Los discípulos, 1
"Hay tantos tipos de butō
como coreógrafos de butō." Hijikata Tatsumi
Hace dos semanas finalizó la serie de nueve artículos dedicados
a Hijikata Tatsumi y a partir de hoy iremos viendo cómo se ha extendido la herencia
que tanto él como Ōno Kazuo dejaron a sus discípulos y colaboradores.
Los dos grandes maestros indiscutibles del butō
fueron Ōno Kazuo y Hijikata Tatsumi, pero tras ellos, primero, quienes bebieron
directamente de sus enseñanzas y, luego, quienes las conocieron a través de estos
últimos se han presentado en todo el planeta como embajadores de una nueva
tradición dancística. Son los pertenecientes a varias generaciones de
discípulos que en algún momento tuvieron contacto directo o indirecto con ellos.
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Ōno Kazuo y Hijikata Tatsumi, 1985. Foto: Yamamoto Munesuke, Archivo Hijikata Tatsumi, Universidad de Keiō, Tokio. |
La fotografía de la derecha ya la inserté en el vigésimo artículo de esta serie, el primero dedicado a Ōno Kazuo, pero la vuelvo a insertar aquí. Son los dos “padres” del butō atendiendo a
los periodistas en el vestíbulo del Marion Asahi Hall de Tokio con motivo
de la celebración en Tokio del Festival de butō de 1985.
Tras la muerte de Hijikata en enero de 1986, el butō se convirtió en un arte
global y su influencia se extendió más allá del ámbito coreográfico hasta llegar
al mundo del teatro, del cine y muy pronto incluso al de las artes digitales.
Desde finales de 1973, cuando Hijikata se retiró como
bailarían hasta el 17 de diciembre de 1985, día de su ingreso en un hospital
aquejado de insuficiencia hepática, su actividad con jóvenes bailarines fue incesante. Dado que Motofuji, su mujer y verdadera gestora de toda
la actividad de su estudio, procuraba a sus discípulos trabajo nocturno en
algún cabaret, las sesiones y ensayos con Hijikata se alargaban hasta
altas horas de la madrugada, tras lo cual, no pocos se quedaban a dormir en
algún rincón del Estudio Asbesto. En este y en siguientes artículos hablaré de
algunos de ellos, pero solo de los japoneses. Lo haré empezando por el más
veterano e iré avanzando en orden cronológico.