradicionales no resultaban nada estimulantes. El vocablo nipón evoca la impermanencia del placer, efímera meta de un estrato social que luchaba en esos años por su reconocimiento. Así pues, en puridad, ese término no debería extenderse a cualquier tipo de grabado, sino únicamente a los que representen escenas que traten de ese tema.

A principios del periodo Edo, muchos de los libros editados contenían ilustraciones. Para lograr mayores tiradas, los editores a menudo incluían en ellos imágenes de paisajes famosos o acontecimientos costumbristas. Tanto la pintura paisajística, que bajo cualquier formato siempre tuvo en Japón un gran predicamento, como las vistas de ciudades continuaron siendo muy frecuentes en las xilografías de esa época. 

Poco a poco, las escenas de género, de marcada estructura coral, se iban decantando hacia la representación de personajes relacionados con el mundo del espectáculo como actores de kabuki, luchadores de sumō o geisha. Fue así como nació el verdadero ukiyo-e, reflejo del ambiente que se respiraba en la bulliciosa metrópoli de Edo, la más activa y efervescente de todo Japón. Las imágenes que mostraban los grabados de ese tipo poco tenían que ver con la vida de las otras grandes ciudades japonesas como Kioto y Osaka, cuyos artistas mostraron siempre gustos y preferencias muy diferentes.

Datos de los grabados

Es bien sabido que los grabados se imprimen a partir de una plancha, que en el caso de los ukiyo-e es de madera, con la cual se hacen tiradas de varios ejemplares sin más limitación de número que lo que decida el editor. Incluso pueden realizarse varias ediciones en diferentes fechas. En consecuencia, una misma estampa puede encontrarse en varios museos o colecciones. Por ese motivo, no es muy relevante que en los datos de un grabado se incluya el de un museo que posee un ejemplar, como se hace con los óleos u otro tipo de obras “únicas”.

Sin embargo, después de pensar sobre si aportaba algo o no el incluir el nombre del museo en los pies de las imágenes que he ido insertando en los artículos dedicados al ukiyo-e, finalmente decidí hacerlo porque así el lector sabrá dónde encontrar esa reproducción e incluso descargarla.

Siempre que me ha sido posible encontrar una reproducción de una mínima calidad de un grabado en un museo japonés, le he dado prioridad al indicarlo en el pie de la ilustración. Sin embargo, si he encontrado una pinacoteca de otro país que custodia un ejemplar de esa misma obra cuya fotografía en su web me ha parecido mejor, doy su nombre en vez de la japonesa. 

Otro tema que también me ha hecho pensar es la disparidad que existe en las medidas que diferentes museos dan de un mismo grabado que se supone pertenece a la misma edición. El motivo de esa diferencia es que en algunos casos lo que se mide es el tamaño de la lámina de papel y en otros el de la imagen propiamente dicha, aunque hay museos que dan ambas dimensiones. Por último, un factor que a veces complica las cosas es que los museos norteamericanos suelen trabajar en pulgadas que posteriormente convierten en centímetros. A pesar de que en bastantes casos he comprobado que las dimensiones de una misma obra que dan diferentes instituciones coinciden, las que indico en los pies de las ilustraciones aquí deben considerarse como aproximadas. Pero dejemos los preámbulos y empecemos ya.

 Hishikawa Moronobu

Se atribuye a Hishikawa Moronobu (1618-1694) el mérito de ser el creador del grabado ukiyo-e y el primero que, utilizando técnicas de estampación de libros, consiguió producir grandes tiradas de láminas que representaban escenas de temas contemporáneos. Sus obras eran monocromas y solo ocasionalmente les aplicaba a mano pequeños toques de color una vez impresas. Moronobu fundó una escuela que llegó a ser una de las más importantes de su época, contribuyendo en gran medida al desarrollo del ukiyo-e. Por ese motivo, se le considera el padre de dicho género.

La siguiente ilustración es de un libro ilustrado con relatos del Ise monogatari e impreso con la técnica china de bloques de madera e ilustrado por Hishikawa.

Hishikawa Moronobu: Compendio de temas de pintura yamato-e,
dos páginas del libro ilustrado, periodo Edo, 1680. Dieta Nacional de Tokio. Foto: web de la Dieta.

El siguiente grabado de Hishikawa muestra una animada escena callejera en Yoshiwara, el barrio de placer de Tokio. El edificio es de una casa de té. A la izquierda, tras las ventanas, se ve a las geisha. A la derecha una mujer abre una cortina para hablar con un hombre, quizás un posible cliente. Por la calle discurren varios personajes.

Hishikawa Moronobu: Escena en Yoshiwara, xilografía policroma, 28,6x45,7 cm,
periodo Edo, ca. 1680. Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.

Para más información sobre Hishikawa Moronobu

El 21 de julio de 2015 publiqué en este blog un artículo en el que se comentaba la obra de Hishikawa Moronobu. Este enlace lleva a esa entrada.

Tras la muerte de Moronobu, Torii Kiyonobu y Kaigetsudō Ando dieron un paso más en la definición del espíritu ukiyo-e introduciendo el interés por dos temas que se convirtieron en verdaderos arquetipos de ese género. Ambos lograron que los retratos de artistas de kabuki y de mujeres hermosas, respectivamente, llegaran a formar parte del gran repertorio en los siglos siguientes.

Torii Kiyonobu I

Torii Kiyonobu (1664-1729) fue el fundador de la escuela Torii, muy relacionada con el mundo del teatro y en concreto con el del kabuki. Los grabados que representan actores de kabuki se llaman yakusha-e. Durante su carrera, las xilografías todavía se coloreaban a mano.

Las siguientes ilustraciones son muy representativas del trabajo de Torii. A la izquierda, el actor de kabuki retratado encarna un personaje femenino en una obra de danza. Los ondulados trazos de las diferentes partes y capas del kimono crean la sensación del movimiento inherente al baile. El notable grueso de las pinceladas permite que la imagen pueda verse a una cierta distancia, algo necesario dado que, como delata su tamaño, este tipo de obras se empleaban como carteles que anunciaban las representaciones.

La ilustración de la derecha retrata al histórico actor que inauguró la saga de los Ichikawa Danjurō, especializada en papeles heroicos y que ha llegado hasta nuestros días con Ichikawa Danjurō XIII (1977-). El logotipo de tres cuadrados concéntricos que luce en sus mangas es el de esa familia de actores. 

Torii Kiyonobu: actor de kabuki,
xilografía coloreada a mano,
55,2x29,2 cm, periodo Edo, ca. 1708.
The Metropolitan Museum of Art
de Nueva York.
Foto: web del museo.
Torii Kiyonobu: El actor Ichikawa Danjurō I
con un onnagata
, xilografía
coloreada a mano, 29,8x14,6 cm,
periodo Edo, inicio s. XVIII.
The Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
Foto: web del museo.

 


















Para más información sobre Torii Kiyonobu, I

El 21 de julio de 2015 publiqué en este blog un artículo en el que se comentaba la obra de Torii Kiyonobu I junto con la de Hishikawa Moronobu. Este enlace lleva a esa entrada.

Con esto finaliza este artículo. Dentro de quince días seguiremos hablando de estos pioneros del ukiyo-e.