martes, 27 de diciembre de 2022

La danza butō, 7

Bailarinas japonesas de butō en Europa, 2 

En la anterior entrega comenté la trayectoria de Carlotta Ikeda, una de las artistas de butō que puede considerarse de la segunda generación y que desarrollaron casi toda su carrera en Europa. En el artículo de hoy y en el siguiente hablaré de dos colegas suyas algo más jóvenes y también asentadas en el Viejo Continente: Yoshioka Yumiko y Seki Minako

Yoshioka Yumiko (1953-)

Yoshioka Yumiko fue miembro de la troupe Ariadone desde su creación en 1974 y una de las solistas que intervinieron en la histórica presentación del butō en París en 1978. Diez años más tarde, en 1988, Yoshioka se traslada a Berlín y se encuentra con Seki Minako, con quien crea la compañía Tatoeba-théâtre Dance Grotesque, la primera consagrada al butō en Alemania. Desde entonces reside en esa ciudad alemana.

Yoshioka Yumiko. Foto: web de Yoshioka Yumiko.

martes, 13 de diciembre de 2022

La danza butō, 6

Bailarinas japonesas de butō en Europa, 1 

Hace quince días, en la anterior entrega, comenté el primer espectáculo de danza butō que se vio en Occidente, en concreto en París en 1978. En él hablé de uno de sus protagonistas principales, Murobushi Kō, por lo que hoy toca hacerlo del otro, de Carlotta Ikeda.

Carlotta Ikeda (1941-2014)

Carlotta Ikeda, llamada en realidad Ikeda Sanae, adopta ese nombre en recuerdo de la bailarina italiana Carlotta Grisi (1818-1899). En 1960, Ikeda comienza a estudiar en Tokio primero danza clásica y enseguida moderna, hasta que en 1972 entra en la compañía de butō Dairakudakan, a la cual dedicaré un par de artículos dentro de varios meses. Consúltese este índice, que publiqué al iniciar esta serie, para saber en qué fecha se lanzarán esas entradas.

Carlotta Ikeda en 2002. Foto de Boris Horvat/AFP via Getty Images.

martes, 29 de noviembre de 2022

La danza butō, 5

El descubrimiento del butō en Occidente, 4 

En los dos anteriores artículos comenté las primeras actuaciones en Occidente de unos bailarines-coreógrafos japoneses que por sus estudios y formación podían considerarse emparentados con los fundadores del butō. Finalmente, en la entrada de hoy veremos la que, en mi opinión, fue la primera y verdadera obra de butō representada fuera de Japón.

Después de aquellos dos primeros espectáculos de 1977 en Nancy y París, al año siguiente se presentó en la capital gala un pequeño grupo de bailarines de verdadero butō. En la fotografía siguiente vemos el cartel que anunciaba su actuación.

Cartel de El último edén. Puerta al más allá, espectáculo de butō
presentado en 1978 en la sala Nouveau Carré Silvia-Monfort de París.
Foto: web de Murobushi Kō.

martes, 15 de noviembre de 2022

La danza butō, 4

El descubrimiento del butō en Occidente, 3

En los artículos penúltimo y último conocimos a un par de artistas que abrieron la puerta del butō a Occidente con sendos espectáculos que si bien no podían calificarse de butō genuino sí comulgaban con algunos de sus presupuestos. De todas formas, a lo largo de esta serie nos plantearemos varias veces la pregunta de si realmente existe un butō de verdad y otro que no lo es.

Hoy hablaré de una pareja de artistas que mencioné de pasada en la entrada anterior al comentar la trayectoria de Takeuchi Shūsaku. En ese artículo dije que al principio de su carrera había colaborado con dos japoneses llamados Eiko & Koma que también se encontraban en Holanda y que sí habían trabajado con los fundadores del “verdadero” butō. Sin embargo, a pesar de que ellos mismos ha declarado reiteradamente que su obra no es butō y de que su opinión es la que cuenta, en toda su carrera existe algo, quizás muy liviano, que recuerda algunos de sus rasgos.

Eiko y Koma en un taller en la Taper Foundation, Los Ángeles, 2016. Foto: web de los coreógrafos.

martes, 1 de noviembre de 2022

La danza butō, 3

El descubrimiento del butō en Occidente, 2 

En el anterior artículo comenté que en el Festival Internacional de Teatro de Nancy de 1977 se presentó una compañía que no era realmente de butō, pero que se llamaba Butō-sha. Hoy hablaré de la actuación de otra troupe, dirigida también por un japonés, que descubrió por segunda vez a los europeos la nueva forma de danza que venía de País del Sol Naciente.

Shusaku & Dormu Dance Theater

Poco después de aquel Festival de Nancy de 1977, ese mismo año volvió a ofrecerse al público francés otro espectáculo emparentado con el butō, aunque esta vez en el Centro Cultural del Marais de París. En esa ocasión, la compañía Shusaku & Dormu Dance Theater, asentada en Ámsterdam, presentaba su obra Shusaku Garden que, si bien seguía sin ser butō, mostraba un nuevo repertorio de caras blancas y cuerpos desnudos que evolucionaban por el suelo o se movían suspendidos en el aire.

Shusaku & Dormu Dance Theater: una escena de la obra Neum, 1979.
Foto: Clemens Boon en el Facebook Shusaku Bodytorium.